Clarificación conceptual

 

Por violencia se entiende toda acción, amenaza de acción u omisión que causa intencionalmente un daño físico, psicológico, sexual o económico a otra persona.

El género es el rol construido socialmente para el hombre o la mujer a partir de las diferencias sexuales.

La violencia de género es, entonces, aquella forma de violencia que se ejerce sobre la mujer en el marco de su rol social tradicional y que tiende a mantener o incrementar la subordinación de la mujer al hombre.

La violencia de género se da en múltiples contextos. Manifestaciones suyas son la mutilación genital femenina, el acoso laboral, el tráfico sexual o la violencia a manos de la pareja o ex pareja.

La definición de violencia de género puede ser confundida a veces con violencia doméstica y violencia de pareja. La violencia doméstica incluye a todo tipo de violencia ejercida dentro de la unidad familiar, por ejemplo, de padres a hijos y viceversa, entre cónyuges, entre hermanos, etc.

Por violencia de pareja se entiende la violencia perpetrada por cónyuges, excónyuges, novios o exnovios conviviendo o no en la misma casa.

Tanto la violencia de pareja como la violencia doméstica son violencia de género siempre que la víctima es mujer y el agresor es su cónyuge, excónyuge, novio o exnovio.

El presente escrito, una vez aclarados los términos conceptuales, tratará de dar una visión acerca de la percepción  de los  jóvenes acerca de las relaciones de pareja.

Como policía tengo la obligación cumplir y hacer cumplir las leyes; como estudioso de la criminalidad mi obligación es estudiar la ley y proponer soluciones para eliminar esos delitos o, por lo menos, disminuir las conductas criminales.

    Pocas leyes han generado tanta polémica en España como la Ley Integral de medidas contra la Violencia de Género (en adelante, LIVG). De hecho, se han presentado contra ella más de doscientas cuestiones de inconstitucionalidad realizadas por diferentes juzgados e instituciones.

    La LIVG lleva en vigor en España siete años y, aunque está concebida desde el punto de vista criminológico –digo criminológico porque es una de las pocas leyes existentes que ha intentado atajar un tipo delictual desde muy diferentes aspectos– no ataca el problema de forma exclusivamente penal a fin de crear lo que se ha dado en llamar cultura de género#; sin embargo, podemos decir que el principal objetivo de la LIVG –disminuir la cantidad de muertes producidas por hombres a mujeres dentro del ámbito familiar– no se ha conseguido, ya que el número de casos de muertes no solo no ha disminuido, sino que incluso se ha visto aumentado, motivo por el cual podemos hablar de fracaso o de nula efectividad de la Ley.

La ejecución de las penas corporales correspondía a los andadores de concejo que dependían de los alcaldes y jueces a los que debían obediencia.

En nuestra Edad Media, en los delitos en los que no se consideraba justificada la pérdida de la paz, ni siquiera parcial, por constituir una sanción de excesiva trascendencia, se recurría a la aplicación de penas pecuniarias o corporales. Éstas podían imponerse como subsidiarias de las económicas o en su lugar. A veces, aun apareciendo como pena principal, era posible que se sustituyesen por una cantidad económica, siempre que lo admitiese el ofendido y la ley le permitiese elegir. De ahí la íntima conexión existente entre las penas pecuniarias y las corporales. Se aplicaban estas últimas normalmente (al margen del hurto) para lesiones y heridas (que se sancionaban, como regla general, con penas económicas) cuando revestían una especial gravedad. Ésta se establecía atendiendo al elemento objetivo y a las circunstancias externas del hecho (por ejemplo, el medio empleado, si había o no sangre y si llegaba al suelo, si el agredido caía o no, si la herida se producía en una parte del cuerpo no cubierta por el vestido, etc.).

¿Cómo se lleva a cabo la recuperación de restos humanos en una fosa común? Este artículo realiza una primera aproximación, al colectivo criminalístico y al público en general, sobre las tareas de recuperación de este tipo de hallazgos, así como también analiza las diversas técnicas empleadas en la localización de las inhumaciones y el ulterior tratamiento de los restos óseos, todo ello basándonos en los testimonios de los especialistas que colaboran en esta tarea y en las apreciaciones obtenidas el 21 de marzo de 2009, en la fosa común de Valdeolmillos (Palencia), que data del mes de septiembre de 1936, durante los primeros meses de la Guerra Civil Española.

Según ha informado Europa Press un hombre mató la tarde de este domingo a su mujer degollándola con un cuchillo en el interior de un piso en el  barrio de Portazgo, en Madrid.

El hecho tuvo lugar en torno a las 17:00 horas, cuando los vecinos alertaban de que estaban dándose gritos y discusiones a voces. Varias unidades de la Policía Municipal, Nacional y dotación de Bomberos que procedieron a derribar la puerte para acceder al interior del domicilio.

No nos sorprende cuando oímos noticias del uso de armas de fuego en África, es algo conocido y además bastante extendido. Sudáfrica es el tercer país del mundo en tasa de homicidios por parte de la pareja, (Abrahams, Jewkes y Mathews, 2010). La violencia contra la mujer y la violencia en general es una característica común de la sociedad sudafricana, las armas de fuego están presentes y es fácil que en la mayoría de los hogares sudafricanos haya un arma de fuego. Por el contrario en nuestro país no están permitidas dichas armas, pero también ocurren los asesinatos de mujeres por parte de la pareja, llamados feminicidios de pareja. Pocas son las personas hoy día que se atreven a defender que la violencia de género en los hogares es un problema del ámbito privado.

Page 2 of 2