El presidente del banco Novagalicia y su consejero delegado explicaron en una conferencia de prensa, el contenido del decálogo que denominan: “nuestro compromiso con Galicia” y las razones para pedir perdón. Sobre esta razones explicó que se centran en la venta de participaciones preferentes, en inversiones sin la prudencia precisa y las indemnizaciones a ex directivos…”

Lo primero que se me viene a la cabeza es que está clarísimo; lo de pedir perdón está de moda. Tristemente está de moda, digo tristemente porque lo que puede ser algo bueno si este perdón es real y serio, puede acabar siendo una “barrera de escape” tanto para delincuentes de los que van a la cárcel como para delincuentes de los que no “suelen pasar por prisión”.

El sistema social pone las normas para que las personas que lo habitamos no traspasemos la barrera entre el bien y el mal. Sabemos que el delito más grave es el que se salda con la muerte de otra persona. No hay nada más atroz que quitar la vida a otro y por eso se castiga con prisión de diez a quince años, que pueden llegar a veinticinco si es asesinato. Pero cuando media imprudencia, la pena es tan ridícula como de uno a cuatro años.

Estas penas se aplican a mayores de 18 años, conforme a lo que establece el Código Penal. Pero cuando el delincuente es menor de esa edad se le aplica la Ley de Responsabilidad Penal de Menores, siempre que tengan más de 14 años claro. El máximo ‘castigo’ que va a recibir el chaval es que sea internado en un centro de menores.

Agreden brutalmente a una anciana de 95 años en un ascensor de su edificio. Una vez en el ascensor y sin mediar aviso, el hombre empezó a golpear con furia a la anciana en su rostro y cabeza. Al parecer, huyó a la carrera cuando entró un vecino en el inmueble”

“La Policía encontró ayer el cadáver del niño de tres años que buscaban desde el pasado viernes en el vertedero de Dos Aguas en Valencia. El menor estaba al cuidado de dos mujeres amigas de la madre”

Si uno consulta la prensa además de la crisis que copa la mayor parte de la información de los medios de comunicación, se pueden encontrar noticias estremecedoras como las dos que he elegido al azar.

Los socialistas consideran una temeridad que los condenados a tareas sociales se dediquen a aparcar coches. En estos términos han valorado la puesta en marcha del dispositivo de vigilancia de la Policía local de Valencia que contará con 52 agentes y 24 colaboradores que cumplen condena por algún tipo de delito con trabajos en beneficio de la comunidad cuya principal tarea será ordenar el tráfico y ayudar a conductores a estacionar en el paseo marítimo”.

Cuando esta noticia se vio en televisión, se pudo escuchar los comentarios de algunas de estas personas que cumplen esta condena de trabajos en beneficio de la comunidad y estos decían: “que no había más remedio, era o eso o ir a prisión”. Otros comentaban: “que era una buena oportunidad de no ir a la cárcel”.

"El asesino de Ana María Jerez Cano, la niña de nueve años asesinada y violada en 1991 en Huelva por José Franco de la Cruz, alias “el boca”, ha abandonado la prisión de Morón de la Frontera, tras cumplir 21 años de los 44 a los que fue condenado por este crimen. A su salida de prisión, “el boca” ha manifestado que no se arrepiente de nada porque no ha hecho nada y también ha declinado pedir perdón a la familia de la víctima porque es inocente de los hechos por los que fue condenado. La madre de la víctima por su parte se siente discriminada y engañada, porque en este caso no se ha aplicado la doctrina Parot, y en otros muy similares si”

 

Ayer estando en los Juzgados, fui testigo de la “frialdad” de la justicia. Un chico con un leve problema  psiquiátrico, acudía a juicio por un problema con un guarda de seguridad de un centro comercial. Este chico fue con su madre y como denunciado, le superaba el tener que entrar en un juicio. Aclaro que la madre ya se había puesto en contacto con nuestro Servicio para intentar un proceso restaurativo, pero las órdenes de la compañía de seguridad son ir siempre a juicio, por lo que no se pudo hacer nada al respecto.

