El psicólogo Javier Urra sugiere a los “pederastas o violadores en serie el suicidio como salida ética”.

Ciertamente, tras leer esto me surgen muchas inquietudes y preguntas sin resolver. ¿De verdad lo ha dicho o solo era para salir en los medios? ¿Y si lo dice en serio, como puede ser psicólogo?

Realmente que una persona que se dedica a tratar de ayudar en la recuperación y transformación de las personas se dé por vencida, es algo terrible

Hace un año hablaba de los atentados de Boston y cómo enfocar el gran daño creado, desde un punto de vista restaurativo. Delitos como el terrorismo afectan seriamente no solo a las víctimas directas sino también a la sociedad. A nadie escapa que tras atentados tan impactantes, algo se resquebraja en cada uno de nosotros, primero perdemos la confianza en que vivimos en un buen lugar, en que el mundo es un lugar pacífico e idílico, pero además perdemos nuestra capacidad de empatizar con nuestros semejantes, de repente, cualquier persona que nos rodea puede ser un “potencial asesino o criminal”

Ponerse en el lugar de los demás, eso es la empatía. Y hacerlo tanto desde el mundo de las ideas, con lo que pensamos o tomando la perspectiva de otra persona, como desde el de las emociones, es decir, de cómo nos sentimos ante lo que ocurre a los demás. Empatizar es fácil para algunos, parece que les viene de fábrica y no tienen que hacer mucho esfuerzo para ello, pero es difícil y complejo para muchos otros. Nacemos con una predisposición biológica a ser más o menos empáticos, marcada por los genes, las hormonas y cómo se ha formado nuestro cerebro. Sin embargo, la educación recibida, las experiencias vividas y el ambiente en el que crecemos hacen que se desarrolle en mayor o menor medida la capacidad de empatizar. Estadísticamente hablando las mujeres son más empáticas, debido a la interacción de factores biológicos como las hormonas y socio-culturales como la educación. Pero no por ello todas las mujeres son empáticas y ningún hombre lo es, nada más lejos de la realidad, hay muchas diferencias individuales de una persona a otra. Aunque se ha descrito algunas conductas cooperativas en animales, la empatía nos caracteriza como humanos, y ha contribuido notablemente en nuestro desarrollo ético y moral.

El ser humano, igual que la mayoría de los seres vivos, vive en comunidad. Por eso, todos estamos interconectados y lo que hacemos afecta a los demás, igual que lo que los demás hacen, nos “toca” de forma directa o indirecta en nuestra vida. Las relaciones entre los miembros es un elemento fundamental ya que todos nosotros estamos condicionados por estas relaciones, incluso antes de nuestro nacimiento. En la medida en que nuestros padres se han mantenido juntos o se han distanciado, han estado en contacto con otros miembros de la familia  y otras variables, todo esto influye en lo que somos o podemos llegar a ser. La relación con los que nos quieren y /o deberían preocuparse por nosotros, también determina nuestro carácter. Las personas nos basamos en las relaciones y en ocasiones éstas nos pueden afectar también negativamente por el simple hecho de querer ser aceptados o queridos en el grupo. Estas relaciones que podríamos calificar como “dañinas” pueden repercutir en las relaciones con otras personas ajenas a ese grupo, un ejemplo claro de esto podría ser el joven que para ser admitido en el círculo de amigos, comete un delito, dañando así su relación con la víctima, por adquirir una relación con ese grupo concreto. ¿Y qué tiene que ver todo esto con el delito?

El maltrato animal es una conducta que consiste en provocar dolor innecesario o estrés a un animal. El maltrato más leve se observa en la falta de los cuidados básicos del animal y el más grave es el asesinato con ensañamiento.

Cuesta comprender que existan personas que puedan maltratar a animales indefensos de igual forma que cuesta comprender a personas –hombres o mujeres- que maltratan a otras porque se sienten superiores. En realidad estos delincuentes carecen de educación, empatía y escrúpulos, entre otras lindezas. Son personas con carencias mentales graves que ven a su víctima como una presa fácil y se aprovechan de la histórica impunidad para perseguirlos. Se sienten superiores por sus absurdos actos.

Cuando un hombre se apiada de todas las criaturas vivientes, sólo entonces será noble. Buda

“Aránzazu bajó como cada  tarde a pasear a su perro Tidus. Sin embargo, en un pequeño descuido, que más tarde resultó fatídico, se le escapó. Tras un par de horas de búsqueda, por el barrio de Benimamet en Valencia, se escuchó unos ladridos desgarradores. Vio a su perro, "atado a una valla”, saltando desesperado con todo su cuerpo calcinado y envuelto en humo. Hasta el momento la policía no ha dado con los autores de este terrible hecho. Los vecinos sospechan de un grupo de personas conocidos del barrio, que días atrás tiraron piedras a gatos y hasta a un mendigo”.

