Mandela, una vida guiada por la Justicia Restaurativa

December 11, 2013 4368
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Nelson Mandela 1918-2013 Nelson Mandela 1918-2013 Howdy, I'm H. Michael Karshis http://www.flickr.com/photos/hmk/

Nelson Mandela se ha ganado un lugar preferente en la historia universal y de él se puede destacar muchas cualidades y muchos valores que fueron y serán  un ejemplo para todos. Pero sin duda, hoy no puedo obviar que encarnó los valores de la Justicia Restaurativa, su mejor legado fue precisamente creer y apostar por esta Justicia, como medio para sanar el odio de toda una nación.

Sin duda, ser una víctima de un sistema racista que le mantuvo veintisiete años en prisión, podría haberle envenenado el alma y sin embargo, entendió que lo mejor para recuperar una vida plena, era liberarse del odio.

Creyó en el diálogo (un valor restaurativo) como medio para superar el gran conflicto social de su país y el suyo propio, ya desde la cárcel comenzó conversaciones con el gobierno del apartheid. Esto molestó a muchos de los suyos, sin embargo, nadie puede poner en duda, que este acto pacificador y dialogante, fue lo que puso la semilla para el acercamiento de los negros y afrikáners.

Apostaba por la empatía (otro valor restaurador), Mandela  trataba muy bien a los suyos y además era un caballero con sus adversarios. Dedicó más de dieciséis años de los veintisiete que estuvo encarcelado, a estudiar todo lo referente a los afrikáners. Quería entenderlos, ponerse en sus zapatos y sobre todo conocer sus sentimientos, este valor restaurativo de la empatía tan importante como necesario,  sería después decisivo para las negociaciones de paz. Solo poniéndose en el lugar del otro, es posible superar las diferencias, no se trata de justificar el daño causado sino de redescubrir la humanidad en el otro y así caminar hacia un futuro en paz, esto es lo que supo ver Mandela y entendió a la perfección, y así decía: “Si quieres lograr la paz con tu enemigo, debes trabajar con tu enemigo. Es ahí cuando se convierte en tu prójimo”.

Por supuesto, tuvo claro que la reconciliación, responsabilización y reparación del daño debían ser los pilares que guiaran la transición de una forma pacífica.

 Muchos creyeron que al llegar a la presidencia, el primer negro, se iba a desatar en el país un brote de violencia guiado por la venganza, sentimiento que el propio Mandela,  debiera haber tenido, porque ¿cómo una hombre que pasa 27 años injustamente encarcelado y en condiciones precarias,  puede perdonar y fomentar la reconciliación? El propio Mandela lo explicaba diciendo que “el perdón libera el alma”, comprendió que el odio iba a dominar su vida y no le iba a dejar vivir libremente, por eso decidió perdonar. La Justicia Restaurativa no tiene como objetivo el perdón, esto es algo personal e íntimo de cada víctima, sin embargo, tal y como hizo Mandela, es cierto que la Justicia Restaurativa  propicia que se dé este perdón y no como medio para justificar los delitos, el daño o las injusticias sino como bien decía, para liberar el alma, porque los sentimientos negativos son algo normal pero si se quiere empezar el camino a la curación, demostrar que el que  causó el daño, no ha “ganado”, se debe intentar que las víctimas caminen hacia sentimientos más constructivos.  Así se verá que son supervivientes y que ha recuperado el control de su vida, lo que a los ojos del delincuente es una auténtica derrota. Por eso el perdón, aunque no sea el objetivo de esta justicia, es sin duda, una consecuencia que de manera beneficiosa y sanadora suele darse en los procesos restaurativos.

Mandela, una vez que fue presidente, en lugar de apostar por la venganza, fue totalmente restaurativo y anunció a pesar de la incomprensión de muchos de los suyos, una amnistía con la condición de que reconocieran lo que habían hecho, pidieran perdón a las personas y familias afectadas, asumiendo la responsabilidad material de las consecuencias del delito. Lo que anunció fue que apostaba por un proceso restaurativo general con participación de toda la comunidad y con el objetivo de  procurar la sanación y cicatrización de las heridas de las víctimas y la rendición de cuentas de los infractores para lograr así una reparación, no solo material sino también moral.

