Acerca de cuando los políticos, sí, asumen su responsabilidad para con los ciudadanos

August 19, 2011 3262
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Pensé que ya no quedaban políticos responsables y comprometidos con la sociedad, al menos la imagen de ellos que tengo últimamente es la de más preocupados por el poder, por criticar al partido contrario y que además cuando algo grave ocurre automáticamente se apuntan a la opinión que creen más votos les hará ganar. Sin embargo, parece que sí, ¡hay esperanza!, existen políticos que asumen su responsabilidad y lejos de actuar guiados por propaganda populista actúan en aras al bien común y para la mejor atención de los ciudadanos.

Me estoy refiriendo a Nick Clegg, viceprimer ministro de Inglaterra, en una noticia de hace unos días en el periódico  “the Guardian” se podía leer lo que opinaba acerca de los disturbios en su país y cómo van a enfrentar el conflicto.

“Las personas condenadas por los delitos de disturbios deberían mirar a sus víctimas en los ojos, y debemos hacer un ejercicio de compromiso publico para establecer cuales son las causas de estos disturbios”

“Afirma que la gente culpable de saqueo o violencia harán servicios a la comunidad o participaran en programas de justicia restaurativa”

“Deberán ver ellos mismos las consecuencias de sus acciones y trabajar reparando el daño y la destrucción causada para no hacerlo de nuevo”

“las victimas solo son realmente protegidas si el castigo conduce a los infractores a no volver a cometer delitos”.

Es interesante ver cómo en un ejercicio de responsabilidad política, en Inglaterra han comprendido por fin!, por qué la Justicia Restaurativa es tan importante para todos los miembros de la comunidad. Quizá no “venda” tanto como adherirse al clamor popular de penas más duras y ejemplares pero el deber del político es como representante de todos los ciudadanos, buscar el beneficio, satisfacción y atención de estos y es claro que la Justicia Restaurativa logra miembros más satisfechos y contentos con la Justicia y las instituciones en general. ¿Por qué?

 

En primer lugar porque la Justicia Restaurativa atiende al impacto que el delito ha tenido no solo en el aspecto material sino también en el ámbito psicológico, social, comunitario y moral. Como he afirmado en varias ocasiones, las prácticas restaurativas dan “voz” a las víctimas y afectados por un hecho dañoso, las permite expresarse y sobre todo decidir qué necesitan para ser reparadas del daño y continuar con su vida. Para los infractores enfrentarse con sus víctimas, y /o a las consecuencias de sus acciones supone en muchos casos una revelación que les puede llevar a no volver a delinquir  y aprender que más allá del castigo por sus acciones, la reparación del daño causado a las persona es lo primero, lo esencial y una prestación socialmente constructiva. Además contribuye a hacer una comunidad más responsable y madura ya que va a ser parte importante durante todo el proceso restaurativo.

Es también interesante ver cómo se quiere buscar la “raíz” del conflicto, el por qué de los disturbios y por eso desean dar “voz” a los barrios y comunidades donde empezaron los actos violentos y así veo con agrado que se han dado cuenta de que sólo con el castigo no se protege a las víctimas. No nos sirve de nada el castigo si además no se intenta que los infractores vean el daño de primera mano  y esto les sirva como “revulsivo” para no volver a delinquir.

Y es que me hago muchas veces una pregunta ¿estamos realmente seguros de que un infractor después de que es castigado y ha cumplido su condena, no va a volver a delinquir? O ¿encima les hacemos “víctimas del sistema”?. Cuando sabemos que un delito ha ocurrido en nuestro entorno más cercano, perdemos nuestro sentimiento de seguridad, yo en particular “incluso me siento un poco paranoica”, por eso como posible potencial víctima desearía que la Justicia me hiciera recuperar la “tranquilidad” para eso en mi opinión, no hay nada mejor que el infractor “enfrente” de forma voluntaria las consecuencias de su comportamiento y vea que sus acciones han dañado a seres humanos como él. No soy una “soñadora” y sé que no todos querrán participar en estos procesos restaurativos pero sé que muchos  de los que lo hagan cambiarán su comportamiento futuro porque este acto de mirar cara a cara, a sus víctimas y de comprometerse a compensar o reparar el daño causado los llevará al “remordimiento” y a un deseo de ser una persona nueva alejada del delito

Esto puede ser más impactante y educativo en un infractor menor de edad, en un joven que en muchas ocasiones actúan guiados por el ambiente social y las compañías entre las que se mueven, porque creen que su comportamiento no deja de ser una broma pesada y piensan realmente que no han causado daños reales a personas reales. Recuerdo un asunto en el que un chico muy joven había sido pillado pintando la fachada de una residencia universitaria, él no veía que había hecho un acto dañoso, solo veía su acción como una rebelión contra la autoridad, con el proceso restaurativo pudo ver que su graffiti tuvo que ser limpiado por los servicios del ayuntamiento, estos habían pasado la factura a la residencia y esta para hacer frente a los excesivos gastos, tendría que subir la cuota a los estudiantes. Pudo ver que su comportamiento había causado daños a sus amigos, estudiantes y personas semejantes como él, esto impactó en el joven y estoy segura que no volvió a cometer hechos similares desde ese momento.

El querer usar los principios de la Justicia Restaurativa es un gran acierto por parte del gobierno inglés y demuestra que a pesar de la gravedad de los sucesos, siempre se puede sacar algo positivo y en un ejercicio de autoresponsabilización colectiva, estoy segura que podrán construir un tejido social nuevo, más maduro y pacifico.

Como deseo para nuestro país me gustaría que nuestros políticos tomaran nota de la sensatez de los homólogos ingleses, como Nick Clegg, que además tiene mucho que ver con nuestro país porque no en vano está casado con una española. Y es que es hora para la JUSTICIA RESTAURATIVA.

Last modified on Tuesday, 25 September 2012 09:18
Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

www.justiciarestaurativa.es/