Es una noticia terrible, especialmente si tenemos en cuenta que suceden más a menudo de lo que debieran y generalmente pasan muy desapercibidas, sino fuera por gente con la compañera de Criminología y Justicia,  Nuria Querol.

“El secretario general del Partido Socialista de Madrid, Tomas Gómez ha pedido este martes dirimir responsabilidades penales y políticas en el caso Madrid Arena, y ha criticado que a pesar que han pasado cinco días desde el suceso que se cobró la vida de cuatro personas no se ha producido ninguna dimisión ni detención. Por otro lado Esperanza Aguirre exige aclarar el Madrid Arena “caiga quién caiga”.

“Doce personas han muerto y otras 59 han resultado heridas en un tiroteo en un cine, cerca de Denver (EEUU) cuando un enmascarado ha entrado en una sala y ha disparado indiscriminadamente. El atacante, un hombre vestido de negro con casco y máscara ha irrumpido en la sala de cine con una escopeta y ha comenzado a disparar. El presunto asesino James Holmes, de 24 años es un chico aparentemente normal e incluso brillante, aspirante a neurocientifico”.

Este es el resumen de las muchas noticias que se pueden leer sobre la masacre que acaeció hace unos días en un cine normal, de una población normal de EEUU. Resalto la palabra normal, porque es lo que define este terrible suceso, a las victimas y al propio atacante. El presunto asesino James Holmes, no es un “monstruo” al que las víctimas y todos nosotros podamos odiar para mitigar el dolor, no actuó por motivos ideológicos, no es un terrorista, no proviene de una familia desestructurada ni de un entorno marginal, nisiquiera tiene algún retraso mental sino que todo lo contrario, parece que tenia un futuro prometedor y brillante. Hubiese sido más llevadero si este asesino hubiese sido árabe, delincuente habitual o simplemente un loco…sin embargo para ahondar más en el dolor y las preguntas sin respuesta, el atacante es un norteamericano aspirante a neurocientifico con una familia como cualquier otra. Entonces surge una pregunta terrible ¿Por qué? ¿Por qué alguien aparentemente normal puede convertirse en un asesino?

“La familia de Marta del Castillo no sale aún de su indignación tras la aparición el pasado sábado en un programa de televisión, de la madre del Cuco, hablando del caso que se enjuicia estos días en la Audiencia de Sevilla. El abuelo de esta muchacha, dijo ayer que pedirán a la fiscalía que se controle el dinero que cobró esta mujer por ir al programa y así hacer frente a la sentencia que condena al Cuco y sus padres a abonar 414000euros por los gastos que generó la infructuosa búsqueda del cuerpo de la joven”

Tengo claro que hay muchas clases de víctimas, por un lado están las victimas directas que son las que sufren directamente el daño pero también pueden existir otros perjudicados de forma indirecta por el hecho delictivo, y estos son los familiares y allegados de la víctima así como la comunidad en general ¿Por qué? Porque todos nos sentimos un poco menos seguros cuando sabemos que se ha cometido un delito. Bien es cierto, que nuestro sentimiento de seguridad se pierde en mayor medida cuanto más cerca sucede el crimen, especialmente si es en nuestra ciudad y nuestro barrio, en cambio nuestra condición humana hace que ya no nos preocupemos tanto si el delito ocurrió  en otra ciudad o país (y es que solemos pensar que esto jamás nos sucederá a nosotros).

Los detenidos por distribuir estramonio que acabó el domingo con la vida de dos jóvenes, en una fiesta rave ilegal de Getafe, hicieron el brebaje de esta droga en casa y la facilitaron a los dos fallecidos, al intoxicado grave y a una cuarta persona, de forma gratuita”

Esta es una de las tantas noticias surgidas durante la semana acerca de la trágica muerte de dos chicos muy jóvenes durante esta fiesta.

Desde entonces llevo unos días planteándome una seria pregunta ¿qué está pasando con nuestros niños y jóvenes? Hemos asistido a las revueltas de Inglaterra encabezadas en su mayoría por chicos muy jóvenes, muchos fines de semana nuestras ciudades y locales sufren el vandalismo y para colmo en un intento de pasarlo bien, juegan con su vida peligrosamente.

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