Virginia Domingo

Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

Desde que leí un articulo de mi buena amiga Lisa Rea, directora de la asociación Justicia Restaurativa Internacional, de la que formo parte, no he podido dejar de hacerme la pregunta que a ella misma, ya la hicieron en su día ¿de qué lado estas?. Exactamente es una cuestión que nos planteamos muy a menudo, los que nos dedicamos a este campo ¿la justicia restaurativa se centra en las victimas o en los infractores? Lo peor es que si no nos lo planteamos nosotros, la sociedad en general parece estar continuamente obligándonos a posicionarnos en un lado u otro, en un sentido u otro. Siempre parece que tenemos que estar decidiendo, o eres “rojo” o eres “facha”, o estas afiliado a un sindicato o estas contra los trabajadores, o eres seguidor de algo o estas en contra. 

Nils Christie es un reconocido criminólogo noruego nacido en Oslo en 1928. Profesor de criminología en la facultad de derecho de la Universidad de Oslo desde 1966, entre sus principales libros se encuentran “Los límites del dolor” (1984), “La industria del control del delito. ¿La nueva forma del holocausto? (1993) y “el conflicto como propiedad”. Recientemente realizó una charla en el séptimo congreso organizado por el European Forum for Restorative Justice, bajo el título "Connecting people - Victims, Offenders and Communities in Restorative Justice", y que se celebró en Helsinki (Finlandia). A la misma acudió nuestra colaboradora Virginia Domingo, quien gracias a ello ha tenido la oportunidad de entrevistar a Nils Christie1

“Ángel Carromero, el joven de Nuevas Generaciones del PP retenido en Cuba desde que sufrió un accidente de tráfico en el que murió Oswaldo Payá, ha sido acusado de homicidio. Mientras, la viuda de Payá reclama una entrevista con Angel Carromero y Aron, los últimos que vieron a su marido con vida. “Me he enterado por la televisión de esta versión de los hechos. Lo correcto hubiera sido que informaran a la familia antes…”.”Tengo que encontrar la verdad de esto…y sigo exigiendo al Gobierno cubano que tienen a esos muchachos bajo investigación me dejen entrevistarme con ellos. Es mi derecho”

No voy a hablar de temas políticos, no es el momento ni el lugar pero esta noticia me sirve para resaltar algo muy interesante: las víctimas nunca son escuchadas. Está claro ya sea una dictadura o no, una democracia o no, de “derechas” o de “izquierdas”, el sistema no atiende las necesidades de las víctimas y se apropia del dolor, del daño y del problema de éstas.

“Doce personas han muerto y otras 59 han resultado heridas en un tiroteo en un cine, cerca de Denver (EEUU) cuando un enmascarado ha entrado en una sala y ha disparado indiscriminadamente. El atacante, un hombre vestido de negro con casco y máscara ha irrumpido en la sala de cine con una escopeta y ha comenzado a disparar. El presunto asesino James Holmes, de 24 años es un chico aparentemente normal e incluso brillante, aspirante a neurocientifico”.

Este es el resumen de las muchas noticias que se pueden leer sobre la masacre que acaeció hace unos días en un cine normal, de una población normal de EEUU. Resalto la palabra normal, porque es lo que define este terrible suceso, a las victimas y al propio atacante. El presunto asesino James Holmes, no es un “monstruo” al que las víctimas y todos nosotros podamos odiar para mitigar el dolor, no actuó por motivos ideológicos, no es un terrorista, no proviene de una familia desestructurada ni de un entorno marginal, nisiquiera tiene algún retraso mental sino que todo lo contrario, parece que tenia un futuro prometedor y brillante. Hubiese sido más llevadero si este asesino hubiese sido árabe, delincuente habitual o simplemente un loco…sin embargo para ahondar más en el dolor y las preguntas sin respuesta, el atacante es un norteamericano aspirante a neurocientifico con una familia como cualquier otra. Entonces surge una pregunta terrible ¿Por qué? ¿Por qué alguien aparentemente normal puede convertirse en un asesino?

