Las consecuencias de la dejación del principio de legalidad en el Estado de Derecho

El  entusiasmo y la simpatía manifestada hacia el Movimiento pacifista, denominado “15-M” le ha convertido en el Movimiento violento y delictivo del “15-J”. Este movimiento calificado como el de los “indignados” ha pasado de ocupar de forma ilegal plazas públicas a impedir el normal funcionamiento de un Parlamento Autonómico incurriendo en el diversos delitos tipificados en nuestro Código Penal. 

Esta última semana ando releyendo a Thoreau (1817-1862), uno de los grandes fundadores de la literatura norteamericana. En su breve pero famoso escrito titulado Desobediencia civil encontramos reflexiones que lejos de caer en el desfase siguen siendo más que vigentes. Entre ellas extraigo un párrafo que viene a colación de las manifestaciones y acampadas que, desde el pasado 15 de mayo, se vienen dando en los diferentes puntos del estado español:

 

Hay leyes injustas:¿Nos contentaremos con obedecerlas o intentaremos corregirlas y las obedeceremos hasta conseguirlo?¿O las transgrediremos desde ahora mismo? Bajo un gobierno como este nuestro, muchos creen que deben esperar hasta convencer a la mayoría de la necesidad de alterarlo. Creen que si opusieran resistencia el remedio sería peor que la enfermedad. Pero eso es culpa del propio gobierno.¿Por qué no aprecia el valor de esa minoría prudente? ¿Por qué grita y se resiste antes de ser herido? ¿Por qué no anima a sus ciudadanos a estar alerta y a señalar los errores para mejorar en su acción?¿Por qué tenemos siempre que crucificar a Cristo y excomulgar Copérnico y Lutero y declarar rebeldes a Washington y Franklin?

(Desobediencia civil y otros escritos, 48, Tecnos)