El martes pasado escribía en esta misma editorial preocupado por ese ingente fenómeno que constituía el ejercicio por norma de la violencia en las manifestaciones, a la vez que reclamaba que por una vez se consiguiera apaciguar y unir a colectivos de uno y otro lado.

 

La considerada como la “mayor organización internacional que actuaba en España dedicada al tráfico ilegal de medicamentos, hormona de crecimiento y sustancias dopantes”, se ha desarticulado por agentes del Cuerpo Nacional de Policía en una operación llevada a cabo en Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana.

Una vez más, una manifestación más, acabó con diversos incidentes. Según las fuentes, cinco policías heridos, varios desperfectos en el mobiliario y 24 detenciones. Es la norma, la triste norma de algo que nos estamos acostumbrando a ver con demasiada frecuencia. Y es algo que a la vez  se convierte en una dinámica más que preocupante, sobretodo cuando se trata de manifestaciones de ciudadanos que se mueven en pro de sus derechos. No entraremos aquí en la discusión sobre si las cargas policiales son en este y en otros casos legítimas, ya que eso forma parte de otra reflexión mucho más amplia. Lo que quiero en realidad es plantear hasta que punto el ejercicio de violencia por parte del estado se encuentra en proporción con las acciones que se llevan a cabo en dichas manifestaciones.

Se trata de una droga muy peligrosa al ser mezclada con el alcohol

La Policía Nacional detiene al autor de varios robos tras narcotizar a las víctimas con ketamina

El arrestado aprovechaba un pequeño descuido de las víctimas para verter la sustancia en sus copas

TUTUM” es el nombre de la Operación que ha efectuado la Guardia Civil, con la que se ha detenido a 26 personas e intervenido 5 turismos, una furgoneta, 40.000 € en efectivo, herramientas sofisticadas, extractores de bombines de cerraduras, dos inhibidores de frecuencia, 7.000 cajetillas de tabaco de contrabando y numerosa documentación para su estudio, además se han esclarecido 18 robos y recuperado numerosos efectos derivados de las infracciones.

  • Operación conjunta de la Policía Nacional y la Agencia Tributaria
  • Interceptada una embarcación de recreo cuando regresaba de Nador con más de una tonelada y media de hachís
  • La droga iba a ser descargada en el puerto deportivo marbellí de Cabopino donde la organización de narcotraficnates contaba con el apoyo de tres trabajadores
  • Han sido detenidas doce personas entre las que están los organizadores del transporte y el intermediario en España del grupo suministrador marroquí

Fuente: Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil

  • Entre los productos intervenidos en el gimnasio desde donde efectuaban la venta se encontraron esteroides, nandrolona y clembuterol
  • Además, algunos de los arrestados traficaban con cocaína y hachís para aumentar sus beneficios económicos

Fuente: Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil

  • Ofrecía a otros pederastas que mantuvieran relaciones con ellos a través de foror de Internet
  • Los menores tenían entre 3 y 6 años cuando el agresor, que utilizaba como usuario de e-mail el alias Cooldaddy, cometió los hechos
  • Tres grupos de trabajo dirigidos por la Brigada de Investigación Tecnológica fueron cercando al autor tras analizar minuciosamente el vídeo, después de que la Embajada alemana en España alertara de su existencia
  • La rigurosa y diligente investigación se ha centrado en la comisión de las agresiones, la producción y montaje de los vídeos y la distribución en Internet, analizando la cadena completa del delito

Fuente: Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil

 

Según ha informado Europa Press un hombre mató la tarde de este domingo a su mujer degollándola con un cuchillo en el interior de un piso en el  barrio de Portazgo, en Madrid.

El hecho tuvo lugar en torno a las 17:00 horas, cuando los vecinos alertaban de que estaban dándose gritos y discusiones a voces. Varias unidades de la Policía Municipal, Nacional y dotación de Bomberos que procedieron a derribar la puerte para acceder al interior del domicilio.

Este artículo surge catapultado por la lectura que mi amigo Carlos Pérez Vaquero publicara en este mismo Web el miércoles 16 de febrero de 2011 y que se titula “El lunfardo: dialecto de ladrones”. Además, tiene una base filológica porque, en efecto, cada círculo social tiene su propio argot. Los habitantes de cada nación tienen su propio lenguaje. Más aún, por regiones, la jerigonza no es igual incluso en un mismo país. México es un ejemplo de ello.

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