Los hombres hacen daño por miedo o por odio.  

Esto ya lo decía Maquiavelo en 1513 cuando escribió “El príncipe”. Y efectivamente, es el miedo lo que está detrás de muchas conductas de acoso en el mundo laboral.

¿Y a quien o a qué se tiene miedo en una organización? Principalmente a las personas que representan algún tipo de amenaza.

Esto puede suceder, y de hecho sucede en muchas ocasiones, con los trabajadores más competentes o con mejores cualidades profesionales, pues son los que pueden dejar en evidencia la mediocridad de otros, o ser vistos como competidores.

 

La utilización de la Policía para intereses políticos
 

Ante las muchas y disparatadas opiniones que venimos oyendo y leyendo sobre las ocasiones en que debe intervenir la Policía en relación con órdenes  emanadas o no  del Poder Ejecutivo. El autor de este artículo pretende introducir algunas aclaraciones jurídicas sobre el papel que las Fuerzas y Cuerpos de seguridad deben asumir en la evitación del delito.

A propósito de la historia argentina

El presente trabajo busca abordar el desarrollo histórico a través del cual se configura y articula el ejercicio del poder legal del Estado, su evolución desde la monarquía, el traspaso de la soberanía desde el soberano a la nación, la justificación del Estado de Derecho y las razones de Estado al servicio de la dominación, su evolución y la articulación de los derechos esenciales como fuente y límite a la soberanía, configurando su actual desarrollo (¿realidad o fantasía?) como Estado Servidor de la persona humana, al reconocer como fundamento los derechos esenciales, anteriores y superiores a al propio Estado. Para ello ilustraremos una penosa época de la historia Argentina, donde se utilizó el derecho como un mecanismo de control y clasificación, eminentemente excluyente de los derechos humanos esenciales, dando cuenta como la ley, por ser una construcción social, sino se adscribe a principios puede llegar a ser criminal e incorporando el concepto de justicia a la igualdad de todos ante la norma.

Parte I: Antecedentes y Causas

Cuando Mohamed Bouazzi prendió fuego a su propio cuerpo a lo bonzo por la desesperación de ver cómo su única fuente de sustento era destruida por la policía, poco podía imaginar lo que supondría en el resto del mundo, donde a día de hoy hay más de 20 países que han sufrido el contagio epidémico de  protestas en demanda de reformas democráticas. Unos las han contenido mediante la fuerza, otros a base de reformas sociales y unos terceros han sucumbido a la revolución provocando la salida del poder de sus mandatarios.

Así al menos nos lo han contado los medios de comunicación desde el 17 de diciembre del pasado 2010; sin embargo, existen voces que nos hacen pensar en otra posible concepción de la “primavera árabe, poniendo el objetivo en los intereses ocultos y las posibles consecuencias que se derivarán en el resto del mundo. ¿Es posible que existiera una estrategia previa por parte de otros países o agencias de inteligencia para desestabilizar los países de mayoría religiosa musulmana? ¿Qué intereses hay en las revueltas en el Magreb1 y Maxreq2? ¿Quiénes se benefician de esta situación? ¿Qué consecuencias traerán al resto del mundo?

El homo criminis se encuentra en la cúspide del ser-antisocial, evidentemente Bin Laden, es producto del ejercicio del libre albedrío en la búsqueda de mantener el terror mediante actos lesivos que provocan el sofocamiento social, ocasionando el surgimiento de un estado de violencia constante, violencia que se ve justificada por una ideología basada en el fanatismo y en el lavado de cerebro de sus adeptos, en el que la divinidad es el motor que les ínsita al sacrificio de sus propias vidas, en nombre de un honor aparente que les llena de “gloria”.