Por Sentencia de 14 de mayo de 2013 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante CIDH) ha declarado internacionalmente responsable a la República Argentina, entre otras cuestiones, por las violaciones de derechos humanos cometidas al haber impuesto penas de privación perpetua de libertad a cinco personas por delitos cometidos durante su infancia, además de porque los códigos procesales penales aplicados en los casos de estos menores no permitían una revisión amplia de sus juicios por un juez o tribunal superior.

En este artículo se hace una rápida exposición de algunos aspectos de la Sentencia, utilizando como guía el propio resumen publicado por la CIDH.

Cada cierto tiempo sufro un deja vu porque cuando un crimen que ha creado alarma social, se juzga y sentencia, muchos no se cansan de proclamar infundadamente que en España, “sale barato delinquir”

Si anteriormente fue el juicio, ahora es la condena,  la que está acaparando todos los programas de televisión y es que parece que con el Caso Bretón nos estamos alejando de la realidad de que un padre mató a sus hijos, los quemó y fingió su secuestro. Digo esto, porque si uno ve la televisión,  el debate se centra en si cumplirá los cuarenta años a los que ha sido condenado, si a los veinte podrá salir en libertad, si con doce gozará de beneficios penitenciarios o si podría estar rehabilitado. Es un debate centrado en el delincuente de forma exclusiva, una vez más, parece que las víctimas y el daño sufrido han pasado a un segundo plano. Suele decirse que el Estado roba el conflicto y el delito a la víctima, sin embargo, frecuentemente veo como algunos medios, amparados en la libertad de información, se apropian del hecho delictivo y del dolor de las víctimas. El duelo por la pérdida terrible de los dos niños, no queda en la esfera privada de la madre y los familiares, sino que “deben” compartirlo con todo el mundo.

Cuando pensamos que un delincuente merece ir a prisión, en nuestra mente muchos concebimos este lugar como un sitio “terrible” donde el hecho de vivir allí , es en sí mismo un castigo (un castigo que nunca nos resulta suficiente para alguien que ha causado un daño  a otro ser humano). Incluso por nuestra mente pasan imágenes, como “mazmorras” para los delincuentes que más reproche y alarma social causan, en un intento, por otro lado lógico y humano, de apaciguar o mitigar el dolor y la indignación que la delincuencia crea no sólo en las víctimas, sino también en la sociedad.

Al comentar la sentencia del TEDH que resolvió el caso Kafkaris contra Chipre, de 12 de febrero de 2008, tuvimos ocasión de preguntarnos si la cadena perpetua es o no un trato inhumano. Según el criterio de la Corte de Estrasburgo, ya sabemos que si la legislación nacional del Estado que haya impuesto la cadena perpetua prevé la posibilidad de llegar a revisar, en algún momento, la reclusión de por vida para lograr su conmutación, terminación o la libertad condicional del recluso, con eso bastará para satisfacer el Art. 3 y que la cadena perpetua no sea considerada un trato inhumano o degradante.

El pasado Consejo de Ministros anunció la modificación, una vez más, de un ya más que maltrecho Código Penal, con la implantación de la prisión permanente revisable como decisión estrella en lo que no fue más que un acto de propaganda política. Y es que si queríamos informarnos algo más sobre las condiciones específicas bajo la que se regiría dicha condena, encontramos un triste texto de apenas una página para explicar su decisión. Acudí a ese breve texto con el objetivo de conseguir aclarar algunas dudas sobre su implantación que ya albergaba cuando se empezó a hablar del tema, pero reclamo que se me devuelvan esos cinco minutos que desperdicié en leerlo, porque aparte de mencionar los tipos penales a los que se aplica, nada se sabe aparte de avalar su decisión en unos supuestos expertos, y avalar su decisión. Nada de los criterios utilizados para revisar la condena, nada sobre el momento en que esta podría revisarse por primera vez, nada de nada. 

Aprovechando la exposición presentada por Francisco Javier Nistal al respecto de la cadena perpetua prisión permanente revisable no puedo más que mostrar algunas dudas sobre su futura aplicación.

1. El pronóstico de reinserción de terroristas es, si nos remitimos exclusivamente a la reincidencia, muy alto. De hecho, probablemente podamos hablar de las tasas más bajas de reincidencia en los delitos de terrorismo, aunque, lástima, no tengamos cifras sobre miembros de ETA que vuelven a reincidir. Los casos en que se produce una situación así son contados y sonados: el de Iñaki Bilbao, extraditado en el año 2000 y que volvió a atentar contra un concejal socialista en 2002, cuya aplicación sería evidente; y el de Juan Carlos Iriarte, pero dado que se trata de delitos menores (no hay ningún delito de sangre) difícilmente se le aplicaría dicha norma (dependerá de ese mínimo de condena que se estipule, tal y como comenta Javier).

No hay duda estamos en época de elecciones, es la conclusión que se puede extraer de las palabras de Federico Trillo cuando hace unos días dijo “que su partido propondrá la cadena perpetua revisable como pena máxima. Según él, catorce países europeos ya cuentan con la cadena perpetua revisable y la apoya el 82% de la opinión pública”

Esta cadena perpetua existe en países como Francia, Reino Unido, Alemania y Holanda y consiste en una pena de prisión perpetua que pasados unos años-el plazo es diferente en cada país-es revisable: si el preso tiene pronóstico favorable de reinserción puede acceder a la libertad, sino sigue en la cárcel”

Parece increíble pero así es, últimamente todo vale, se hace cualquier cosa como confundir a la población, sí, porque tanto algunos políticos como medios de comunicación, nos hacen creer o al menos deducir que en España, las penas son muy blandas y que cometer un delito sale muy barato, así además de votos y audiencia, generan un movimiento popular en pos de un endurecimiento de las penas muy rentable y a todas luces innecesario e injustificado.