El presidente del banco Novagalicia y su consejero delegado explicaron en una conferencia de prensa, el contenido del decálogo que denominan: “nuestro compromiso con Galicia” y las razones para pedir perdón. Sobre esta razones explicó que se centran en la venta de participaciones preferentes, en inversiones sin la prudencia precisa y las indemnizaciones a ex directivos…”

Lo primero que se me viene a la cabeza es que está clarísimo; lo de pedir perdón está de moda. Tristemente está de moda, digo tristemente porque lo que puede ser algo bueno si este perdón es real y serio, puede acabar siendo una “barrera de escape” tanto para delincuentes de los que van a la cárcel como para delincuentes de los que no “suelen pasar por prisión”.

“ Un ciudadano francés residente en Madrid que pasaba unos días de vacaciones en Murcia falleció por el impacto de una piedra de 15 Kg lanzada contra su coche por un niño de 13 años, en un puente  que une la Manga del Mar Menor con Cartagena”

Esta es una de tantas y tantas noticias de sucesos y delitos trágicos que todos los días podemos ver en prensa escrita y televisión. En este caso además el chico no puede ser juzgado porque no tiene la edad mínima legal. Por supuesto, que muchas voces ya habrán vuelto a clamar por “justicia”, o lo que últimamente parece lo mismo,  que estos menores puedan ser juzgados y condenados, otra vez equiparación entre justicia y castigo. ¿Pero se haría justicia metiendo a este chico en  un centro de internamiento?

“El Consejo General del Poder Judicial aboga por destipificar ciertas faltas penales y apoya una cultura de resolución de conflictos basada en la mediación, conciliación y arbitraje”

Cuando una persona que se dedica a la Justicia Restaurativa y ha sido juez como yo, lee este titular, en un principio puede estar contenta ya que el máximo órgano de los jueces, tiene claro o así lo parece, que no todos los conflictos se pueden resolver de forma más satisfactoria  en los juzgados.

Consuelo Ordoñez, ha opinado “el estado no puede dejar de exigir el requisito de colaboración y no debe fomentar la flexibilidad en el cumplimiento de las penas”, también ha criticado que el Ministerio de Interior haya hecho caso omiso a esta petición de las víctimas de que se haga justicia.

El propósito de la reflexión de hoy, no es hablar de víctimas de terrorismo exclusivamente sino de toda clase de victimas, de todos los seres humanos que han sufrido un daño que según el estado es un delito y por eso, está sancionado por la ley.

“Un padre que agredió a su hijo adolescente considerado muy problemático aceptó ayer cumplir seis meses de cárcel por un delito de maltrato en el ámbito familiar. Además la acusación pública planteó que el padre no pueda acercarse a su hijo a una distancia inferior a 100 metros ni comunicarse con él por cualquier medio por un tiempo de dos años. Estos hechos ocurrieron hace dos años”

Cuando leo noticias como estas, solo pienso ¿con esto creen que el asunto está solucionado? ¿Piensan de verdad, que estas personas no van a tener más problemas por el mero hecho de esta sentencia? Efectivamente el delito concreto, la agresión,  ya ha sido sancionada y castigada pero y después…lo lógico debiera ser buscar el por qué, la génesis de este delito, para poder solucionar cual es el problema familiar que subyace y que llevó a estas consecuencias en forma de ilícito penal.

“Con la plaza de Colón llena de gente con banderas de España y con pancartas en las que se leía: no estáis solos, y con ETA rendición, con victimas traición, los concentrados han pedido la paralización del plan integral de reinserción de terroristas anunciado por el Gobierno porque piensan que tratan de favorecer a los asesinos que ahora se disfrazan con piel de cordero por su conveniencia”

“La presidenta de la fundación de victimas de terrorismo, ha advertido que la sociedad vasca no está aún preparada para la Justicia Restaurativa”

Estas noticias no hacen sino corroborar una triste realidad y es que no se sabe qué es la Justicia Restaurativa y por lo tanto no se ha sabido trasladar de forma clara, el concepto y valores de esta justicia a los ciudadanos y en especial a las victimas.