La compleja conformación psíquica en el desarrollo del ser humano, puede llegar a ser influenciado por microacciones que parecen imperceptibles, pero que pudieran generar incongruencia en el sujeto entre lo que se piensa, se dice y se hace. Durante dicho desarrollo el educador debe crear un circuito de comunicación efectiva, en el que no sólo se capte lo que se piensa mediante lo que se dice, sino también lo que se hace. Desde la óptica general del educador el “destilamiento” de meros conocimientos científicos en el educando, “cumple” con su función en el proceso de enseñanza, la transmisión hecha de esta manera, por sí sola no produce dinamismo intelectual entre el educador y el educando.