Últimamente se pueden escuchar una y otra vez noticias, en las que aunque aparentemente parece que se está pensando en las victimas, la verdad es que  no solo no es así, sino que nunca se las tiene  en consideración. Esto además de ser preocupante, no deja de ser irónico pues si alguien debe ser atendido y escuchado, son precisamente las víctimas tanto directas como indirectas del delito, con independencia de su edad, sexo, religión u orientación política.

El otro día se podía leer “El Supremo absuelve por mayoría a Garzón por intentar investigar los crímenes del franquismo. Garzón estaba acusado de infringir la ley de amnistía votada por el Parlamento español en 1977”

Por encima de valoraciones sobre la sentencia y sobre la figura de este juez que genera pasiones encontradas, están las victimas.

La Bureau of Justice Statistics viene realizando, desde 2007, un estudio sobre el riesgo de victimización que las personas con discapacidad pueden sufrir respecto a las que no sufren ninguna discapacidad. En E.E.U.U esta población representa un 14%, cifra suficientemente elevada como para considerar dicho estudio de interés general. 

A partir de los datos extraidos del censo de la Bureau's American Community Survey (ACS), se estudia la incidencia de los delitos en dicho colectivo, en personas que parten de los 12 años de edad en adelante. 
Los delitos que se tienen en cuenta en dicho analisis son los de violación/agresión sexual, robo, y asalto en sus diversos grados.  

El ministro de Justicia, ha anunciado una ley de mediación y jurisdicción voluntaria para agilizar la Justicia, permitirá a notarios tramitar bodas civiles y conceder divorcios de mutuo acuerdo”

Con estas noticias no me extraña que haya cierta confusión sobre qué es mediación, quienes pueden ser mediadores, y cuales son los beneficios. Os contaré que estoy  preparando la II edición de un Congreso Internacional sobre Justicia Restaurativa y Mediación Penal, por eso el otro día entregué un tríptico de este evento a un juez, él lo cogió, lo miró y dijo: “Ah, mediación, pero luego al darse cuenta que era mediación en materia penal, me comentó muy seriamente: “pero la penal no nos quita trabajo, tu dedícate  a la civil, esa si nos puede quitar trabajo”.

Claro podéis imaginar mi cara de espanto ante semejante comentario tan desafortunado, pero no solo por el total desconocimiento de qué es la mediación y sobre todo la mediación en materia penal sino también porque tal pareciera que hasta los jueces se han cansado de serlo.

 

“El preso más antiguo de España indultado parcialmente por el último consejo de ministros socialista sigue en prisión, Miguel Montes Neiro lleva más de 35 años en prisión y sigue pendiente de que la Audiencia Provincial de Granada reviste su caso”

 

Respecto de este tema, del que ya hablé, me preocupa cómo ha podido fallar el sistema de rehabilitación y reinserción ya que según el artículo 25 de nuestra constitución, todas las penas privativas de libertad tienen este objetivo. Y es que no sólo es el largo tiempo que lleva en prisión sin delitos de sangre, sino también es importante las diferencias de trato que se producen, no ya entre las víctimas sino también entre los presos.

 

Y como ejemplo, me pregunto ¿si llevan meses hablando de conceder beneficios penitenciarios a presos extremadamente peligrosos que han cometido muchísimos delitos de sangre, siempre que pidan perdón a sus víctimas? ¿Por qué no se permite lo mismo con este otro tipo de infractores a todas luces menos peligrosos, con una lista de fechorías menores? Otro ejemplo ¿Por qué los presos “de guante blanco”, también obtienen de una forma más rápida beneficios penitenciarios?

 

Estoy empezando a pensar que el artículo 14 de la constitución española, en el que se dice que todos somos iguales ante la ley, no sólo es un ideal, sino que es un artículo totalmente imposible de aplicarse pues tal parece que hay presos e infractores de primera categoría y de segunda categoría.

 

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