Hace una semana publicaba aquí mismo un artículo en el que invitaba a todos los criminólogos a llenar la red de contenido relevante, a mostrar nuestra presencia y nuestra voz. La viralización del mismo fue más allá de lo esperado, y han sido muchos los comentarios que he podido leer al respecto, muchos de los cuales me han animado a seguir reflexionando sobre esa necesidad. A la vez, me veo en la necesidad de aclarar algunos puntos que quizá no quedaron del todo claros. 

Hoy voy a olvidarme de nuestros gobernantes y exgobernantes para analizar un gravísimo problema que sufren los adolescentes. El cyberbullying, la modalidad más avanzada del bullying o acoso escolar que padecen muchos menores en edad escolar. La conducta consiste en dañar psicológicamente a un menor, con acciones ofensivas de carácter físico o verbal y con una permanencia duradera en el tiempo. Si tenemos en cuenta la edad de la víctima (12-16 años), este fenómeno es extremadamente peligroso para la formación del menor, de su personalidad e identidad. La conducta más extrema llevará al suicidio de la víctima. A los agresores no podemos dejarlos olvidados, pues su estudio y tratamiento es fundamental para corregir futuras conductas delictivas.

En los últimos años, las redes sociales se han convertido en un magnífico escaparate para todo aquel que quiere vender su producto. Es innegable que el uso de estas plataformas ha crecido considerablemente. Facebook y Twiter están muy presentes en la nueva era, la era digital.

Como ya sabéis, dentro de dos meses Criminología y Justicia celebra su primer aniversario. Y nos hace especial ilusión que dicho evento sea especial, aportando nuestro granito de arena a esa interactividad que nos dáis a diario a través de los principales canales de difusión web.