Mis deseos para una nueva justicia en el 2012

January 04, 2012 2578
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Año Nuevo, ministros nuevos, incluido nuevo ministro de Justicia, por eso y ante la proximidad de la llegada de los Reyes Magos, me gustaría hacer mi lista de lo que quiero para la Justicia en este año 2012 y por supuesto los siguientes años.

Me gustó la primera afirmación del Sr. Ministro de Justicia, don Alberto Ruiz-Gallardón: “pocas y buenas leyes”, si señor, esto es importante por cuanto de nada sirve hacer mas y más leyes, si luego se regula en exceso haciendo imposible su aplicación o se dejan tantos vacíos legales que al final, no se sabe que se puede o no hacer con esa ley.

Por tanto, en este sentido me pareció interesante su idea, si embargo todo mi gozo en un pozo, cuando escuché otros comentarios.

Ayer oí, que entre otras cosas “está estudiando habilitar el mes de agosto para reducir la litigiosidad”, si efectivamente esta es la idea estrella para luchar contra la gran carga de trabajo que afrontan los juzgados, yo me pregunto ¿eso es todo? Porque al menos en el ámbito penal y después de varios años trabajando en ello, los servicios de justicia restaurativa han demostrado que más allá de su ayuda a descongestionar los juzgados, son una necesidad para los ciudadanos. Sin embargo, de momento no sólo no han dicho nada al respecto, sino que el Ministro de Interior, dijo “que se va a reformar el código penal para tratar de forma efectiva la multireincidencia y se hará lo antes posible. Así los ciudadanos se sentirán mas libres y seguros”.

 

Me da mucha tristeza que piensen que con esto la gente se va a sentir más segura ¿realmente creen que el endurecimiento de las penas, reduce la delincuencia? ¿Y que esto va a servir para que el ciudadano se sienta más satisfecho? Por supuesto, que no, esto es lo triste que hay un claro distanciamiento entre la Justicia y los usuarios (victimas). Un claro ejemplo de esto es la ley de protección integral contra la violencia de género, el aumento de las penas, no ha disminuido los casos sino que todo lo contrario, y por supuesto las víctimas no se sienten más seguras. Esto debería indicarles a nuestros políticos que algo falla de forma clamorosa.

 

Entiendo que endurecer las penas es una política que agrada a mucha gente y por lo tanto esto se traduce en más votos, pero estoy segura que estas personas que claman por penas más duras, nunca han sido victimas o si lo han sido, no han obtenido de la Justicia Tradicional lo que necesitaban para superar el trauma del delito, es decir la justicia penal tradicional no ha satisfecho las expectativas que tenían cuando acudieron a ella, con la esperanza de que su caso fuera atendido de la mejor manera posible.

 

Las víctimas tienen una serie de necesidades y por supuesto que una de ellas es la seguridad, pero ésta va relacionada con el hecho de que haya menos probabilidades de que el delincuente vuelva a cometer nuevos delitos. Si este infractor pasa más tiempo en la cárcel, supondrá una ligera tranquilidad para la víctima, ¿pero por cuanto tiempo? Porque cuando salga de prisión, desgraciadamente esto no es sinónimo de que abandone la vida delictiva.

 

En cambio con la Justicia Restaurativa, se da una oportunidad al infractor (independientemente de que tenga sanción penal) para que se responsabilice del hecho, tome conciencia del daño, y se convierta en agente activo y comprometido en sus obligaciones con la victima y la comunidad (les permite reconocer el valor intrínseco de la persona y su capacidad para rectificar su propia conducta). Este es un proceso voluntario, en el que nadie obliga al infractor, por lo que es más factible que si accede a tomar parte, se opere en él un cambio positivo hacia una vida alejada del delito. Es aquí en este caso, cuando no sólo la víctima directa sino la comunidad en general, se va a sentir más segura por cuanto muy probablemente habrá un delincuente menos, que tras hacerse responsable del daño, habrá comprendido que no tiene derecho a seguir perjudicando a otros seres humanos.

