Acerca de cuando "zorra" es sólo la hembra del zorro, y "cabrón" el macho de la cabra

October 05, 2011 8064
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Llamar “zorra” a la esposa, no es un insulto según la Audiencia de Murcia, que ha revocado una condena por amenazas a un hombre que entre otros insultos, llamó “zorra” a su mujer y le aseguró al hijo de ambos que “la vería en una caja de pino”. Las razones del juez Juan del Olmo ponente de las sentencia son que la palabra “zorra” no siempre proyecta “desprecio o menosprecio a la dignidad de la mujer” porque tiene otras acepciones como por ejemplo la de persona astuta, y que dicha palabra no es expresiva de una posición de dominio o una exigencia de sumisión.

Lo primero que habría que decirle a este juez,es que desgraciadamente zorra, es un insulto, a pesar de esa interpretación tan extravagante de la palabra, la realidad es que zorra es por decirlo finamente, una mujer de vida un tanto agitada, al igual que cabrón es un insulto, además de ser el macho de la cabra. Esto es tan cierto y claro que yo me pregunto, este juez cuando quiere “halagar” a su mujer, madre o hijas, ¿Qué las dice?: “zorras, más que zorras”. Es rotundo y evidente que o tenía mal día cuando hizo la sentencia o estaba “bebido” y digo bebido no como un insulto ¡ojo! sino como una persona inteligente que sabe apreciar los placeres del dios Baco.

Más allá de la indignación o incomprensión de algunos hacia esta sentencia, creo que aquí hay varios temas mezclados y se deben diferenciar para poder interpretar estos errores y no repetirlos:

Primero, el hombre que llamó “zorra” a su mujer, tiene antecedentes por maltrato y este insulto no es precisamente lo más grave, y hasta puede parecer anecdótico, lo serio es que la amenazó gravemente diciendo que la iba a ver en una caja de pino. Si el juez valoró que este insulto no tenia relevancia, muy probablemente hubiese estado en lo cierto, si no hubiera ido acompañado de estas graves amenazas de muerte, porque ante la violencia de género, es mejor prevenir, que luego lamentarnos por no haber hecho….

En segundo lugar, dicho lo anterior y recalcando que cualquier ataque físico o verbal a una mujer merece reproche y sanción, a mi como persona del sexo femenino me gustaría saber ¿Qué pasaría si una mujer llama “cabrón” a su marido y le dice: “te voy a matar”? Lo digo así, tan tajante y claro, porque la ley ha abandonado a los hombres a su suerte. Está claro que las mujeres deben ser protegidas frente al hombre maltratador, pero también el hombre como ser humano que es, merece tal protección. Alguna persona estará pensando que hay muy pocos o ningún hombre maltratado, pero ¿que ocurre con el “maltrato psicológico” hacia el género masculino y que está amparado por la ley? Para explicar esto voy a poner un ejemplo desgraciadamente muy común,y que seguro todos conocemos algún caso en nuestro entorno: padre de familia, se divorcia de su mujer, automáticamente la guardia y custodia de los hijos pasa a ser de la madre, y por tanto el disfrute de la vivienda familiar también es de la mujer, el marido se tiene que ir de casa, empezar de nuevo otro hogar ( y eso con mucha suerte porque en época de crisis, muchos acaban con los padres o parientes) de golpe y porrazo, sólo podrá ver a sus hijos cuando lo estipule la sentencia, y no cuando lo desee y además aunque su figura paterna se vea reducida al mínimo, esto no ocurre con su “cartera”, pues tendrá que pagar la pensión alimenticia e incluso una compensatoria para la mujer en algunos casos. Y a todo esto, si su relación con su ex, no es mala o cuanto menos cordial podrá considerarse un tipo con suerte, porque si esto no es así, su vida puede convertirse en un “autentico infierno”. Me gustaría saber si alguien no considera esta situación como un maltrato psicológico y para colmo propiciado de forma general por una ley obsoleta, que no tiene en cuenta las circunstancias de cada matrimonio y cada cónyuge. Por supuesto que es un maltrato, y si nosotras las mujeres creemos y luchamos por la igualdad deberíamos empezar a practicarla y no dejarla solo para cuando nos convengan.

En tercer lugar, yo me pregunto ¿Dónde está el límite entre una pelea normal, no ya solo entre marido y mujer sino entre hermanos, vecinos, amigos…y un hecho ya delictivo? Porque que tire la primera piedra quién no haya tenido alguna discusión con alguna persona que por lo que fuera (el calor del momento, la tensión…) ha estado llena de insultos y algunos no muy agradables, ¿se debe denunciar? Creo que no es aconsejable, a no ser que sea un asunto como el caso que nos ocupa, insultos vertidos por una persona con antecedentes y seguido por amenazas. En la actualidad, muchas veces ante una pelea o discusión con vecinos, amigos…como las que siempre han existido, se acude al juzgado, pensando de forma errónea que un tercero ajeno totalmente al problema ( el juez) va a poner orden en algo que nos atañe directamente a nosotros. Esto casi nunca ocurre, sino no hay nada más que ver la poca empatía de este juez antes los insultos de un maltratador a su mujer, si esto es así, qué se puede esperar de la típica pelea vecinal que llega al juzgado como falta y viene precedida por un problema previo de convivencia. Ni el juez tiene tiempo de ir al fondo del problema ni es su tarea.

Tal parece que nos hemos vuelto “vagos” y que nuestra mejor opción es que otros nos resuelvan nuestros conflictos, claro luego vienen las desilusiones y los comentarios de que no hay justicia. Pero claro, dejando al margen sentencias ilógicas y absurdas de algunos jueces y leyes anacrónicas e injustas, la justicia debe estar para lo que es necesario no para pequeños problemas.

Por eso la Justicia Restaurativa como filosofía y como una serie de valores es un complemento ideal para el sistema tradicional de justicia porque pacifica, crea cultura de dialogo y comunicación y crea ciudadanos más responsables.

Last modified on Tuesday, 25 September 2012 08:56
Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

www.justiciarestaurativa.es/