Virginia Domingo

Virginia Domingo

(Burgos, 17 de mayo 1975)

Soy periodista frustrada, estudié derecho, por defecto  y a pesar de todo,  me gustó. Fui durante más de ocho años  Juez Sustituta, lo que me hizo ver la realidad de la justicia y  su falta de humanidad, así llegué en el 2004 a la Justicia Restaurativa. Actualmente soy la coordinadora del Servicio de Mediación Penal de Castilla y León (Burgos) y presidenta del Instituto de Justicia Restaurativa-Amepax ( la entidad que proporciona este servicio). Soy experta y consultora internacional en Justicia Restaurativa. Mediadora Penal y Presidenta de la Sociedad Cientifica de Justicia Restaurativa. Miembro del Comité de investigación del Foro Europeo de Justicia Restaurativa, participo regularmente en las reuniones de este Foro y he ofrecido varias charlas a nivel internacional, asimismo he realizado diversos trabajos de investigación sobre Justicia Restaurativa y mediación en materia penal. Y sigo luchando porque se regule la Justicia Restaurativa como un derecho más para las victimas de cualquier delito con independencia del lugar donde lo sufran.

 

"Un representante de la asociación de nigerianos y otro del colectivo de gitanos de San Gotleu, Joaquín Fernández se han comprometido a apaciguar los ánimos, para evitar que se repitan los incidentes que han acaecido en el mencionado barrio palmesano, que se han saldado con cinco detenidos, después de que un joven nigeriano haya fallecido, tras precipitarse desde un quinto piso en la calle Tomas Rullan”

Este es un resumen de una noticia más amplia, acerca de lo que ha sucedido tras la muerte en teoría accidental de un joven nigeriano en la ciudad de Palma de Mallorca. Esto que puede parecer tan grave y causar alarma social a quién lo lea o incluso lo viva en primera persona, por ser vecino de ese barrio o sus cercanías, no es ni más ni menos, dejando al margen otras consideraciones, un problema de convivencia. Entiendo que los problemas de integración, como en este caso ya que una de las partes en conflicto son extranjeros, no son más que problemas de convivencia, de que las personas que vienen de fuera se acostumbren a vivir en el lugar elegido y de acuerdo con las normas de convivencia que sean costumbre en este sitio concreto.Cuando leo este tipo de noticias, me doy cuenta que nos estamos volviendo niños pequeños, por eso veo con razón que es muy difícil educar a nuestros jóvenes en la cultura del dialogo y la comunicación, cuando nosotros los adultos, solemos actuar alejados de estos valores ¿En qué momento hemos perdido nuestra capacidad de asumir el conflicto y enfrentarlo de una forma directa, humana y pacifica? Realmente últimamente ¿en qué nos distinguimos de los animales?

Los detenidos por distribuir estramonio que acabó el domingo con la vida de dos jóvenes, en una fiesta rave ilegal de Getafe, hicieron el brebaje de esta droga en casa y la facilitaron a los dos fallecidos, al intoxicado grave y a una cuarta persona, de forma gratuita”

Esta es una de las tantas noticias surgidas durante la semana acerca de la trágica muerte de dos chicos muy jóvenes durante esta fiesta.

Desde entonces llevo unos días planteándome una seria pregunta ¿qué está pasando con nuestros niños y jóvenes? Hemos asistido a las revueltas de Inglaterra encabezadas en su mayoría por chicos muy jóvenes, muchos fines de semana nuestras ciudades y locales sufren el vandalismo y para colmo en un intento de pasarlo bien, juegan con su vida peligrosamente.

Pensé que ya no quedaban políticos responsables y comprometidos con la sociedad, al menos la imagen de ellos que tengo últimamente es la de más preocupados por el poder, por criticar al partido contrario y que además cuando algo grave ocurre automáticamente se apuntan a la opinión que creen más votos les hará ganar. Sin embargo, parece que sí, ¡hay esperanza!, existen políticos que asumen su responsabilidad y lejos de actuar guiados por propaganda populista actúan en aras al bien común y para la mejor atención de los ciudadanos.

Me estoy refiriendo a Nick Clegg, viceprimer ministro de Inglaterra, en una noticia de hace unos días en el periódico  “the Guardian” se podía leer lo que opinaba acerca de los disturbios en su país y cómo van a enfrentar el conflicto.

“Las personas condenadas por los delitos de disturbios deberían mirar a sus víctimas en los ojos, y debemos hacer un ejercicio de compromiso publico para establecer cuales son las causas de estos disturbios”

“Afirma que la gente culpable de saqueo o violencia harán servicios a la comunidad o participaran en programas de justicia restaurativa”

“Deberán ver ellos mismos las consecuencias de sus acciones y trabajar reparando el daño y la destrucción causada para no hacerlo de nuevo”

“las victimas solo son realmente protegidas si el castigo conduce a los infractores a no volver a cometer delitos”.