 

Por supuesto que la amenaza de penas más duras, podrá surtir efecto en algún infractor ya que si tiene miedo a esta amenaza, valora las posibilidades de que le capturen, quizá desista de cometer el delito pero si deja de tener miedo a la amenaza, esto puede ser “un arma de doble filo” y al ver que irá a la cárcel y que no tiene nada que perder, sus acciones se pueden volver más crueles y querrá no dejar testigos o hacerles la vida imposible para que no declaren contra ellos.

 

Por eso, comprenderéis que yo me sentiría más segura si se da una oportunidad al infractor (por mucho que sea reincidente) de cambiar  y reparar o compensar el daño causado a las víctimas y la comunidad, otra cosa es que este delincuente no quiera participar en estos procesos restaurativos, entonces para esto, está la Justicia Penal tradicional. Si optamos por combinar ambas formas de ver la justicia, estaremos además de cumpliendo con el mandato constitucional, de reeducar y reinsertar a los infractores, propiciando que el concepto y la imagen que el ciudadano tiene de la justicia mejore enormemente. Porque será una Justicia más cercana y humana y no tan fría y distanciada de la realidad de las personas.

 

Por eso y para el nuevo año me gustaría recordar al nuevo ministro de Justicia, una serie de deseos que me encantaría, se pudieran cumplir por lo menos en parte:

 

  • Por favor, Sr. Ministro no parcheen las leyes porque al final ya nadie sabe qué está y no está en vigor ¿no seria mejor por ejemplo...digo yo, un código penal nuevo?

 

  • Me encantaría que alguna de nuestras leyes del SXIX se cambiara por una del SXXI porque la sociedad, el mundo y todos nosotros, no somos iguales que nuestros antepasados…me estoy refiriendo expresamente a la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

 

  • He oído que quiere hacer un estatuto de víctimas, esto es un gran acierto y aplaudo su iniciativa pero ojala y aprovechando esta ley y la directiva sobre víctimas que se está discutiendo en el Parlamento Europeo, incluya referencias a los procesos de Justicia Restaurativa. Porque estos son un gran beneficio para las víctimas y por tanto debería garantizarse el derecho universal de todas, a acceder a estos servicios si así lo desean.

 

  • Sería importante que no sólo se hablara de mediación penal pues esta es sólo una  herramienta más de esta justicia y no la más restaurativa, si queremos la mayor protección posible a las víctimas, debería hablarse del concepto amplio

 

  • También otro de mis deseos sería que no se viera la Justicia Restaurativa exclusivamente como una forma de evitar el colapso en los juzgados, ya que ni esto es la única solución ni es su objetivo primordial, el fin de esta justicia es trabajar por y para las víctimas y si en este proceso conseguimos que haya un infractor menos delinquiendo, todos ganaremos porque evitaremos ser futuras y potenciales víctimas de ese infractor.

 

  • Por supuesto, que no se puede limitar los casos susceptibles de Justicia Restaurativa a delitos de escasa entidad y faltas o contravenciones, dependerá de las partes y de las circunstancias de cada asunto más que del tipo de delito. Para empezar es normal que se comience por casos leves pero la experiencia de otros países demuestra que lo importante es que la víctima quiera participar, si es así, es beneficioso para ella, y no somos quién para decirla a una de ellas que no puede participar en un proceso restaurativo porque su delito ha sido demasiado grave…..ya que entre otras cosas esto ¿no sería una revictimización?

 

Habría muchos otros deseos que ojala se cumplieran en Justicia pero de momento y después de cinco años trabajando en esta forma de ver la justicia, sería un gran regalo para todas las víctimas directas del delito, para sus familiares y allegados que también sufren las consecuencias del delito y para toda la sociedad, la implantación oficial y legal de la Justicia Restaurativa, porque así se sentirán efectivamente más seguras, satisfechas y libres.

 

Last modified on Monday, 17 September 2012 09:03
Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

www.justiciarestaurativa.es/