Es longevo. Ya ha cumplido once decenios y sigue entre nosotros. Y pese a que a veces le regañamos, quiere seguir aquí. Hablo del cartucho metálico que ocupa los cargadores de la inmensa mayoría de pistolas de este país y de más de medio mundo: el mítico 9 mm Parabellum. Vino a ser, con tal apellido, el segundo hijo de aquella familia encabezada por Georg Luger. El austriaco Johann Georg Luger nacido el 6 de marzo de 1849. En 1900 desarrolló, cuando contaba con cincuenta y un años de edad, a su hijo mayor, el 7,65 mm Parabellum (.30 Luger). Un verdadero desconocido para quienes son usuarios obligados de armas.