Últimamente se pueden escuchar una y otra vez noticias, en las que aunque aparentemente parece que se está pensando en las victimas, la verdad es que  no solo no es así, sino que nunca se las tiene  en consideración. Esto además de ser preocupante, no deja de ser irónico pues si alguien debe ser atendido y escuchado, son precisamente las víctimas tanto directas como indirectas del delito, con independencia de su edad, sexo, religión u orientación política.

El otro día se podía leer “El Supremo absuelve por mayoría a Garzón por intentar investigar los crímenes del franquismo. Garzón estaba acusado de infringir la ley de amnistía votada por el Parlamento español en 1977”

Por encima de valoraciones sobre la sentencia y sobre la figura de este juez que genera pasiones encontradas, están las victimas.

Para enfocar esta pregunta he tomado una noticia al azar sobre una víctima de un delito muy serio, que ha perdido a su hija.

“Ni las llamadas de atención del Presidente del Tribunal de la Audiencia Nacional, ni la cercanía física de los terroristas amedrentaron a Toñi Santiago, la madre de la niña de seis años, asesinada en el atentado de Santa Pola (Alicante), para increpar a quienes, según confesó entre lágrimas, le habían amputado el alma.A ella el atentado, no le quitó “una pierna ni dos dedos. A mi, me han amputado el alma y el corazón”, aseveró. Por eso esperaba que los terroristas no vuelvan a acercarse a ninguna criatura”.

He puesto este ejemplo, no ya por tratarse de terrorismo, sino por ser un delito grave en el que la víctima ha sufrido daños morales y espirituales, muy difíciles de compensar. Pero cualquier víctima de un delito serio, me hubiera servido para ilustrar una inquietud que empiezo a tener desde hace unos meses ¿Por qué?

La violencia en la infancia parece influir de manera notable en el futuro desarrollo de la adolescencia. Ser víctima directa de episodios violentos y haber observado situaciones violentas influye particularmente a nivel- cognitivo, emocional, - conductual y, en algunos casos, puede ser un factor precipitante para reproducir la misma conducta observada.

"César permanece en prisión desde hace más de un año por la agresión a Sergio Izquierdo y su familia ha roto el silencio. Tienen guardada una carta que escribieron a la familia del agredido pero tienen miedo a la reacción y a que no se reciba como ellos desean. Temen conseguir el efecto contrario al que persiguen. Saben que el daño es irreparable. Son José Ramón, María Teresa y Guillermo, padres y hermano de César. César también ha escrito una carta nunca entregada y entre otras cosas destaca de esta lo siguiente: asumo la falta de libertad como una consecuencia de la fatalidad de los hechos desgraciados de ese día y abogo para que esto sirva para evitar episodios tan atroces. Cesar está también recogiendo tapones para colaborar en la recuperación de Sergio”

Esto es una noticia de un diario local, este hecho sucedió en Burgos, unos jóvenes salen a disfrutar y pasarlo bien, sin embargo una discusión, malos entendidos….o lo que fuere, quién sabe, lleva a un chico a estar en coma tras la agresión y a otro a la cárcel. ¿Cuántas vidas pérdidas?

“Los padres de Marta del Castillo estarán este miércoles en Telecinco, en un especial: una sentencia dolorosa. El cuerpo de Marta nunca ha aparecido pero la Justicia ya se ha pronunciado. Nunca una sentencia había provocado tanta polémica y tanto dolor” Así esta cadena lleva varios días promocionando el programa especial sobre la sentencia que condena a Miguel Carcaño.

“El padre de Marta criticó con dureza la sentencia de la Audiencia de Sevilla que condena a Miguel Carcaño a 20 años y absuelve a los otros tres imputados, acusados de encubrimiento”

Estas son algunas de las noticias sobre la sentencia de uno de los casos que más alarma social han creado en España.

 

Año Nuevo, ministros nuevos, incluido nuevo ministro de Justicia, por eso y ante la proximidad de la llegada de los Reyes Magos, me gustaría hacer mi lista de lo que quiero para la Justicia en este año 2012 y por supuesto los siguientes años.

Me gustó la primera afirmación del Sr. Ministro de Justicia, don Alberto Ruiz-Gallardón: “pocas y buenas leyes”, si señor, esto es importante por cuanto de nada sirve hacer mas y más leyes, si luego se regula en exceso haciendo imposible su aplicación o se dejan tantos vacíos legales que al final, no se sabe que se puede o no hacer con esa ley.

