“Vivieron felices y comieron perdices”, este final típico de los cuentos de hadas, príncipes y princesas es lo que nos gustaría para nuestra vida real. Y es que solemos pensar que a las personas buenas, no les va a pasar nada malo. Sin embargo, es ley de vida que también sufran los buenos y por eso, cuando conocemos que un delito se ha cometido, nuestro “mundo ideal”, se quiebra aunque no seamos las víctimas directas.

Tras la anulación de la doctrina Parot, no hay un día que no se hable en los medios, de la salida de prisión de uno o varios presos peligrosos. Además de que no creo acertado tanta publicidad porque tal parece que se estuviera metiendo el dedo en la “llaga” y por ende, nada puede favorecer a las víctimas directas ni a la sociedad en general, esta propaganda sobre la excarcelación de presos calificados como muy peligrosos es inexacta ¿por qué? Porque la información parece mostrarse como si fuera una salida contraria a derecho o antes de tiempo, y la realidad por mucho que nos duela, es que estos presos han cumplido su condena. Por eso, al haber saldado su deuda con el estado, el abandono de la cárcel es lo ajustado a derecho. Muchos de ellos, sino la mayoría han estado más de veinte años encarcelados, con lo que el estado como víctima que sufrió la vulneración de una norma creada por él, está satisfecho y reparado. 

Cada cierto tiempo sufro un deja vu porque cuando un crimen que ha creado alarma social, se juzga y sentencia, muchos no se cansan de proclamar infundadamente que en España, “sale barato delinquir”

Si anteriormente fue el juicio, ahora es la condena,  la que está acaparando todos los programas de televisión y es que parece que con el Caso Bretón nos estamos alejando de la realidad de que un padre mató a sus hijos, los quemó y fingió su secuestro. Digo esto, porque si uno ve la televisión,  el debate se centra en si cumplirá los cuarenta años a los que ha sido condenado, si a los veinte podrá salir en libertad, si con doce gozará de beneficios penitenciarios o si podría estar rehabilitado. Es un debate centrado en el delincuente de forma exclusiva, una vez más, parece que las víctimas y el daño sufrido han pasado a un segundo plano. Suele decirse que el Estado roba el conflicto y el delito a la víctima, sin embargo, frecuentemente veo como algunos medios, amparados en la libertad de información, se apropian del hecho delictivo y del dolor de las víctimas. El duelo por la pérdida terrible de los dos niños, no queda en la esfera privada de la madre y los familiares, sino que “deben” compartirlo con todo el mundo.

A propósito del artículo “la justicia restaurativa ¿quién es la víctima?", de nuestro compañero Víctor Manuel Comendador, con el que estoy cordialmente en total desacuerdo, voy a aprovechar esta valiosa oportunidad para clarificar conceptos de lo que es y no es justicia restaurativa y cuales son sus valores y principios, eliminando algunos mitos, que lastran la efectividad de la Justicia Restaurativa, ya probada en otros países desde principios de los setenta.

Agreden brutalmente a una anciana de 95 años en un ascensor de su edificio. Una vez en el ascensor y sin mediar aviso, el hombre empezó a golpear con furia a la anciana en su rostro y cabeza. Al parecer, huyó a la carrera cuando entró un vecino en el inmueble”

“La Policía encontró ayer el cadáver del niño de tres años que buscaban desde el pasado viernes en el vertedero de Dos Aguas en Valencia. El menor estaba al cuidado de dos mujeres amigas de la madre”

Si uno consulta la prensa además de la crisis que copa la mayor parte de la información de los medios de comunicación, se pueden encontrar noticias estremecedoras como las dos que he elegido al azar.

"María del Mar Bermúdez, la madre de Sandra Palo, ha anunciado que tomará medidas contra el director de prisiones y el ministro de interior, alguien tiene que ser responsable porque el juez en la vista le ha quitado los cinco años de libertad vigilada cuando en los informes psicosociales demostraban que era un persona egocéntrica, antisocial, psicópata con nivel alto de reincidencia….y este señor se lo ha pasado por el forro de la chaqueta”

“Hay compromiso de Rajoy, de 2008 de cambiar la ley del menor pero mientras que no me demuestre lo contrario sigo sin creer en la justicia, tengo miedo y no me gustaría perder a nadie más de mi familia”.

Lo primero es que se debe demostrar la empatía que esta familia y esta madre merece, por mucho que estemos con ellos y comprendamos su dolor, nadie puede saber lo que significa que asesinen a tu hija, de esa forma tan cruel e inhumana.

"El asesino de Ana María Jerez Cano, la niña de nueve años asesinada y violada en 1991 en Huelva por José Franco de la Cruz, alias “el boca”, ha abandonado la prisión de Morón de la Frontera, tras cumplir 21 años de los 44 a los que fue condenado por este crimen. A su salida de prisión, “el boca” ha manifestado que no se arrepiente de nada porque no ha hecho nada y también ha declinado pedir perdón a la familia de la víctima porque es inocente de los hechos por los que fue condenado. La madre de la víctima por su parte se siente discriminada y engañada, porque en este caso no se ha aplicado la doctrina Parot, y en otros muy similares si”