Guillermo González

Guillermo González

Nacido en 1986, apasionado de la historia y la arqueología además de la criminología. La historia humana y más adelante sus conflictos fueron los que me acercaron al deseo de conocer y entender los problemas de esta índole. Por ello, me interesé por los títulos que actualmente poseo: Graduado en criminología y Política Criminal y Licenciado en Criminología, así como algunos cursos desde las platformas Online Coursera y Udacity. Soy miembro de la Associació Interuniversitaria de Criminologia, Co-fundador de Criminólogos.eu  y subdirector de CyJ España, parte de Grupo CyJ. Siempre he tenido en alta estima la figura del emprendedor y del creador de proyectos; es por ello que me entusiasma asociarme con aquellas personas que, en vez de buscar un futuro, se lo fabrican; este es el caso del Grupo Criminología y Justicia. Combino mi labor en CyJ y Criminólogos.eu con una serie de investigaciones relcionadas con el ámbito de la seguridad y, en el terreno personal, con la escritura. Y encima, me gusta mucho el hip hop.

Correo: guillermogonzalez@criminologos.eu

La Prevención del Delito a Través del Diseño Espacial o Ambiental – en inglés CPTED o Crime Prevention Through Environmental Design – es una disciplina enmarcada en las políticas criminales con un enfoque multidisciplinar. Su objetivo es tratar el paisaje – generalmente urbano – de modo que influya efectivamente en la prevención del delito y en la reducción del temor a ser víctimas. . Esta teoría apunta a reducir gran parte de delitos si se actúa de manera proactiva, y no reactiva, es decir, actuando sobre elementos que influyan en él por encima de las estrategias reactivas como vendrían a ser el sistema policial, judicial y penitenciario.

En 2012, un documental centrado en la figura del terrible líder guerrillero Joseph Kony apareció casi de la nada, convirtiéndose en la campaña viral más poderosa de la historia, con casi cincuenta millones de visitas en Youtube en cuatro días, y otros tantos millones de tweets y “me gusta” en sendas redes sociales.

Alex Jones es un activista Norteamericano denominado a sí mismo paleoconservador que dirige un programa de radio, The Alex Jones Show. En él defiende las teorías conspirativas más disparatadas, y dibuja un mundo distópico en el que Barack Obama y sus esbirros planean usar los famosos drones de combate para bombardear poblaciones norteamericanas, y advierte que estamos viviendo en un infierno neofascista en el que, a diario, fuerzas ocultas (el tan manido Nuevo Orden Mundial) intentan envenenarnos. No hay nada que hacer, salvo empuñar las armas y guardar el máximo de comida posible en búnkeres a la espera de, según él, una guerra nuclear que está a la vuelta de la esquina.

Si el conocimiento es poder, la fuente de ese poder es la información.

Existen muchos escenarios en los que la información recopilada es solamente útil si se es capaz de extraer un conocimiento de ella. Hace menos de un mes, se sabía que el fundador de Gowex había falseado (y generado) información que ni auditores, ni bancos ni reguladores detectaron como fraudulentos.

Reddit es una plataforma impresionante; el intercambio de experiencias y conocimientos que se da en ella es tan elevado que uno podría incluso realizar una tesis a partir de su contenido. La sección AMA (Ask me Anything) aporta el testimonio de cualquier persona en cualquier situación, donde la comunidad de usuarios puede preguntarle lo que sea. En este artículo me gustaría contar la historia de un tipo norteamericano al que llamaré Juan (llamarlo John sería pretencioso).

Con la revolución informática, los delitos relacionados con el imaginario colectivo se han vuelto más visibles. Cuando hablamos del imaginario colectivo, nos referimos a aquellos que tienen que ver con el entretenimiento, como por ejemplo la industria del cine, del videojuego, o de otros hobbies particulares. El mundo del entretenimiento ha sido, en general, objeto de escrutinio para comprobar su relación con la violencia, y los videojuegos no son una excepción.

A menudo se ha entablado discusión alrededor de qué elementos garantizan el éxito sobre cualquier escenario; desde la revolución industrial, los recursos se hallaban a la cabeza de esa lista de elementos. En plena era digital, las barreras físicas han sido superadas por la fibra óptica, y los ordenadores han empezado a substituir los libros como espacios para la acumulación de conocimiento.

La ley y sus agentes – ya sean judiciales o policiales – tienen su contrapartida en el crimen y el infractor. La percepción que la sociedad tiene de los encargados de hacer prevalecer la Ley varía según la concepción que se tenga de éstos. Si bien su cometido primigenio fue el de hacer respetar la ley y los preceptos legislativos, su evolución lo acerca a un servicio ciudadano y, en ocasiones, asistencial, traspasando la clásica barrera de actuación que limitaba a la policía a neutralizar aquello o aquellos que violaran las leyes. El papel del policía pasó del deber de mantener el orden público al de mantener la seguridad pública como concepto de seguridad integral. Finalmente, el papel de la policía en un Estado democrático y de Derecho es el de preservar la seguridad ciudadana.

No es la primera vez que se redacta un libro que integre, defina y explique la reacción del ordenamiento jurídico español en relación a un tema específico, pero hay que agradecer la existencia de uno que trate este tema en concreto, máxime cuando el Código Penal parece encaminarse a una punición más elevada, apostando la próxima reforma por la privación de libertad.

Tomás Montero admite la tímida apertura del Código Penal a medidas alternativas a la pena privativa de libertad, si bien esa apertura evidencia un sistema en crisis que la criminología reitera debería ser el último recurso por ser el más lesivo y el menos útil. El autor toma inmediatamente la medida estrella[1], la mediación, como la clase de alternativa recomendada pero menos usada en neustro marco jurídico.

La reciente reformulación del Código Penal a instancias del Ministro de Justicia español, Alberto Ruiz-Gallardón, pretende actualizar el texto para dar respuesta a nuevas formas delictivas y resstructurar otras penas existentes. El informe presentado al Consejo de Ministros presenta novedades en diversas materias; desde el matrimonio forzado, delito perteneciente a la esfera de la comúnmente denominada violencia sobre la mujer, hasta el comiso de bienes, la custodia de seguridad, la detención ilegal o la granulación de delitos económicos como la apropiación indebia y la administración desleal.

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