La crisis económica ha generado el descontento social. El elevado número de parados, unido a otras circunstancias. Ha hecho que miles de ciudadanos lejos de quedarse con los brazos cruzados se manifiesten. Para muchos de ellos, la policía ha vuelto a mostrar su peor cara, el uso y abuso de la autoridad.

Dicen que no existe el crimen perfecto, que cuando no se resuelve un delito es por una mala investigación, imperfecta pues. Los asesinatos, las violaciones,  los secuestros y demás sucesos no se resuelven como en CSI, metiendo datos en un ordenador y obteniendo un nombre y una localización. El proceso es más complejo. Tiempo que pasa es la verdad que huye, como decía el criminalista francés Edmond Locard. Cada segundo que pasa es fundamental y hay que analizar todas las pruebas en profundidad.

Existen, en determinados sectores, una serie de dudas a la hora de establecer cuando y cómo procede la detención y cuándo ésta, por el contrario,  podría constituir una extralimitación  o incluso un desvalor penal que incurriese en el tipo de detención ilegal. Desde este breve trabajo tratamos de clarificar, a la luz del Derecho Sustantivo y la Doctrina Jurisprudencial, cuándo nos encontramos ante un supuesto en el que necesariamente se debe producir la detención y muy particularmente cuando se trata de intervenciones de Cuerpos y Fuerzas de Seguridad.

La respuesta es NO. Por lo menos es lo que se desprende del reciente estudio Determinants of Police Strength in Large U.S. Cities During the 1990s: A Fixed-Effects Panel Analysis (McCarty, William; Ren, Ling; Zhao, Jihong, 2012).
En dicho estudio, se analizan los factores que determinan el aumento o reducción de los cuerpos policiales en ciudades de Estados Unidos con más de 150.000 habitantes durante la década de los 90.
Dicha década tiene un punto de excepcionalidad respecto a otras décadas en Estados Unidos: es la única en la que se observa un crecimiento de la delincuencia al inicio de la misma, seguida de un decrecimiento constante en la segunda parte de la década. 

Está más que comprobada la existencia de grupos profesionales con un riesgo de suicidio significativamente más alto que el de la media global. Y aquellas profesiones relacionadas con el ámbito de la seguridad pública se encuentran entre ellas. Para mostrar la magnitud del problema del suicidio os presento en primer lugar algunos datos tomados de Estados Unidos que reflejan que nos encontramos ante una cuestión que merece ser abordada con urgencia

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La Policía Nacional de Colombia, continúa generando espacios de aprendizaje y construcción, en torno a la protección de los animales. Estos últimos días han sido cruciales, tras la visita de las dos expertas españolas Anna Mulá y Núria Querol, donde ha quedado de manifiesto, la interrelación entre la violencia con los animales y la violencia interpersonal. Allí más de 400 policías de todas las direcciones y escuelas de la Institución, realizaron juramento de protección y defensa de los animales de Colombia. 

La Bureau of Justice Statistics viene recopilando y publicando desde 1980, en sus Homicide Trends in the United States Series , las muertes de los agentes policiales de Estados Unidos mientras se encontraban desempeñando algunas de sus labores. Hace poco presentaron las cifras de los últimos 32 años (de 1980 a 2010) compiladas en un solo informe,  Homicide Trends In The United States, 1980-2008, del que recogemos los datos más reseñables.

Entre 1980 y 2010, el número de agentes de policía asesinados estando de servicio descendió un 46%, de los 104 agentes muertos en 1980 a los 56 en 2010.

José Manuel Alarte, Concejal de la Policía Local de San Javier (Murcia)

Que los políticos mienten no es nada nuevo, más allá de tendencias de afinidad política y de sumisión partidista, cuando lo que debería importar es decir la verdad por encima de todas las cosas y expresar su opinión libre sin que eso sea un estorbo para el partido. Inteligentemente, el Ministro de Justicia Alberto Gallardón, defiende el matrimonio homosexual, y ya le ha salido algún iluminado de su partido que no está conforme. Como si la libertad de las personas y su derecho a la educación fuese la moneda de cambio política. ¡Se atreven a jugar con la educación, la sanidad y la seguridad! los tres pilares básicos que sustentan una sociedad, y ahí tienen el reflejo: la España 2012, destrozada por ZP y con RJ haciendo méritos para que se cumpla el refrán una vez más: "otros vendrán que bueno te harán".

Que hay buenos policías es evidente, unos mejores, otros peores, hay tantas clases de policías... El libro "Identidades y Culturas Policiales. Un estudio antropológico del mal policía al buen policía" puede dar fe de ello. Los hay por vocación y los hay por profesión. Pero no nos andemos por la ramas, entremos a fondo al grano del asunto. La observación es una virtud, una cualidad que no todos son capaces de dominar. ¿El observador nace o se hace? Una mezcla de ambos sería el equilibrio adecuado, pero me declino más porque el buen observador lo lleva en la sangre, nace así, se educa así, se entrena día a día, tiene afán por mejorar y en el más extremo de los casos se frustra si fracasa o porque piensa que podría haber actuado mejor. Conozco a unos cuantos observadores y les aseguro que es una cualidad.

Entrevista realizada por Juan Antonio Carreras Espallardo en agosto de 2011

Ginés Jiménez Buendía, jefe de la Policía Local de Coslada suspendido en sus funciones por el Ayuntamiento tras ser detenido en el año 2008 por el conocido caso Cosladala, pasó unos días de vacaciones en Alcantarilla, su ciudad natal, para visitar a su madre, de 87 años. Jiménez asegura estar sufriendo un linchamiento por parte de los mandos del Cuerpo Nacional de Policía que instruyeron su caso. Dice que es inocente de todos los cargos que se le imputan.

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