En los medios de prensa se oye, continuamente, que la munición de punta hueca está totalmente prohibida en España. Algunos creen que incluso son ilegales para los propios agentes de las fuerzas y cuerpos de seguridad (FYCS). No solamente los informadores se manifiestan en esos términos, sino que es también frecuente oír la misma afirmación de boca de policías e instructores de tiro de las propias fuerzas. Todos se equivocan, pero también todo tiene sus matices. Hasta cierto punto es comprensible que los periodistas cometan esos errores, pues se meten en pantanos de fango de los que no pueden o no saben salir. Hay que comprenderlo porque ellos no son ni juristas, ni profesionales de las armas y la seguridad. Más justificación tiene el error cuando se descubre al público que la fuente periodística es un miembro de la comunidad policial. A los policías, tengan la categoría profesional que tenga y sean del cuerpo que sean, se les suele considerar expertos en determinadas materias, principalmente en armamento, tiro, cartuchería y balística. Estas consideraciones suelen hacerse con ligereza y a veces con frivolidad.