Debemos escuchar a las víctimas

August 01, 2012 3650
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“Ángel Carromero, el joven de Nuevas Generaciones del PP retenido en Cuba desde que sufrió un accidente de tráfico en el que murió Oswaldo Payá, ha sido acusado de homicidio. Mientras, la viuda de Payá reclama una entrevista con Angel Carromero y Aron, los últimos que vieron a su marido con vida. “Me he enterado por la televisión de esta versión de los hechos. Lo correcto hubiera sido que informaran a la familia antes…”.”Tengo que encontrar la verdad de esto…y sigo exigiendo al Gobierno cubano que tienen a esos muchachos bajo investigación me dejen entrevistarme con ellos. Es mi derecho”

No voy a hablar de temas políticos, no es el momento ni el lugar pero esta noticia me sirve para resaltar algo muy interesante: las víctimas nunca son escuchadas. Está claro ya sea una dictadura o no, una democracia o no, de “derechas” o de “izquierdas”, el sistema no atiende las necesidades de las víctimas y se apropia del dolor, del daño y del problema de éstas.

¿Por qué digo esto? El ejemplo es claro, más allá del posible delito, del que tengo mis dudas como todos, y sobre las cuestiones políticas que subyacen y hacen temer que el accidente de tráfico pudo ser algo más, hay una viuda que ha sufrido la pérdida de su marido y quiere saber y como bien dice esta mujer, debería tener la oportunidad de reunirse con el que conducía el coche cuando murió su marido.

Es la Justicia Restaurativa en estado puro, debería ser un derecho universal para todas las personas que ha sufrido un daño el poder reunirse con la persona que le causó este daño, eso sí con ciertos requisitos y con independencia de la gravedad del delito.

Algunos pensareis que como hablamos de Cuba, es distinto, pero no nos podemos engañar,  al final el resultado es muy parecido. En este caso, el tema político ha robado el problema y protagonismo a los familiares, pero en otros lugares es el estado a través del sistema de justicia penal, el que se apropia del conflicto (delito) y quita “voz” a las víctimas. Estas tienen dos opciones, no denunciar en cuyo caso va a estar sola con su conflicto o denunciar y entonces automáticamente se va a ver envuelta en una “maraña “burocrática, en la que no va a entender mucho de lo poco que la dicen y si quiere expresar su opinión, pocas veces van a ser escuchadas, salvo cuando sea llamada a declarar y ciñéndose a las preguntas que la hagan. Todo se vuelve articulado, ceñido a un guion en el que los profesionales llevan la batuta y los ciudadanos de a pie se pierden entre palabras técnicas que no entienden y burocracia que les hace perder tiempo pero no les da satisfacción a sus necesidades.

Recuerdo que en una ocasión escuché de alguien, que obviamente no sabía lo que es la Justicia Restaurativa, ¿para qué queremos esta justicia, si ya existen sentencias de conformidad? Para los que no conocéis que es esto, os diré: en las sentencias de conformidad si el acusado reconoce los hechos, su abogado pacta con el fiscal y se le reduce en un tercio la pena a imponer, hasta ahí puede resultar normal pero ¿no echamos en falta a nadie? Por supuesto que si, la víctima…Salvo que esta, vaya acompañada de abogado en el juicio, nadie la informará de lo que ha ocurrido y nadie la da la oportunidad de que pueda valorar el reconocimiento de hechos por el infractor opinar que la parece y sobre todo aprovechar esto para obtener respuestas. Todo lo contrario, en muchas ocasiones he visto victimas esperar para declarar y después de un tiempo, salir un funcionario y decirla: “ya se puede ir a casa no hace falta que entre...” ¿Podéis imaginar el sentimiento de impotencia de estas personas?

El ejemplo de hoy, dejando al margen la política, no es tan diferente de lo que puede ocurrir en nuestro país o en cualquier otro lugar del mundo, parece que las distancias y diferencias ideológicas, políticas, filosóficas y sociales se acortan cuando tratamos del proceso penal, de ahí que la Justicia Restaurativa sea un movimiento que se está extendiendo en todos los rincones del mundo. Cada persona, cada victima es diferente a otra incluso si han sufrido el mismo delito, pero la mayoría demanda del sistema penal ciertas cosas que rara vez obtienen:

Información, muchas se sienten muy frustradas por la dificultad de conocer y “entender” como evoluciona su caso, incluso algunas víctimas es lo único que desearían. ¿Fácil? y en cambio qué complicado lo hacemos…

Participación, muchas víctimas se quejan de que no se las estimula para sentirse parte de la justicia. Parece que la participación de la víctima en el proceso la asiste para su recuperación emocional así como reduce la sensación de alienación que surge de creer que no tiene control ni reconocimiento en un hecho como el delito.

Reparación material y restauración emocional, más allá del incalculable daño material hay daños emocionales que han sido ignorados y es necesario corregir si se quiere evitar la victimización. Para las víctimas, el sistema falla porque trata todas las ofensas de la misma manera a pesar del diferente impacto que los delitos causan en las diferentes víctimas.

Respeto y equidad, las víctimas desean ser escuchadas y consultadas. Cuando las víctimas han tenido la oportunidad de expresar sus puntos de vista, no han sido tan punitivas como se las suponía. Quizá esto esté relacionado con tener la oportunidad de conocer al infractor y sus circunstancias.

De hecho en la definición de las Naciones Unidas de Justicia Restaurativa se incluye estas necesidades de respeto y equidad: respuesta evolucionada al crimen que respeta la dignidad y equidad de cada persona, construye comprensión y promueve armonía social a través de la sanación de victimas, infractores y comunidad.

Volviendo a la noticia de hoy, lo que reclama la mujer del fallecido Payá reclama, no es algo ilógico y más allá de otras cuestiones, es algo que muchas víctimas también desean para poder comprender por qué, y sobre todo para continuar el viaje hacia ver un poco de luz al final del túnel. Eso es la verdadera esencia de la Justicia Restaurativa, da “poder” a las víctimas, propicia la  curación de su “trauma”, favorece su reintegración en la comunidad, eliminando su aislamiento y sentimiento de sentirse incomprendidas y las hace sentirse dignas de respeto y consideración.

Estos son algunos de los muchos beneficios de esta justicia para las victimas tanto directas como indirectas y para la sociedad en general, porque si tenemos ciudadanos satisfechos todos nos sentiremos mejor.

Otro tanto se podría decir para muchos infractores. Entonces ¿por qué todavía hoy se oye de algún teóricamente experto que la mediación penal va a servir para descongestionar los juzgados? No niego que pueda ayudar, por supuesto, pero realmente este objetivo no es el primordial ni el que buscamos los que nos dedicamos a ello. ¿Este es el mensaje que queremos lanzar a las personas? ¿No sería mejor decirles que la justicia restaurativa y sus diferentes herramientas, están para ayudarlas y escucharlas, para que se sientan satisfechas…? sin lugar a dudas este es realmente el objetivo principal de cualquiera de las herramientas de la justicia restaurativa, sea mediación penal, conferencias u otras y sería hora que la gente empezara a tener los conceptos claros.

Por eso más allá de expertos que no lo son tanto, cuestiones políticas de las que ya andamos todos un poco saturados, ideologías de un lado u otro, enemistades o amistades y demás temas intrascendentes, la viuda de Oswaldo Payá tiene toda la razón, claro que tiene derecho a reunirse con el que conducía el coche cuando murió su marido, por supuesto que debería ser un derecho para todas las victimas. Y estoy segura que el día en que la justicia restaurativa sea reconocida como un derecho  universal llegará.

 

Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

www.justiciarestaurativa.es/