“Es mejor un mal acuerdo que un buen juicio”, esto es una sabia realidad que aprendí y constaté cuando ejercí como juez, pronto me di cuenta que nunca sería una buena juez, al menos para el 50%  de los que acudían al juzgado. Para ese 50% no habría hecho justicia porque efectivamente, no les habría dado la razón. Hay una frase que refleja perfectamente esta realidad: “la justicia total es imposible, y sino piensas así, déjame decirte que es por eso por lo que es imposible, pues…qué es justo para ti, que lo sea para mí?”