Desde los inicios de la ciencia criminológica, en el siglo XIX, los primeros autores ya percibieron la necesidad de desarrollar una visión comparada de la Criminología, que permitiera saber no tan solo cómo es la delincuencia en los países de nuestro entorno, sino cómo son las políticas preventivas desarrolladas en otros lugares, todo ello con la finalidad de poder trabajar en el diseño de las mejores políticas posibles encaminadas a la gestión de los problemas de criminalidad. Tanto es así, que teóricos como Sheptycki y Wardak (2005) pronuncian sentencias como “cualquier Criminología merecedora de este nombre debe contener una dimensión comparada”, o Aebi (2010) “la ciencia se basa en las comparaciones, y la Criminología no es una excepción a esa norma”.

"Los ideales que han inspirado nuestra historia –la libertad, democracia y dignidad humana- están inspirando a cada vez más personas y naciones en todo el mundo. …Escogemos el liderazgo en vez del aislacionismo, y la búsqueda del libre comercio y los mercados abiertos en vez del proteccionismo. Optamos por lidiar con los desafíos ahora, en vez de dejárselos a generaciones futuras. Combatimos a nuestros enemigos en el extranjero en vez de esperar que lleguen a nuestro país. Procuraremos forjar el mundo, mas no ser simplemente forjados por él; influenciar los sucesos para que suceda lo mejor, en vez de estar a su merced".

Presidente George W. Bush
Carta presentando la Estrategia de Seguridad Nacional
16 de marzo de 2006

Durante la última década el mundo ha presenciado alteraciones importantes en la distribución del poder. La Unión Soviética se derrumbó y el poder ruso continúa declinando. La influencia de China, por otra parte, ha crecido rápidamente y es posible que siga aumentando. No obstante, y a pesar de estos acontecimientos espectaculares, la realidad fundamental del equilibrio mundial del poder es la misma que existía en 1990, Estados Unidos sigue siendo la única superpotencia con recursos a nivel mundial en todas las dimensiones del poder: militar, económica y política. Cuando el mundo se apresta a comenzar un nuevo siglo, ha quedado demostrada la equivocación de quienes, hace sólo una década, vaticinaban una inevitable decadencia estadounidense.