Acerca de lo que acontece cuando se pierde el respeto al dolor ajeno

November 02, 2011 4346
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“La familia de Marta del Castillo no sale aún de su indignación tras la aparición el pasado sábado en un programa de televisión, de la madre del Cuco, hablando del caso que se enjuicia estos días en la Audiencia de Sevilla. El abuelo de esta muchacha, dijo ayer que pedirán a la fiscalía que se controle el dinero que cobró esta mujer por ir al programa y así hacer frente a la sentencia que condena al Cuco y sus padres a abonar 414000euros por los gastos que generó la infructuosa búsqueda del cuerpo de la joven”

Tengo claro que hay muchas clases de víctimas, por un lado están las victimas directas que son las que sufren directamente el daño pero también pueden existir otros perjudicados de forma indirecta por el hecho delictivo, y estos son los familiares y allegados de la víctima así como la comunidad en general ¿Por qué? Porque todos nos sentimos un poco menos seguros cuando sabemos que se ha cometido un delito. Bien es cierto, que nuestro sentimiento de seguridad se pierde en mayor medida cuanto más cerca sucede el crimen, especialmente si es en nuestra ciudad y nuestro barrio, en cambio nuestra condición humana hace que ya no nos preocupemos tanto si el delito ocurrió  en otra ciudad o país (y es que solemos pensar que esto jamás nos sucederá a nosotros).

Tampoco se puede olvidar que hay otras víctimas; los familiares y allegados del infractor, estos por supuesto pueden ser también perjudicados por el delito. Puede ser muy angustioso y  estigmatizante para la familia saber que alguien de tu sangre ha cometido un delito, o es sospechoso y mucho más si se trata de un crimen serio y violento. ¿Por ejemplo, qué ser humano no se sentiría desolado al saber que su hijo ha matado a alguien?. Cualquier persona sentiría no sólo el dolor de saber a un familiar asesino, sino también el conocer que otra persona está sufriendo por este hecho.

 

Por eso, he querido empezar explicando que existen o al menos pueden existir diferentes víctimas y a todas ellas el delito les afecta aunque de muy diferente manera.

 

Sin embargo, esta señora, la madre del chico acusado de encubrir al asesino de Marta, ha demostrado que no siempre quién dice ser victima lo es. Aunque ella afirma lo mal que lo está pasando y quizá podríamos haberla comprendido, sus actos y comportamientos han demostrado que no es así, que no tiene derecho a ser considerada víctima, ni una madre que sufre. Si estuviera sufriendo ¿no se habría puesto en el lugar de la madre de Marta, al menos por un segundo?. Esto no solo no ha ocurrido, sino que tan siquiera creo que se haya parado a pensar lo que pudiera estar sintiendo esta madre, tampoco creo que haya pensado qué hubiera sucedido si el fallecido fuera su hijo y la madre desconsolada por la pérdida ella.

 

Más allá de si este joven es culpable o inocente, en esta vida hay algo que se llama empatía, solidaridad, comprensión, justicia….(todo esto son valores de la justicia restaurativa, que deberían aprenderse en todos los colegios como medida de prevención de la violencia) como se quiera llamar, y esto debería haber impedido a esta señora aparecer en televisión y encima cobrando dinero por ello. Lo que ha hecho es lucrarse del dolor de unos padres y de la impotencia de unos familiares y además apareciendo como una víctima más, a la que se la debe comprender. El que se la considerara una victima podría haber sido lógico antes pero una vez que acudió a la televisión, su historia ha dejado de ser creíble.

 

Sin embargo, no creo que esta señora sea la más culpable en todo esto, sino la cadena de televisión y el programa en cuestión que ofrece dinero para que esta persona aparezca en televisión a contar su “historia”, olvidando que esta historia no la pertenece porque está basada en un delito grave, y en el sufrimiento de unos padres, que no han podido recuperar al menos parte de su vida normal, porque ni tan siquiera tienen el consuelo de poder tener un lugar concreto donde ir a poner flores o llorar a su hija. ¿Qué clase de periodismo o programas de entretenimiento tenemos que sólo se guían por la “carnaza”, por el “morbo” que genera un crimen violento y todo lo que acontece a su alrededor?. Desgraciadamente parece ser que las “audiencias” y el dinero que esto genera, está muy por encima de los sentimientos de las víctimas ¿nadie ha pensado que estos padres, en estos dos años, nunca han dejado de sentirse víctimas ni un segundo y encima su trauma se está reviviendo continuamente? Lo reviven con el juicio que se celebra actualmente, cuando se levantan y es un día más que no saben el paradero de su hija, y para colmo, estos hechos tampoco les ayuda a conseguir un poco de paz en sus vidas.

 

Lo más triste de todo esto, es que hay otros culpables silenciosos de que hechos como estos se repitan en la televisión continuamente y es que si estos programas realizan estas inversiones, pagan a invitados como la madre del Cuco, es porque “vende” y se va a rentabilizar con creces. Y claro,  si vende es porque hay muchos telespectadores, ciudadanos de a pie (entre lo que no puedo dejar de incluirme yo) que vemos estos programas y especialmente cuando hay entrevistas y reportajes como estos, y con ello hacemos subir la audiencia como la pólvora.

 

Estoy segura que todos nos indignamos y nos solidarizamos con los familiares de Marta pero también hay algo claro y es que si nadie viera esta clase de programas, desaparecerían de nuestra televisión y sin embargo son los que más sobreviven y se mantienen en la “parrilla”

Por eso me pregunto ¿nos estamos volviendo “morbosos”? ¿Nos gusta regodearnos con el sufrimiento ajeno?

Espero que no sea así, y sea sólo que estamos en un mundo en el que ya muy pocas cosas nos entretienen, porque sino realmente es tiempo de preocuparnos y hacer examen de conciencia.

 

Last modified on Tuesday, 25 September 2012 08:46
Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

www.justiciarestaurativa.es/