Bajo estas premisas,  creó la Comisión para la Verdad y la Reconciliación y con el firme objetivo de alcanzar la restauración y sanación de la sociedad, tras el final del régimen del apartheid. El carácter restaurador de esta Comisión encabezada por Desmond Tutu, se puede resumir en su lema: “sin perdón no hay futuro, pero sin confesión no puede haber perdón”.

Se animó a las víctimas de violaciones serias de derechos humanos a contar su historia (se las dió el  protagonismo, la importancia y el reconocimiento que todas las víctimas merecen y reclaman), se atendió desde un punto de vista restaurativo las necesidades de las víctimas de ser escuchadas, de poder contar su historia, y sentir que son respetadas y apoyadas (necesitan sentir que se comprende su dolor, es decir una vez más se habla de empatía)

Pero además, a pesar de las críticas de algunos por considerar que esta Comisión fomentó la impunidad, se partía de la necesaria confesión de los autores, de su responsabilización pública por el daño causado. Este gran proceso restaurativo permitió sin duda, que se solucionaran muchos delitos que permanecían ocultos y que las víctimas fueran reparadas tanto materialmente como de una forma moral, ya que se reconoció públicamente su sufrimiento y se contó la verdad de lo sucedido.

Esto fomentó y fue el pilar de la reconciliación de toda la comunidad, algo que sin esta Justicia Restaurativa, hubiera sido sino imposible, ciertamente muy complicado.

Pero es que la utilización de esta Justicia Restaurativa no es una casualidad ya que si siempre hemos dicho que hay que buscar su esencia en la cultura y tradiciones de cada país y de cada pueblo, en Sudáfrica sin duda,  la Justicia Restaurativa y esta Comisión para la Verdad y la Reconciliación tienen sus raíces en Ubuntu, un concepto africano tradicional que tiene muchas formas de explicarse.  Su esencia se puede resumir en “yo soy porque nosotros somos”. El ser humano no se puede entender sino es en relación con los demás, vivimos en comunidad,  estamos conectados entre nosotros. Por eso, cuando un delito se comete, se daña no solo a la víctima sino a la colectividad. El crimen rompe la cohesión social y acaba con la armonía social. Por eso esta Comisión creada para la Reconciliación fue inclusiva invitando a todos a contar su historia y su experiencia, porque al fin y al cabo, todos sufren con los crímenes, bien de forma directa o indirectamente.

Para consolidar y dar más eficacia a esta Comisión, Mandela introdujo otros valores restauradores como son la inclusión y la participación, logrando fortalecer los lazos de la sociedad que se habían quebrado,  por el régimen del apartheid. No es casualidad que Howard Zehr, hable de tres pilares importantes de la Justicia Restaurativa, en consonancia con lo expuesto, la responsabilidad, respeto y relación entre los miembros de la comunidad. Esto está inspirado en el Ubuntu y fue el eje de la Comisión para la Verdad y la reconciliación.

Nelson Mandela fue por todo esto, un claro valedor de la justicia restaurativa. Fue un pacificador y un visionario, que supo ver en los valores de la Justicia Restaurativa, una mejor forma de hacer Justicia: más humana, justa, cercana y adaptada a la realidad y necesidades de los afectados.

Mandela ¡descanse en paz!

Desde la noche que sobre mí se cierne,

 negra como su insondable abismo,

 agradezco a los dioses si existen, por mi alma invicta.

 Caído en las garras de la circunstancia,

 nadie me vio llorar ni pestañear

Bajo los golpes del destino,

 mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

 Más allá de este lugar de lágrimas e ira,

 yacen los horrores de la sombra

pero la amenaza de los años, me encuentra,

 y me encontrará, sin miedo.

 No importa cuán estrecho sea el camino,

 cuán cargada de castigo la sentencia.

 Soy el dueño de mi destino.

 Soy el capitán de mi alma.

 

 

Last modified on Wednesday, 11 December 2013 11:03
Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

www.justiciarestaurativa.es/