Cuando pensamos que un delincuente merece ir a prisión, en nuestra mente muchos concebimos este lugar como un sitio “terrible” donde el hecho de vivir allí , es en sí mismo un castigo (un castigo que nunca nos resulta suficiente para alguien que ha causado un daño  a otro ser humano). Incluso por nuestra mente pasan imágenes, como “mazmorras” para los delincuentes que más reproche y alarma social causan, en un intento, por otro lado lógico y humano, de apaciguar o mitigar el dolor y la indignación que la delincuencia crea no sólo en las víctimas, sino también en la sociedad.

Cuando echamos un vistazo a la programación de una cadena de televisión cualquiera, un día cualquiera, lo que vemos básicamente son dos clases de programas: los dedicados a contarnos con lujo de detalles los delitos que más alarma han creado y los destinados a desvelarnos las intimidades de los famosos, es más la mayoría de estos, tienen un formato doble. Pero es que va más allá de una forma u otra, estos programas viven del delito y del dolor que muchas personas arrastran, tras sufrir las terribles consecuencias de un crimen. Veo con tristeza víctimas continuamente hablando y reviviendo el daño que sufrieron, sin haber podido superar este rol de víctima, sin poder atravesar las distintas etapas del duelo, y para mí, el hecho de estar en televisión un día sí y otro también recordando, no las ayuda en nada.

“El gobierno ha indultado finalmente a la joven madre de Requena, que compró comida y pañales por valor de 193 euros. Se ha valorado que no tenía antecedentes penales, que los hechos son de escasa entidad y que la condenada es madre de tres hijos y está en una comprometida situación económica”

 La concesión de este indulto es ciertamente algo humano, aunque los que nos dedicamos a la Justicia Restaurativa, echamos en falta dos cosas realmente importantes:

“La religiosa María Gómez Valbuena, conocida por Sor María tras salir del anonimato a raíz de la investigación sobre los niños robados, ha fallecido sin aclarar ante el juez su presunta participación en esta trama, ya que la única vez que compareció ante el juez se negó a declarar”

Efectivamente no se puede negar que los códigos penales actuales, como el español en su artículo 130 contempla como primera causa de extinción de la responsabilidad criminal: la muerte del reo. La justicia penal que representa al Estado (como víctima) recae sobre el infractor o presunto culpable, faltando éste, al que debe aplicársele la posible pena, entonces se extingue la acción penal y así se deja de perseguir el delito.

Me gusta el cine, lo reconozco, el clásico para mi es el mejor pero tampoco se puede despreciar las películas modernas. El cine siempre me proporciona alguna enseñanza y he decidido que tenía que unir dos de mis pasiones en un artículo como este: el cine y la justicia restaurativa ¿Imaginación? En absoluto. Todo empezó con Django Desencadenado, una película de acción con mucha sangre, típica de Tarantino, y lo cierto es que uno disfruta cuando ve sufrir a los malos, me vi reconfortada y riendo cuando el protagonista poco a poco va logrando su venganza y los “malos” reciben su castigo. Me gustó la película, no lo niego y cuando llegué a casa, me puse a reflexionar y me pregunté: ¿realmente creo en la justicia restaurativa? Porque esta película es claramente todo lo contrario: retributiva, fomenta la venganza y el ojo por ojo. La respuesta es fácil, claro que creo en la justicia restaurativa, esto es lo bueno de esta justicia que ante el daño y el sufrimiento, la reacción humana normal es el deseo de venganza pero esta justicia restaurativa más humana va más allá pues la venganza al final no satisface a las víctimas y no proporciona su curación total. Esta justicia no habla de ser blandos con los infractores, trata de confrontar al infractor con su acción delictiva y sobre todo revaloriza el papel de la víctima. Es ella la principal preocupación,  sin olvidar el castigo al culpable si fuera necesario. Lo que nos ocurre viendo películas como esta, no es otra cosa que la empatía, sí, efectivamente como seres humanos, la mayoría somos solidarios con el dolor de los demás, nos ponemos en su lugar y por eso la venganza forma parte de una manera de canalizar el daño y la ira de haber sufrido un delito o una acción injusta.

Igualdad trabaja para que el nuevo código penal incluya reivindicaciones de las asociaciones de mujeres. Entre otras objeciones, seis entidades criticaron que el anteproyecto incluya la figura de la mediación en los casos de divorcio aunque exista denuncia por malos tratos y que en general el término violencia de género desaparezca del texto”

Realmente no sé si es la noticia la que es errónea o que la confusión de conceptos hace ponerse a las asociaciones en pie de guerra contra algo que a priori, puede ser muy beneficioso para muchas víctimas de maltrato.

