“Se trata de restaurar la situación anterior al hecho delictivo cometido tanto para el autor como sobre todo para la víctima” Esta es una de las muchas afirmaciones sobre la Justicia Restaurativa y sus herramientas como la mediación penal, que generan muchas dudas y sobre todo, crean objetivos erróneos de esta Justicia.

Para empezar quizá sea conveniente, retrotraernos al origen de la palabra restaurativa, esta es una traducción del inglés restorative. Pero como suele suceder no es muy correcta, lo más acertado hubiera sido justicia restauradora aunque para muchos sea más bien reparadora.

“Continúan los disturbios en el barrio de Gamonal de la ciudad de Burgos, tras la manifestación contra la reconversión de una de sus calles en Bulevar”

Los vecinos de un barrio de una ciudad de España se han levantado contra una decisión de su Ayuntamiento, con la que parecen no estar de acuerdo. Esta “pequeña revolución” puede generar muchas simpatías, ya que con la crisis, los ciudadanos cada día somos más pobres,  mientras asistimos con absoluta indignación a casos de corrupción generalizados,  incluidos los de gente de “alta alcurnia”.

“Archivada la denuncia por difundir un video sexual de una universitaria. El Juzgado lo ha sobreseído provisionalmente. La joven retiró la denuncia para evitar la exposición pública a la que se estaba viendo sometida”

Esta es una noticia más, de tantas que podemos leer en los medios de comunicación, sin embargo, revela una vez más que la Justicia Tradicional está fallando a las víctimas. Muy mal se debe estar haciendo, si la víctima abandona para no sentirse señalada, es como si la víctima dentro del proceso penal dejara de ser víctima, para convertirse en victimario. Esto no es otra cosa que lo que los autores han venido a llamar la victimización secundaria y que se ve agravada durante todo el tiempo que dura el proceso penal, ya que los rígidos y fríos protocolos de la Justicia retributiva, no favorecen en nada la atención a las necesidades de las personas que han sufrido un delito.

“El colectivo de presos de EPPK (de ETA) reconoce en un comunicado el sufrimiento y el daño multilateral generados como consecuencia del conflicto...”

“Tras reconocer su responsabilidad sobre las consecuencias de su actividad política dicen que podrían aceptar que su excarcelación fuera utilizando cauces legales”

La Justicia Restaurativa puede aplicarse a delitos graves, y es un hecho corroborado por otros países como EEUU e Inglaterra. Además, hay estudios que determinan  el gran efecto sanador de la Justicia Restaurativa en las víctimas de delitos más serios. Esto es fácilmente comprensible puesto que  son las víctimas de estos delitos graves, las que más pueden necesitar la ayuda, atención y comprensión para poder “recuperarse” del trauma del delito, y es que es muy importante la labor que los procesos restaurativos hacen en favor de la reinserción de la víctima y del infractor ( generando la responsabilización del delincuente por su conducta y la posibilidad de que la víctima pueda despojarse del rol perpetuo de víctima, para pasar a ser superviviente) Todo esto, como no podía ser de otra manera, repercute en la sociedad que como víctima indirecta, ve como vuelven a integrarse de nuevo en ella, las víctimas y también muchos infractores, disminuyendo el riesgo de que reincidan y de que haya nuevas potenciales víctimas.

Las noticias de corrupción están desbordando los medios, y se han convertido junto con el “morbo” de los crímenes más violentos, en el tema “estrella” de la prensa, en general.

