Que existe un descontento generalizado y una sensación de que no hay justicia es algo que no deja lugar a dudas.

A esto contribuye entre otras cosas, los claros casos de corrupción y cómo parece que el rico que roba,  es menos castigado por la ley que el resto de los ciudadanos de a pie, que delinquen ante situaciones más penosas y perjudiciales. Se diría que quién ha hecho la ley, ha hecho la trampa

El problema surge  con la idea de justicia ¿qué es justicia o que significa para cada uno de nosotros hacer justicia?

Cuando hablo de Justicia Restaurativa, parto de dos ideas centrales y que tienen que  ver directamente con los afectados: la mayor y mejor atención a las víctimas, procurando su reparación y la responsabilización del infractor por su conducta

Estas dos premisas ponen en evidencia el lazo que une a víctima e infractor tras el delito. Aunque puede parecer que no es así, el hecho delictivo, une a los afectados pero en una situación de desequilibrio en favor del infractor. Por eso, en una espiral de beneficios, la responsabilización voluntaria del infractor favorecerá la reparación a la víctima, lo que repercutirá en la sociedad que se sentirá más segura y en el infractor que verá en la reparación una prestación socialmente constructiva, que facilitará su reinserción.

“La familia del hombre fallecido en el accidente provocado por el torero Ortega Cano, se ha opuesto a su petición de indulto porque entre otras cosas no ha mostrado su arrepentimiento”

Estoy convencida de que el indulto solo debería concederse bajo un enfoque restaurativo y por tanto, solo debería autorizarse para los que se responsabilicen y asuman lo que hicieron y reparen el daño o quieran mitigarlo.Más que arrepentimiento, de cuya sinceridad siempre se puede tener reticencias, sin duda, la reponsabilización por el delito cometido es más auténtica a los ojos de las víctimas (que ven como alguien aparece como responsable) y de la sociedad.

Habitualmente siempre trato de mostrar que la Justicia Restaurativa no es solo mediación penal, victima-infractor,  ya que el alcance y la comprensión de los delitos y de cómo impactan en cada persona, es muy diferente y deben existir diferentes posibilidades o procesos, que se adecuen a las necesidades de cada víctima

Por eso la definición que las Naciones Unidas hace de justicia restaurativa es muy importante, y lo hace de esta manera, respuesta evolucionada al crimen, que respeta la dignidad y equidad de cada persona, construye comprensión y promueve armonía social a través de la sanación de victimas, infractores y comunidad. Esta definición es esencial porque ya no se define justicia restaurativa como un simple proceso, con unas normas tasadas sino una respuesta o una filosofía para abordar el delito y sus consecuencias en las victimas, infractores y también los indirectamente afectados, la comunidad.

I.- Planteamiento general.

Las medidas de seguridad constituyen, junto con las penas, una de las consecuencias principales del delito. No obstante, las posibles coincidencias que pudieran existir entre ambas, hay que tener en cuenta que la diferencia principal entre unas y otras -penas y medidas- radica en los conceptos de peligrosidad y culpabilidad. El fundamento de las medidas de seguridad es la peligrosidad -art. 6 CP- mientras que el de las penas, es la culpabilidad -art. 5 CP-.