“Madre mata a sus hijos por asfixia... Padre decapita a su hija de 18 meses con un cuchillo... Abuelo dispara con una  escopeta de caza a su hijo y nietos... Le da una paliza a su novia por salir  de casa en mini falda dejándola ciega... Marido asesta 72 puñaladas a su mujer embarazada”...

Todo esto son titulares de sucesos trágicos y que casi siempre relacionamos con la violencia de género y/o doméstica.

Nos empeñamos en mantener precauciones al salir a la calle, cuando cerramos la puerta con cerrojo, al no pasar por una calle poco transitada, mas nuestro enemigo potencial vive bajo el mismo techo. Es uno de nuestros familiares. Es nuestra pareja. Tu madre. Tu hijo. Tu novio...

Jeff Hall, el miembro del mayor grupo neonazi de EE.UU, quería una sociedad blanca. Ésta y otras tantas declaraciones de este defensor de los ideales nazis quedaron recogidas en cuantiosas ocasiones en algunas de sus intervenciones públicas. Frente a un nutrido grupo de personas afirmó conscientemente que muchas de sus consignas políticas cargadas de odio, racismo y simbología de extrema derecha le llevarían antes o después a la desaparición.

Es evidente que todos los países del mundo encierran en su interior corrupción y delincuencia. Los estados totalitarios no lo reconocen, mientras que los democráticos lo asumen e intentan reducirlo hasta niveles razonables; sin embargo las cotas en México han dejado de ser tolerables.