Actualmente parece que se ha cubierto el “cupo” de los casos de corrupción y se están desbordando, de ahí que los jueces exijan medidas de refuerzo y los casos se cuenten por miles en los juzgados. Y para empezar este tema,  me hago una pregunta ¿qué es la corrupción? Si acudimos al diccionario, nos habla de abuso de poder o mala conducta, sin duda una definición en consonancia con lo que vemos constantemente en los medios de comunicación. Sin embargo, también se habla de degradación de algo, y este concepto no puede dejarse de lado en estos delitos porque si bien la corrupción se produce a través del abuso de poder, la consecuencia es la degradación de la comunidad  y de la confianza en las personas. Y es que a  nadie escapa una conclusión lógica, ante la avalancha de casos y es que todo el que tiene la oportunidad de “aprovecharse” y conseguir beneficios, lo hace. Esto quiebra la confianza  en el ser humano y en las personas que nos rodean. Para una visión restaurativa, lo esencial es partir de esta idea del daño moral que los casos de corrupción nos producen.

“Una alternativa al juicio que busca un acuerdo entre el acusado y la víctima y una sentencia de conformidad”

“Se ofrecen a las víctimas, órganos judiciales y demás operadores jurídicos, la posibilidad de resolver el conflicto mediante un proceso de mediación en el ámbito penal. También se reducirán las cargas de trabajo de los órganos judiciales”

Desgraciadamente noticias como estas, surgen con demasiada frecuencia, lo que contribuye a enturbiar, lo que es verdaderamente importante; transmitir qué es justicia restaurativa y sus diferentes herramientas, así como sus muchas posibilidades de aplicación. Parece un continuo desatino que se diga a “voces” que se apuesta por los procesos restaurativos, como la mediación penal y luego se equivoque al ciudadano, con afirmaciones tan rotundas como erróneas.

Nelson Mandela se ha ganado un lugar preferente en la historia universal y de él se puede destacar muchas cualidades y muchos valores que fueron y serán  un ejemplo para todos. Pero sin duda, hoy no puedo obviar que encarnó los valores de la Justicia Restaurativa, su mejor legado fue precisamente creer y apostar por esta Justicia, como medio para sanar el odio de toda una nación.

Sin duda, ser una víctima de un sistema racista que le mantuvo veintisiete años en prisión, podría haberle envenenado el alma y sin embargo, entendió que lo mejor para recuperar una vida plena, era liberarse del odio.

“Vivieron felices y comieron perdices”, este final típico de los cuentos de hadas, príncipes y princesas es lo que nos gustaría para nuestra vida real. Y es que solemos pensar que a las personas buenas, no les va a pasar nada malo. Sin embargo, es ley de vida que también sufran los buenos y por eso, cuando conocemos que un delito se ha cometido, nuestro “mundo ideal”, se quiebra aunque no seamos las víctimas directas.

El pasado lunes, se celebró el día mundial de la eliminación de la violencia contra la mujer y a pesar de las medidas de concienciación y el endurecimiento de la ley, los casos no han disminuido, al menos en España.

Y como siempre hay voces que reiteran la no viabilidad de la mediación para estos crímenes, que se han convertido en una auténtica lacra social. Sin embargo, la negativa de ciertos colectivos para admitir esta institución es fruto de la confusión de conceptos y de la poca visión realista de cómo la Justicia tradicional, trata muchos de estos casos. La realidad es que en muchos asuntos el maltratador durante el proceso penal tradicional, se pone en una actitud defensiva y pasiva,  que no favorece a la víctima ¿por qué?

Tras la anulación de la doctrina Parot, no hay un día que no se hable en los medios, de la salida de prisión de uno o varios presos peligrosos. Además de que no creo acertado tanta publicidad porque tal parece que se estuviera metiendo el dedo en la “llaga” y por ende, nada puede favorecer a las víctimas directas ni a la sociedad en general, esta propaganda sobre la excarcelación de presos calificados como muy peligrosos es inexacta ¿por qué? Porque la información parece mostrarse como si fuera una salida contraria a derecho o antes de tiempo, y la realidad por mucho que nos duela, es que estos presos han cumplido su condena. Por eso, al haber saldado su deuda con el estado, el abandono de la cárcel es lo ajustado a derecho. Muchos de ellos, sino la mayoría han estado más de veinte años encarcelados, con lo que el estado como víctima que sufrió la vulneración de una norma creada por él, está satisfecho y reparado.