“Un aficionado del Deportivo de la Coruña murió tras ser agredido de manera salvaje y tirado literalmente al rio Manzanares en las inmediaciones del estadio de futbol Vicente Calderón”

Todos parecemos olvidarnos de la violencia en el fútbol hasta que sucede algo tan grave, como la muerte de un aficionado. Sin embargo, el peligro está latente en cada partido. Se pueden buscar posibles responsables de este último trágico suceso pero sin lugar a dudas, creo que habría que acudir al origen de esta violencia latente, para evitar que se vuelvan a repetir estas “muertes” sin sentido.

Hoy, domingo 30 de noviembre de 2014, he almorzado con la noticia de que una pelea entre “grupos de radicales” ¿aficionados? al fútbol (“hinchas” del Atlético de Madrid y del Deportivo de la Coruña) ha ocasionado unas cuantas detenciones, unos cuantos heridos de diversa consideración y, posteriormente, un fallecido. El Huffington Post (el medio que he leído en ese momento), titulaba su entrada así: “Vergüenza, Rabia, Asco” .

Hace unos meses realicé mi primera ponencia para la presentación de la Sociedad Criminológica Balear, que presido. Dicha ponencia se fijó en fecha del 29 de noviembre. Si hacen memoria y son un poco futboleros, recordarán que ese 29 de noviembre, a las 21:00, se jugó el Barça - Real Madrid (que para más inri terminó siendo un partido para la posteridad). La hora de inicio de la conferencia fue a las 20:45. Como os podéis imaginar, la asistencia no fue precisamente elevada.