Como siempre estoy hablando de Justicia Restaurativa, hoy me gustaría contar una historia “real como la vida misma”, triste y estremecedora pero a la vez esperanzadora ¿por qué? Porque quiero mostrar los beneficios de esta forma de ver la justicia, en primer lugar para la víctima y en segundo lugar para infractores y comunidad. También me pregunto y aprovechando la época de elecciones,  por qué tan sólo hay pequeñas referencias a mediación en los programas de los partidos, esto sin duda es perjudicial para el sistema de justicia.

Hoy voy a hablaros de un caso real, con el nombre real de la valiente persona que ha querido contar su “historia”, “para ayudar a más victimas a dejar de serlo”. Jo Nodding fue víctima de violación por un chico que además conocía, Darren. Esto ocurrió en el año 2004 y durante semanas intentó superar lo que la había pasado  y que tanto la afectaba a ella y a su familia. El violador no reconoció al principio el hecho, hasta las pruebas de adn que confirmaron que era su violador, por eso encima tuvo que asistir al juicio, y allí fue la primera vez que le vio cara a cara.

Probablemente la mayoría de ustedes hayan visto ya las imágenes del teatro que el señor Ratko Mladic (lo de señor lo digo por  educación, algo de lo que carece este hombre) montó ayer en el Tribunal de la Haya y que acabó con su expulsión de la sala.

De toda la escena una imagen me quedó grabada en la cabeza: el gesto de Mladic levantándo el pulgar con sorna a los familiares de las víctimas. Un gesto así solo puede calificarse de extremadamente cruel e inhumano. No es de extrañar luego que los familiares de las víctimas deseen en muchas ocasiones lo peor para el acusado, y es que ya no es solo el hecho de que no exista arrepentimiento por parte del autor de tales crímenes, sino que ni siquiera existe respeto alguno por el dolor de aquellos que han sufrido la pérdida de sus seres más queridos.

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