El maltrato animal en forma de abandono es a menudo uno de los primeros indicadores de que algo no va bien en el hogar. Ya sea debido a la falta de empatía, enfermedad mental, abuso de sustancias, edad avanzada, etc., una persona que no puede proporcionar el cuidado mínimo para la mascota de la familia es más probable que descuide las necesidades básicas de las personas dependientes en el hogar, incluso las propias necesidades.

En el año 1.999, el entonces Defensor del Menor, Javier Urra, encargó un estudio acerca de la repercusión psicológica de la exposición a las corridas de toros en los niños, ya que llegaron a la institución 1.848 quejas al respecto. En él participaron doce expertos, psiquiatras, sociólogos, psicólogos, realizando el informe final el Dr. Echeburúa.

El abogado criminólogo Agustín Mansilla señala que hay estudios que revelan que “el 100% de los asesinos en serie habían comenzado en su infancia y adolescencia maltratando animales”.

Asegura que la gente está tomando conciencia de que “una sociedad evolucionada y civilizada no puede permitir ese tipo de violencia dentro de su territorio y de su vida”.

   En febrero de 2007, los medios de prensa taurina se hicieron eco de una hipótesis lanzada por el entonces Director del Departamento de Fisiología de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid.

   Basándose en las respuestas del sistema neuroendocrino (nervioso y hormonal) del toro después de la lidia, estudiadas tras su muerte en el ruedo, este veterinario afirmó que estos animales habían producido durante la corrida grandes cantidades de unas sustancias que reciben el nombre de betaendorfinas. Gracias a esta alta producción de hormonas llegó a afirmar que el toro, durante la lidia, era capaz de neutralizar el dolor y el estrés al que estaba siendo sometido.

RESUMEN: El maltrato animal como crueldad injustificada, que causa daño y sufrimiento a los animales, está relacionada con algunas patologías mentales como el Trastorno Disocial, de inicio habitual anterior a los 16 años y cuyo desarrollo suele dar lugar a un Trastorno Antisocial de la Personalidad. La falta de empatía y remordimientos, así como el fracaso para adaptarse a las normas sociales, relacionan este trastorno con altos niveles de psicopatía. Es por ello que resulta necesaria una buena evaluación en la infancia/adolescencia en cuanto a los comportamientos crueles con los animales, que posibilite una temprana detección, siendo igualmente imprescindible reducir la tolerancia social a estos actos inmorales e ilegales.

PALABRAS CLAVE: maltrato animal, crueldad animal, violencia doméstica, Trastorno Disocial, Trastorno Antisocial de la Personalidad, empatía, psicopatía.

Estudio DOMPET

Querol, N. et al. Preliminary results of the DOMPET study for shelters in Spain and LatinAmerica.  Book of Abstracts of the II° International Congress of the Advanced High School of Criminological Sciences - CRINVE 2013. ISBN 978-88-97378-02-0

El maltrato animal es una conducta que consiste en provocar dolor innecesario o estrés a un animal. El maltrato más leve se observa en la falta de los cuidados básicos del animal y el más grave es el asesinato con ensañamiento.

Cuesta comprender que existan personas que puedan maltratar a animales indefensos de igual forma que cuesta comprender a personas –hombres o mujeres- que maltratan a otras porque se sienten superiores. En realidad estos delincuentes carecen de educación, empatía y escrúpulos, entre otras lindezas. Son personas con carencias mentales graves que ven a su víctima como una presa fácil y se aprovechan de la histórica impunidad para perseguirlos. Se sienten superiores por sus absurdos actos.