En el estudio del fenómeno delincuencial se incluye desde no hace mucho, la figura de la víctima como un epifenómeno, aunque, en realidad, una víctima no es sólo aquella que recibe una agresión o perjuicio como resultado de una acción delictiva, sino que otorgamos ese estatus a aquella persona que resulte perjudicada en casi cualquier clase de daño, sea o no intencionado, sea o no humano (desastres naturales, accidentes, etc.).

En la parte que a los juristas, criminólogos, psicólogos y demás nos pertoca, la víctima es una figura increíblemente relevante hoy en día. El campo de la sociología, ciencia conocedora de las masas, los grupos sociales y los factores que elicitan esas figuras, halla un punto en común con la criminología en la víctima, en tanto que ésta y sus circunstancias contribuyen al mantenimiento o destrucción de la cohesión social.

"Un representante de la asociación de nigerianos y otro del colectivo de gitanos de San Gotleu, Joaquín Fernández se han comprometido a apaciguar los ánimos, para evitar que se repitan los incidentes que han acaecido en el mencionado barrio palmesano, que se han saldado con cinco detenidos, después de que un joven nigeriano haya fallecido, tras precipitarse desde un quinto piso en la calle Tomas Rullan”

Este es un resumen de una noticia más amplia, acerca de lo que ha sucedido tras la muerte en teoría accidental de un joven nigeriano en la ciudad de Palma de Mallorca. Esto que puede parecer tan grave y causar alarma social a quién lo lea o incluso lo viva en primera persona, por ser vecino de ese barrio o sus cercanías, no es ni más ni menos, dejando al margen otras consideraciones, un problema de convivencia. Entiendo que los problemas de integración, como en este caso ya que una de las partes en conflicto son extranjeros, no son más que problemas de convivencia, de que las personas que vienen de fuera se acostumbren a vivir en el lugar elegido y de acuerdo con las normas de convivencia que sean costumbre en este sitio concreto.Cuando leo este tipo de noticias, me doy cuenta que nos estamos volviendo niños pequeños, por eso veo con razón que es muy difícil educar a nuestros jóvenes en la cultura del dialogo y la comunicación, cuando nosotros los adultos, solemos actuar alejados de estos valores ¿En qué momento hemos perdido nuestra capacidad de asumir el conflicto y enfrentarlo de una forma directa, humana y pacifica? Realmente últimamente ¿en qué nos distinguimos de los animales?

Actualmente al menos en nuestro país hay una excesiva judicialización de los conflictos. Cualquier problema por nimio que sea es susceptible de acabar en los tribunales en forma de juicio de faltas. Esto supone que los juzgados se colapsan con asuntos menores en una proporción evidentemente apabullante de un 30% de delitos y un 70% de faltas.

Muchos de estos casos son problemas derivados de la convivencia vecinal, amistades que se rompen...en definitiva conflictos licitos y normales como seres humanos que somos y que llegan al sistema judicial penal en forma de insultos, amenazas, pequeñas peleas. (Nuestra mentalidad ha cambiado, con el devenir de los tiempos, pues hace unos años no tantos, por ejemplo , que el vecino,  te llamara fea y gorda, podía afectar en lo más intimo de tu orgullo y por supuesto que con seguridad  jamás volvías a dirigirle la palabra, pero era algo que quedaba ahí y como mucho en una retaila de insultos hacia su persona como compensación...ahora claramente se va a denunciar porque se cree que el juez restaurará el honor mancillado por este vecino).

Aunque esto no es el mayor problema, el gran disgusto es que las personas creen que en un juicio van a encontrar la solución definitiva al tema, creen que van a poder explicar al juez con lujo de detalles por qué ha sucedido los hechos, la relacion con el contendiente, incluso que podrán narrar de forma exhaustiva la evolución de su relación con la otra parte....en definitiva tienen tantas esperanzas en el juicio que es descorazonador ver que rara vez cubriran sus expectativas. ¿Por qué?