Hablar de piratería no es una cuestión baladí, nunca lo ha sido. Términos como «infracción de derechos de autor»o «violación del copyright»son cada vez menos utilizados para hacer referencia a la práctica, cada día más habitual, de acceder y hacer un uso no autorizado de cualquier obra protegida por los derechos de autor; ya sea una película, un libro, un disco de música, o ahora un artículo académico.

Os voy a hablar de un pequeño grupo de personas que pueden hacer que el ciberespacio (sí el ciberespacio, algo inabarcable), sea más seguro para todos, pero sobre todo, para los más jóvenes. Este grupo se compone de personas, con multitud de conocimientos, que por separado no son tan eficaces como cuando se juntan todos ellos. La cibercriminología, campo en el que son expertos este grupo de criminólogos, aporta conocimientos sobre conductas problemáticas o delictivas en el ciberespacio y su trasvase a la vida real, aporta conocimientos sobre las consecuencias para las víctimas, pero lo más importante, aporta conocimiento para la prevención de estas conductas.

Hace una semana publicaba aquí mismo un artículo en el que invitaba a todos los criminólogos a llenar la red de contenido relevante, a mostrar nuestra presencia y nuestra voz. La viralización del mismo fue más allá de lo esperado, y han sido muchos los comentarios que he podido leer al respecto, muchos de los cuales me han animado a seguir reflexionando sobre esa necesidad. A la vez, me veo en la necesidad de aclarar algunos puntos que quizá no quedaron del todo claros. 

El reciente auto 19/2012, de 27 de febrero, de la Audiencia Nacional, ha puesto de manifiesto la complejidad del problema que conlleva ejercer este derecho a ser olvidado en internet. El caso que se planteó fue el siguiente: el 23 de noviembre de 2009, un vecino de El Escorial (Madrid) ejercitó su derecho de oposición –uno de los derechos ARCO sobre tratamiento de datos personales– porque al introducir su nombre en el buscador Google entre los resultados aparecía la referencia a una página del periódico La Vanguardia con enlaces a una subasta de inmuebles relacionada con un embargo por deudas a la Seguridad Social que, según el afectado, ya estaba totalmente solucionado y resuelto desde hace años y carecía de relevancia actualmente.

  • Ofrecía a otros pederastas que mantuvieran relaciones con ellos a través de foror de Internet
  • Los menores tenían entre 3 y 6 años cuando el agresor, que utilizaba como usuario de e-mail el alias Cooldaddy, cometió los hechos
  • Tres grupos de trabajo dirigidos por la Brigada de Investigación Tecnológica fueron cercando al autor tras analizar minuciosamente el vídeo, después de que la Embajada alemana en España alertara de su existencia
  • La rigurosa y diligente investigación se ha centrado en la comisión de las agresiones, la producción y montaje de los vídeos y la distribución en Internet, analizando la cadena completa del delito

Fuente: Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil

 

La Fiscalía de Menores advirtió ayer sobre la proliferación de los casos de sexting entre los menores de edad, consistente en el envío de imágenes a través de móvil o Internet con contenido sexuales, y de la sextorsión, chantaje que se hace a la persona que aparece en dichas imágenes. La fiscal Gema García considera funamental denunciar estos casos, donde habitualmente la víctima suele ser una niña y el autor un joven de 14 o más o un adulto.