El pasado mes de mayo se publicó el nuevo informe sobre policías asesinados en Estados Unidos en el año 2012, con la drástica reducción respecto al año anterior, un año que fue especialmente negativo en lo que a pérdidas de miembros policiales se refiere.

Así, se confirma la tendencia positiva de los últimos 10 años, en la cual, exceptuando el año 2011, la cifra de policías asesinados no ha sido nunca superior a 60.

De todos es sabido que las autoridades judiciales norteamericanas, e incluso la propia sociedad de esa nación, están muy comprometidas con todo lo que supone la seguridad de sus calles y ciudadanos, y también la de sus Agentes de la Ley.