Antes de que la policía noruega detuviera a Anders Bering Breivik –autor confeso de la masacre de más de 70 personas en Oslo y la isla de Utøya, el 22 de julio de 2011– mientras la información era todavía algo confusa, una noticia de alcance del diario The New York Times atribuyó la autoría del coche bomba que estalló en el centro administrativo de la capital noruega a la desconocida organización islamista Ansar al-Jihad al-Alami que, al parecer, lo habría reivindicado mediante un comunicado. Aquel titular, procedente de los Estados Unidos, corrió como la pólvora y se coló en todos los informativos.

La Europa sin fronteras podría tener los días contados. El anuncio del ejecutivo danés de reimplantar las ancestrales aduanas como medida de control ante “el incremento de los delitos transfronterizos” ha sorprendido muy negativamente al resto de Europa, en especial a la Comisión Europea que se reunirá en las próximas semanas para tratar la situación.