“Revoluciones ciudadanas”; ¿legitimas o un primer paso al caos?

January 15, 2014 4259
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“Continúan los disturbios en el barrio de Gamonal de la ciudad de Burgos, tras la manifestación contra la reconversión de una de sus calles en Bulevar”

Los vecinos de un barrio de una ciudad de España se han levantado contra una decisión de su Ayuntamiento, con la que parecen no estar de acuerdo. Esta “pequeña revolución” puede generar muchas simpatías, ya que con la crisis, los ciudadanos cada día somos más pobres,  mientras asistimos con absoluta indignación a casos de corrupción generalizados,  incluidos los de gente de “alta alcurnia”.

El caso es el siguiente: se quiere reformar una calle de ese barrio burgalés y los vecinos no, probablemente sea un caso extraño pues se desea mejorar el aspecto del entorno y los vecinos se oponen. También es cierto que detrás de las empresas adjudicatarias de la obra hay una persona que en los años 90 estuvo en la cárcel,  precisamente por temas de corrupción y quizá la inversión se antoja del todo desorbitada para los tiempos que corren, sin embargo ¿hasta qué punto puede justificarse los actos vandálicos que acompañan a las manifestaciones vecinales?

Todo lo que sea manifestaciones pacíficas son no solo aceptadas sino también una necesidad porque tal parece que nos hemos acostumbrado a un estado casi sino totalmente paternalista, que se ocupa de nosotros o al menos eso dice, y nosotros poco o nada tenemos que opinar al respecto, como ejemplo claro, el siguiente: cuando tenemos un problema o sufrimos un delito vamos al juzgado y automáticamente como si fuéramos incapaces, todo es gestionado por terceros, y lo mismo sucede si pensamos en la situación política y económica todo se hace  por el gobierno, sindicatos, políticos en general y a pesar de que aparentan hacerlo por el bien común, al final los ciudadanos de a pie, no somos escuchados aunque paradójicamente, si sufrimos las consecuencias de malas gestiones y obras faraónicas del todo innecesarias. Precisamente al ser partidaria de la Justicia Restaurativa creo importante la devolución a las personas de cierta capacidad de decisión, para tratar y solventar los problemas a través del dialogo, la comunicación y la responsabilización  por las acciones propias realizadas.

Pero por ser partidaria de los valores restaurativos no puedo aprobar estos actos vandálicos, que estos días de atrás se han dado en esta ciudad, amparados en la teórica “legitimidad” de una protesta vecinal.

En primer lugar,  todas las manifestaciones que se han realizado en contra de la obra proyectada por el Ayuntamiento, pierden legitimidad y apoyo gracias a los que aprovechando la coyuntura, tal parece que salen a “desfogarse” y causar los mayores daños y destrozos posibles.

Tampoco es aceptable justificar lo que es un delito, que además causa numerosos daños y víctimas. Los vecinos piden la puesta en libertad de los detenidos, por supuesto que lo ideal sería que los causantes de los destrozos reconocieran los muchos delitos causados y los daños y que accedieran a reparar todos los desperfectos, no solo en el mobiliario público sino también en comercios. Sin embargo, nadie asume nada todos pasaban por allí, parece que los contenedores se quemaron solos y las piedras impactaron solas en los cristales y marquesinas ¿y las víctimas? Todos los ciudadanos de Burgos, lo somos porque todos somos copropietarios del mobiliario de la ciudad y muchos de los daños materiales, me temo que tendrán que ser asumidos indirectamente por todos nosotros. Algunos parecen que no ven que con estos actos vandálicos, no se daña el patrimonio del Ayuntamiento sino el de la comunidad en general.

En segundo lugar, llevo varios días pensando ¿qué pasaría si cada vez que la decisión de un gobernante no nos gusta,  nos comportáramos así?

Pues que reinaría el caos, obviamente todos los días nos enfrentamos a decisiones impuestas por otros y que no nos gustan: subidas de impuestos, más zonas de aparcamiento regulado…y por supuesto, tenemos derecho a manifestar nuestra indignación, sin embargo vivimos en democracia y esto necesariamente hace que debamos respetar la legalidad y cierta estructura. Todo lo que no sea esto, llevaría a ciudades, pueblos, y países a ser ingobernables (algo de esto está pasando en ciertos países árabes) y a vivir en la incertidumbre. Claramente y siendo realistas nunca llueve a gusto de todos y habría tantas “revoluciones” como habitantes del país.

Para esto, están las elecciones, en los que se vota una u otra opción, en este caso, el Ayuntamiento gobierna porque una mayoría les votó y si llevaban ya en su programa electoral esta reforma del barrio, esto debería respetarse. Si queremos vivir en un mundo medianamente pacífico y seguro no se pueden justificar estas reivindicaciones violentas y del todo, desproporcionadas.

Por otro lado también se habla de los beneficios de la empresa adjudicataria y con directivos muy conocidos en Burgos, sin embargo, parece que nadie ha pensado en las personas que durante al menos un tiempo podrán tener trabajo.

Por eso el tema es mucho más complejo y difícil que analizar que simplemente “alabar” o “denostar” esta revolución.

Lo que si jamás se podrá justificar, a los que aprovechando un derecho del ciudadano, a ejercitar su malestar, convierten una ciudad en un campo de batalla, haciendo flaco favor a la causa de sus vecinos. La mayoría de estos detenidos son chicos jóvenes,  lo que hace que cada día tenga más claro que es urgente educar en valores restaurativos como el dialogo, la comunicación no violenta, la escucha activa y la empatía como medio para prevenir que grupos de jóvenes violentos aprovechen cualquier oportunidad para delinquir, y además amparados y camuflados en manifestaciones pacíficas.

Para que la opinión del ciudadano sea respetada y valorada es necesario que se presente como una sociedad madura y responsable y para ello, es necesario se desmarquen de estos actos violentos.

Por supuesto, estos valores restaurativos también deberían promoverse entre los políticos y gobernantes para que el dialogo y la escucha a los vecinos, no solo en esta caso sino en sus decisiones diarias, sea su máxima. Esto será educativo y clarificador para todos y serviría para prevenir caldos de cultivo que desencadenen situaciones como las de esta ciudad. Parece que es el camino que se va seguir pero claro para esto, todos deben ceder un poco para ganar un poco.

Estos sucesos de estos días, me hacen ver que las prácticas restaurativas en nuestra vida cotidiana al igual que la Justicia Restaurativa en el ámbito penal ,empiezan a ser de imperiosa necesidad.

 

Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

www.justiciarestaurativa.es/