La resolución de conflictos a través de la mediación, además de aportar agilidad y viabilidad al sistema judicial, permite a la ciudadanía asumir un papel protagonista en el ejercicio de sus derechos. El caso mexicano, con un sistema de mediación ya consolidado, confirma los numerosos beneficios de la implementación de este innovador procedimiento legal.

La gestión de las crisis pone a prueba la capacidad de reacción y la agilidad mental de cualquier ser humano. Un amplio rango de profesionales se encuentran con situaciones de alto riesgo con mayor frecuencia que el resto de la población: me refiero a médicos, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, trabajadores sociales u operarios de seguridad privada. Hallarse ante un hombre o mujer armado, una persona con serias intenciones autolíticas o, sencillamente, ante una persona (o personas) que representen un peligro inminente es algo que, tarde o temprano, nos puede suceder a todos.

Los duelos de canciones de los bosquimanos, el Fokonolona malgache, los Tribunales Gacaca ruandeses, la peregrinatio ex poenitentia a Santiago y algunas costumbres de los indígenas maoríes y de los indios norteamericanos son algunos de los métodos alternativos para resolver conflictos; todas estas propuestas, en muchos casos ancestrales, se han convertido en los antecedentes históricos de la justicia restaurativa: una opción alternativa a la vía judicial donde la víctima, su agresor y aquellas otras personas que se hayan visto afectadas por un conflicto se reúnen para enmendar el daño causado, de modo que el infractor asuma su responsabilidad, pida perdón y repare el perjuicio que ocasionó, aportando una solución más efectiva, rápida y sencilla que la justicia retributiva ordinaria gracias a que se favorece la participación de la sociedad en lugar del poder judicial; lo que, a su vez, facilita la reinserción del delincuente en la comunidad. Otro de estos métodos es el denominado Zwelethemba sudafricano; palabra que significa lugar de la esperanza en el idioma xhosa que se habla en la región de Ciudad del Cabo.

La Criminalística, hoy en día, es una ciencia que goza de plena autonomía científica respecto de las demás áreas del saber humano. El hecho de que muchos de sus conocimientos puedan aplicarse a la resolución de problemas legales o criminológicos no significa que estos sean parcela privativa de esos fueros. El conocimiento criminalístico representa una gran herramienta teórico-metodológica útil para muchas actividades humanas, dentro de éstas,  la solución de conflictos e incertidumbres científicas en general.