Por tanto, en este sentido me pareció interesante su idea, si embargo todo mi gozo en un pozo, cuando escuché otros comentarios.

 

Cuando se habla de Justicia Restaurativa, automáticamente y especialmente en ciertos lugares como nuestro país, se relaciona con mediación y aplicada al sistema penal. Las diferencias entre mediación y justicia restaurativa serán análisis en otra columna porque ahora me gustaría centrarme en justicia restaurativa en sentido amplio para evitar que si la aplicamos solo al ámbito penal,  nos quedemos cortos en el alcance y los beneficios de esta forma de ver y entender la justicia.

Como siempre estoy hablando de Justicia Restaurativa, hoy me gustaría contar una historia “real como la vida misma”, triste y estremecedora pero a la vez esperanzadora ¿por qué? Porque quiero mostrar los beneficios de esta forma de ver la justicia, en primer lugar para la víctima y en segundo lugar para infractores y comunidad. También me pregunto y aprovechando la época de elecciones,  por qué tan sólo hay pequeñas referencias a mediación en los programas de los partidos, esto sin duda es perjudicial para el sistema de justicia.

Hoy voy a hablaros de un caso real, con el nombre real de la valiente persona que ha querido contar su “historia”, “para ayudar a más victimas a dejar de serlo”. Jo Nodding fue víctima de violación por un chico que además conocía, Darren. Esto ocurrió en el año 2004 y durante semanas intentó superar lo que la había pasado  y que tanto la afectaba a ella y a su familia. El violador no reconoció al principio el hecho, hasta las pruebas de adn que confirmaron que era su violador, por eso encima tuvo que asistir al juicio, y allí fue la primera vez que le vio cara a cara.

“La familia de Marta del Castillo no sale aún de su indignación tras la aparición el pasado sábado en un programa de televisión, de la madre del Cuco, hablando del caso que se enjuicia estos días en la Audiencia de Sevilla. El abuelo de esta muchacha, dijo ayer que pedirán a la fiscalía que se controle el dinero que cobró esta mujer por ir al programa y así hacer frente a la sentencia que condena al Cuco y sus padres a abonar 414000euros por los gastos que generó la infructuosa búsqueda del cuerpo de la joven”

Tengo claro que hay muchas clases de víctimas, por un lado están las victimas directas que son las que sufren directamente el daño pero también pueden existir otros perjudicados de forma indirecta por el hecho delictivo, y estos son los familiares y allegados de la víctima así como la comunidad en general ¿Por qué? Porque todos nos sentimos un poco menos seguros cuando sabemos que se ha cometido un delito. Bien es cierto, que nuestro sentimiento de seguridad se pierde en mayor medida cuanto más cerca sucede el crimen, especialmente si es en nuestra ciudad y nuestro barrio, en cambio nuestra condición humana hace que ya no nos preocupemos tanto si el delito ocurrió  en otra ciudad o país (y es que solemos pensar que esto jamás nos sucederá a nosotros).

Viendo todo lo que ha acontecido con el caso de Marta del Castillo y lo que continua sucediendo con los imputados, la verdad es que no me extraña nada en absoluto que la gente afirme con rotundidad que no hay justicia. Simplemente y a primera vista ya se aprecia un gran desequilibrio entre victimas e infractores ¿Por qué digo esto?

Los infractores tienen un montón de derechos (lógico y normal por otra parte porque por eso nuestro país es un estado social y democrático de derecho): tienen derecho a no declarar contra si mismos, no confesarse culpables, a un juicio con todas las garantías y un largo etcétera, mientras las victimas tan sólo tienen derecho a declarar en el juicio como testigos, sin tener apenas nada que decir durante todo el proceso. Algo que debería cambiar puesto que una de las necesidades de las víctimas es la de sentirse informados, poder decidir como quieren que continúe el proceso y sobre todo sentir que alguien es responsable del hecho y que además del castigo, este infractor no volverá a hacer lo mismo a otra persona.

En el caso de Marta del Castillo es indignante ver como la falta de humanidad de la justicia actual, el “ceñirse de forma estricta a la literalidad de la ley” y sobre todo y como dicen muchas personas “el hecho de que quién hace la ley hace la trampa” ha llevado a que este juicio parezca una representación teatral por parte de los imputados y lo que más me espanta es que escuchándolos,  tan siquiera parece que estuvieran hablando de un ser humano, una chica y mas concretamente una amiga a la que han matado, claro está de momento hasta que acabe el juicio, presuntamente.

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