Parte I: Antecedentes y Causas

Cuando Mohamed Bouazzi prendió fuego a su propio cuerpo a lo bonzo por la desesperación de ver cómo su única fuente de sustento era destruida por la policía, poco podía imaginar lo que supondría en el resto del mundo, donde a día de hoy hay más de 20 países que han sufrido el contagio epidémico de  protestas en demanda de reformas democráticas. Unos las han contenido mediante la fuerza, otros a base de reformas sociales y unos terceros han sucumbido a la revolución provocando la salida del poder de sus mandatarios.

Así al menos nos lo han contado los medios de comunicación desde el 17 de diciembre del pasado 2010; sin embargo, existen voces que nos hacen pensar en otra posible concepción de la “primavera árabe, poniendo el objetivo en los intereses ocultos y las posibles consecuencias que se derivarán en el resto del mundo. ¿Es posible que existiera una estrategia previa por parte de otros países o agencias de inteligencia para desestabilizar los países de mayoría religiosa musulmana? ¿Qué intereses hay en las revueltas en el Magreb1 y Maxreq2? ¿Quiénes se benefician de esta situación? ¿Qué consecuencias traerán al resto del mundo?

Ante la avalancha de información, facilitada por innumerables medios de comunicación, en torno a la muerte de Bin Laden, la relativa a su filiación ha pasado casi inadvertida. Lo cierto es que, debido a la sorprendente rapidez con la que se ha verificado la identidad del terrorista más buscado por los servicios de inteligencia en los últimos años, surge la siguiente pregunta: ¿Es posible realizar un análisis de ADN en tan poco tiempo?