“Una justicia diferente: ¿por qué Anders Breivik sólo fue sentenciado a 21 años por matar a 77 personas? Como americano o quizá persona humana es duro no sentirse abrumado o indignado con que el noruego solo fuera condenado a 21 años de prisión por los ataques del año pasado, incluyendo un atentado bomba en Oslo y el disparo a sangre fría de muchos jóvenes. Es poco menos de 100 días por asesinato. Unos cuantos supervivientes y familiares de víctimas expresaron su alivio y satisfacción por el veredicto. Es chocante ver a los noruegos dar la bienvenida a esta leve sentencia”.

Este es un extracto de un artículo publicado en un periódico americano, a propósito de la condena de este asesino noruego. Realmente para muchos de nosotros que nunca hemos sido víctimas, al menos de un delito tan grave, nos puede resultar muy poco tiempo , incluso podemos pensar que en EEUU hubiera sido condenado a pena de muerte o cadena perpetua, lo cual sin duda hubiera supuesto un alivio para muchos. Pero, ¿también para las víctimas? Por supuesto que no. Muchos se preguntaran ¿están los noruegos hechos de otra “pasta”? ¿Son tan diferentes al resto de los seres de este planeta? Como se pregunta este periódico americano ¿es porque en Noruega han aplicado la Justicia Restaurativa frente a la Retributiva de los demás países?

“Ángel Carromero, el joven de Nuevas Generaciones del PP retenido en Cuba desde que sufrió un accidente de tráfico en el que murió Oswaldo Payá, ha sido acusado de homicidio. Mientras, la viuda de Payá reclama una entrevista con Angel Carromero y Aron, los últimos que vieron a su marido con vida. “Me he enterado por la televisión de esta versión de los hechos. Lo correcto hubiera sido que informaran a la familia antes…”.”Tengo que encontrar la verdad de esto…y sigo exigiendo al Gobierno cubano que tienen a esos muchachos bajo investigación me dejen entrevistarme con ellos. Es mi derecho”

No voy a hablar de temas políticos, no es el momento ni el lugar pero esta noticia me sirve para resaltar algo muy interesante: las víctimas nunca son escuchadas. Está claro ya sea una dictadura o no, una democracia o no, de “derechas” o de “izquierdas”, el sistema no atiende las necesidades de las víctimas y se apropia del dolor, del daño y del problema de éstas.

“Doce personas han muerto y otras 59 han resultado heridas en un tiroteo en un cine, cerca de Denver (EEUU) cuando un enmascarado ha entrado en una sala y ha disparado indiscriminadamente. El atacante, un hombre vestido de negro con casco y máscara ha irrumpido en la sala de cine con una escopeta y ha comenzado a disparar. El presunto asesino James Holmes, de 24 años es un chico aparentemente normal e incluso brillante, aspirante a neurocientifico”.

Este es el resumen de las muchas noticias que se pueden leer sobre la masacre que acaeció hace unos días en un cine normal, de una población normal de EEUU. Resalto la palabra normal, porque es lo que define este terrible suceso, a las victimas y al propio atacante. El presunto asesino James Holmes, no es un “monstruo” al que las víctimas y todos nosotros podamos odiar para mitigar el dolor, no actuó por motivos ideológicos, no es un terrorista, no proviene de una familia desestructurada ni de un entorno marginal, nisiquiera tiene algún retraso mental sino que todo lo contrario, parece que tenia un futuro prometedor y brillante. Hubiese sido más llevadero si este asesino hubiese sido árabe, delincuente habitual o simplemente un loco…sin embargo para ahondar más en el dolor y las preguntas sin respuesta, el atacante es un norteamericano aspirante a neurocientifico con una familia como cualquier otra. Entonces surge una pregunta terrible ¿Por qué? ¿Por qué alguien aparentemente normal puede convertirse en un asesino?

“ Un ciudadano francés residente en Madrid que pasaba unos días de vacaciones en Murcia falleció por el impacto de una piedra de 15 Kg lanzada contra su coche por un niño de 13 años, en un puente  que une la Manga del Mar Menor con Cartagena”

Esta es una de tantas y tantas noticias de sucesos y delitos trágicos que todos los días podemos ver en prensa escrita y televisión. En este caso además el chico no puede ser juzgado porque no tiene la edad mínima legal. Por supuesto, que muchas voces ya habrán vuelto a clamar por “justicia”, o lo que últimamente parece lo mismo,  que estos menores puedan ser juzgados y condenados, otra vez equiparación entre justicia y castigo. ¿Pero se haría justicia metiendo a este chico en  un centro de internamiento?

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