Grupos de jóvenes violentos tomaron de madrugada varias ciudades de Inglaterra. Destrozaron escaparates y saquearon tiendas. Otros prendieron fuego a una comisaría”.

“La policía ha detenido a más de doscientas personas en Londres, entre ellas un niño de 11 años”. Estos son algunos de los titulares que han aparecido en prensa estos últimos días acerca de lo que está sucediendo en Inglaterra sobre una ola de violencia incontrolada que se ha desatado en este país. Lo que empezó como una manifestación pacifica por la muerte en extrañas circunstancias de un joven de color a manos de la policía, ha acabado en violencia y vandalismo de magnitudes desproporcionadas.

Esta semana, más allá de la crisis y las elecciones anticipadas me ha llamado la atención poderosamente una noticia un tanto sorprendente: Ameneh Bahrami, una mujer iraní que quedó ciega y desfigurada cuando un hombre la arrojó ácido a la cara hace siete años, perdonó al autor del ataque unos minutos antes de que se aplicara la sentencia por la que estaba condenado a quedar sin vista con acido. Esta sentencia conforme a la ley de las Ghesas (ley del talión) recogida en la legislación islámica se iba a administrar en el Hospital de Teherán cuando minutos antes Ameneh perdonó al hombre.

Cuando oigo que la gente se queja sobre qué mal funciona la justicia, suelo intentar defenderla, explicando mi visión de ella cuando fui juez. Obviamente cuando estas en esa posición, te das cuenta tarde o temprano que hagas lo que hagas nunca vas a dejar satisfechas a las dos partes al menos un 50% claramente va a estar descontenta con la resolución que has emitido, con razón mi abuela solía decir: “nunca llueve a gusto de todos”.

Mantenemos reservas sobre estos temas”, se ha limitado a decir a EFE fuentes de prisiones, que no han querido confirmar ni desmentir la existencia de este programa, en el que estarían participando presos etarras, que ya se habrían desvinculado de la banda terrorista…!- ABC

“Instituciones penitenciarias prefieren no comentar la puesta en marcha de un programa de mediación penal para presos de ETA que se estaría llevando en la cárcel de Nanclares de Oca, para conseguir que los etarras estén dispuestos a pedir perdón a las víctimas si éstas lo aceptan...”

Estos son dos extractos de las múltiples noticias que han surgido estos días acerca de la existencia de un programa de mediación penal con presos de ETA. Como persona que trabaja habitualmente con procesos restaurativos como la mediación en materia penal y como presidenta de la Sociedad Científica de Justicia Restaurativa, me veo en la obligación de valorar esta noticia y matizarla. Realmente llama la atención el secretismo absoluto en un tema tan especial y delicado, cuando debiera ser todo lo contrario. No niego que pueda ser posible procesos restaurativos en delitos serios como terrorismo, al contrario, en diversos lugares del mundo, ya se ponen en práctica procesos restaurativos con delitos muy graves, sin embargo para no frustrar los fines de estos procesos  y no dañar a las víctimas más de lo que se las puede ayudar, se hace necesario tener en cuenta una serie de recomendaciones porque no queremos que algo tan beneficioso para las víctimas y la comunidad fracase y con ello se ponga en peligro el trabajo de todos los que trabajamos habitualmente en la Justicia Restaurativa.

"Poderoso caballero es don Dinero" de Quevedo, es lo primero que se me pasó por la cabeza cuando se conoció la noticia de la investigación de las SGAE y la detención de algunos de sus responsables.

Primero me gustaría aclarar que debe primar ante todo la presunción de inocencia y el respeto a la investigación policial y del juzgado, sin embargo a mi particularmente no me ha sorprendido ni mucho menos, al contrario pienso que esta investigación debería haberse hecho mucho antes. La posición de privilegio y monopolio de esta entidad, en teoría sociedad sin ánimo de lucro, pero que maneja grandes cantidades de dinero, a cualquier persona normal, lo haría dudar de las buenas intenciones de esta gente.

Ayer me quedé impresionada cuando vi anunciada en televisión y para el próximo lunes una miniserie sobre los atentados del 11M. Sé que tendría que estar acostumbrada a estas cosas ya que todo lo que genera morbo es susceptible de aparecer en televisión y en horario de prime time. Sin embargo, no puedo entender cómo puede resultar interesante al público ver de forma "teatralizada" lo que aconteció aquel fatídico día y por supuesto tengo mis dudas acerca de si esto no dañará a las víctimas y a los supervivientes.

Desde que ayer escuché que dos niños de 13 años apalearon a un compañero discapacitado de la misma edad, además de someterle a múltiples vejaciones sobre mi cabeza ronda una aseveración: “algo mal debemos estar haciendo…”Ayer oí como la madre del menor agredido decía que su hijo estaba muy asustado, pues claro su hijo como víctima debe de estar “espantado” y con un miedo terrible y por supuesto que necesita todo el apoyo y ayuda posible. Pero además cualquiera de nosotros con un mínimo de empatía debemos de estar asustados y yo añadiría preocupados.