Es paradójico que una de las principales funciones de los criminólogos sea la de insertar presos en la sociedad disminuyendo los índices de reincidencia y que no seamos capaces de insertarnos nosotros mismos en el ámbito profesional y social, o por lo menos, no lo hayamos sido hasta el momento.

Se están haciendo muchos esfuerzos, se llevan haciendo muchos esfuerzos, desde diferentes colectivos: asociaciones, empresas, agrupaciones de alumnos y antiguos alumnos. Todo es muy positivo, y digo, muy positivo porque se palpa la inquietud de los nuevos titulados y la predisposición para empezar a hacer cosas, eje fundamental sobre el que se debe asentar el inicio de la profesión.

Todo proyecto debe tener unos objetivos, y todo objetivo debe basarse en unas necesidades reales contrastadas; llevado al ámbito más puramente comercial, la oferta debe adaptarse a la demanda.

Desde un inicio en Criminólogos.eu hemos percibido la necesidad de una herramienta a la que estudiantes y titulados pudieran acceder para lograr parte de sus aspiraciones profesionales. En la biosfera del criminólogo, a la cual pertenecemos todos los miembros del proyecto, parece existir la necesidad de una molécula diatómica (formada por dos átomos) necesaria para respirar, pero en este caso no nos referimos tanto al oxígeno, como a la incorporación laboral de los profesionales de la Criminología; incorporación que debe pasar por dos puntos clave, dos átomos imprescindibles: la formación de excelentes titulados que exploten todo su potencial en sus respectivos campos de especialización, y la creación de puestos de trabajo para dichos talentos. Efectivamente, ésta siempre ha sido nuestra percepción, pero como buenos científicos sociales, conocedores de las diferencias entre las realidades percibidas y las objetivamente ciertas, debíamos comprobarlo. Antes de dedicar mayores esfuerzos al proyecto, y de asentar los objetivos de Criminólogos.eu, debíamos asegurarnos de cuáles eran las necesidades existentes.

 

Ya se han recogido más de 1000 firmas a nivel estatal para mostrar el desacuerdo de la comunidad universitaria con la implantación del grado en seguridad, que la Universitat de Barcelona ha pactado impartir junto con el Institut de Seguretat Pública de Catalunya.

A estas alturas del partido, es poco probable encontrarse con algún miembro “despistado” en la comunidad criminológica – al menos en la catalana – que desconozca la controversia desatada a raíz del acuerdo de colaboración suscrito entre la Universidad de Barcelona (UB) y el Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC), cuya última institución pública nombrada, dependiente del Departament de Interior de la Generalitat de Catalunya, quedaría adscrita a la Facultad de Derecho para la promulgación de un inédito Grado de Seguridad que hipotéticamente arrancaría su andadura en un plazo de tiempo quizás no superior a los dos años.

 

“Por mi raza hablará el espíritu”. Lema de la Universidad Nacional Autónoma de México

 José Vasconcelos

Recientemente, en un pomposo evento llevado a cabo en el Museo de la Ciudad de México, se dieron cita personajes de alto perfil en el medio político, empresarial y académico de nuestro país. El empresario mexicano Carlos Slim (el hombre más rico del mundo, según Forbes), el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam,  el presidente del Tribunal de Justicia del Distrito Federal, Edgar Elías Azar y la secretaria técnica del Consejo de Coordinación para la Implementación del Sistema de Justicia Penal, María de los Ángeles Fromow Rangel. El tema central de dicho evento: presentar la nueva carrera que impartirá la máxima casa de estudios, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Por supuesto también se encontraba presente el rector de dicha universidad, José Narro.

Hay algo en lo que todos estaremos de acuerdo: las nuevas tecnologías han cambiado nuestras vidas en los últimos 10 años. Todos nosotros, en mayor o menor grado, utilizamos Internet, teléfonos inteligentes o tablets (como el famoso iPAD de Apple) y hemos asumido que ver la televisión o hablar con otra persona distante ya no va ligado necesariamente a los “aparatos” correspondientes (TV y teléfono). Tener vida social, buscar todo tipo de información, compartir fotos con familiares y amigos o comprar viajes y libros tiene ahora un claro enfoque “digital” en la mayoría de las ocasiones (casi todos somos “consumidores digitales”).

Hay cosas que, se miren como se miren, no tienen razón alguna de ser. Todo viene a cuento de una noticia que ya me habían adelantado hace unas semanas, pero de la cual no se hizo eco hasta el pasado martes, a través de un comunicado emitido por la Asociación Catalana de Criminólogos en el que hacía pública la intención de la UB de crear una titulación de grado en seguridad que contaría con la colaboración del Instituto de Seguridad Pública de Cataluña. 

“Hemos de espabilar ya mismo porque andamos un tanto dormidos. Si no hay trabajo para nosotros, será porque quizá nos hayamos ganado a pulso el no tenerlo”.

José Manuel Servera.

A poco más de dos meses del inicio de la nueva administración federal en México, la situación en materia de inseguridad, violencia y delincuencia, no han mejorado. La tendencia al alza de los indicadores de violencia continúan, herencia de la administración anterior. Pero el ahora es lo que importa, y el ahora lo podemos visualizar con los mismos y crudos resultados.

Algunos nos sentíamos impacientes por conocer las acciones que el actual representante del Ejecutivo Federal tomaría para atender este problema. La pérdida de una sola vida es motivo suficiente para justificar la inmediata acción del gobierno sobre este tema, en lo que va de la administración ya se han perdido más de dos mil. Llega tarde el anuncio de las acciones a tomar, pero llega al fin.

Hace una semana publicaba aquí mismo un artículo en el que invitaba a todos los criminólogos a llenar la red de contenido relevante, a mostrar nuestra presencia y nuestra voz. La viralización del mismo fue más allá de lo esperado, y han sido muchos los comentarios que he podido leer al respecto, muchos de los cuales me han animado a seguir reflexionando sobre esa necesidad. A la vez, me veo en la necesidad de aclarar algunos puntos que quizá no quedaron del todo claros. 

A raíz de un encuentro que tuve ayer con uno de los colaboradores en esta publicación, Guillermo González, he venido reflexionando sobre lo oportuno de escribir algo relacionado con las oportunidades que estamos desaprovechando los criminólogos para tener la voz cantante en lo que a temas de criminalidad se refiere. Y es que a pesar de todos los recursos de los que disponemos, no hemos sido capaces todavía de tener un peso fuerte en la red como generadores de opinión criminológica. Somos muy pocos los que nos dedicamos a generar contenidos de criminología en la red (La página de Facebook Criminología y Criminalística,que cuenta ya con casi 10.000 seguidores gracias al gran trabajo de dinamización de contenidos, Crimen y Criminólogo o Hablando de Criminología son algunas de las excepciones), y son muchos los que abandonan blogs o webs a las primeras de cambio ante la escasez de visitas que se produce en los momentos iniciales (un grave error, pues hasta que consigues hacerte con un público fiel suelen pasar un mínimo de 6 meses). 

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