¿Qué convierte a un policía en corrupto?, me preguntaba un colega mientras charlábamos sobre los altos índices de corrupción e impunidad que reportó en 2014 la Secretaría de la Función Pública en México, y ante la complejidad de la pregunta hubo que hurgar en las intrincadas motivaciones de una persona para ser policía. Resultando que lo conveniente no era preguntar ¿qué convierte al policía en corrupto?, sino ¿por qué una persona es corrupta? Sabiendo que, como cualquier persona, el oficial de policía conforma su personalidad y conducta a través de la esfera bio-psico-social, y por tanto, debe ser estudiado desde la misma perspectiva holística.

A lo largo de los últimos días existe un boom mediático con operaciones policiales contra la corrupción y por el monográfico del Congreso de los Diputados sobre este tema. Los medios se hacen eco de múltiples tramas corruptas de nuestros políticos. Pero, ¿este efecto hará que podamos prevenir mejor estas conductas?, ¿nos olvidaremos de ello en unos días y todo seguirá igual?, ¿es posible prevenirlo?, ¿cómo me afecta cómo ciudadano?, ¿las medidas porpuestas por el gobierno serán efectivas?. Para contestar a estas preguntas se expondrá lo que empezamos a saber en Criminología sobre estos delitos, la opinión pública al respecto y las medidas preventivas a aplicar, desde un punto de vista de efectividad científica.

“Continúan los disturbios en el barrio de Gamonal de la ciudad de Burgos, tras la manifestación contra la reconversión de una de sus calles en Bulevar”

Los vecinos de un barrio de una ciudad de España se han levantado contra una decisión de su Ayuntamiento, con la que parecen no estar de acuerdo. Esta “pequeña revolución” puede generar muchas simpatías, ya que con la crisis, los ciudadanos cada día somos más pobres,  mientras asistimos con absoluta indignación a casos de corrupción generalizados,  incluidos los de gente de “alta alcurnia”.

Las noticias de corrupción están desbordando los medios, y se han convertido junto con el “morbo” de los crímenes más violentos, en el tema “estrella” de la prensa, en general.

Actualmente parece que se ha cubierto el “cupo” de los casos de corrupción y se están desbordando, de ahí que los jueces exijan medidas de refuerzo y los casos se cuenten por miles en los juzgados. Y para empezar este tema,  me hago una pregunta ¿qué es la corrupción? Si acudimos al diccionario, nos habla de abuso de poder o mala conducta, sin duda una definición en consonancia con lo que vemos constantemente en los medios de comunicación. Sin embargo, también se habla de degradación de algo, y este concepto no puede dejarse de lado en estos delitos porque si bien la corrupción se produce a través del abuso de poder, la consecuencia es la degradación de la comunidad  y de la confianza en las personas. Y es que a  nadie escapa una conclusión lógica, ante la avalancha de casos y es que todo el que tiene la oportunidad de “aprovecharse” y conseguir beneficios, lo hace. Esto quiebra la confianza  en el ser humano y en las personas que nos rodean. Para una visión restaurativa, lo esencial es partir de esta idea del daño moral que los casos de corrupción nos producen.

Leemos estos días en los medios de comunicación que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana ha acordado suspender la ejecución de la condena impuesta  al exalcalde  de Torrevieja, condenado a tres años de prisión por delitos de falsedad y prevaricación en la adjudicación de contratos, en tanto el Gobierno resuelva la petición de indulto formulada.

Hasta ahí todo normal, pues es habitual que cuando las condenas son inferiores a cinco años de prisión los tribunales accedan a su suspensión en tanto se sustancian las peticiones de indulto.

Las vacaciones son un periodo que permite coger distancia con el día a día y observar lo cotidiano sin la presión de las urgencias diarias.

Desde las playas de Vera uno puede ver, como en su momento hacía Zapatero I de España y último de Europa, lo que el país necesita, un cambio radical donde los actores actuales, que dicho sea de paso parecen gestionar con la patente de los responsables de la Sociedad General de Autores, dejen paso a nuevos protagonistas que no tengan nada que ocultar ni otra pretensión que pasar por la causa pública sin convertirla en asunto privado, ajeno a cualquier molesta intromisión incluida la del poder judicial, pues no en vano, como publica el día 10 el diario El Mundo ocupa el tercer lugar de las instituciones más corruptas de España, según el “prestigioso” Barómetro Global de Corrupción elaborado por Transparencia Internacional  (disculpen mi ignorancia pero ni idea de quien es esta institución). Quién es éste (el poder judicial) para enjuiciar la labor de sus superiores (en lo que a corrupción se refiere) que según el citado Barómetro son los partidos políticos y el parlamento.

Uno de los principios más importantes del mundo del derecho es el principio de seguridad jurídica, que viene a traducirse en la certeza del derecho, tanto en el ámbito de su publicidad como en su aplicación, y representa la seguridad de que se conoce, o puede conocerse, lo previsto como prohibido, mandado y permitido por el poder público respecto de uno para con los demás y de los demás para con uno.

Derivan de este principio la irretroactividad de la ley, la tipificación legal de los delitos y las penas, las garantías constitucionales, la cosa juzgada, la caducidad de las acciones y la prescripción.

La corrupción está presente desde el momento de ingreso de los internos a la institución carcelaria hasta la vida cotidiana. Prácticamente todo se puede obtener con dinero, una celda de lujo; artículos prohibidos como teléfonos móviles, televisores, reproductores de música, DVD´s, teléfonos celulares, refrigeradores; servicios  de prostitutas; sustancias prohibidas como alcohol y drogas, entre otros. Ejemplo de lo anterior, en diciembre del 2010, surgió en las redes sociales de  comunicación, un cuenta de twitter (@internoRENO), presuntamente de tres reos que se encuentran recluidos en el Reclusorio Preventivo Norte, mediante la cual se denunciaban actos de corrupción por parte de la autoridad, así como fotografías donde se evidenciaba el pago a los custodios, la venta de drogas y la existencia de cabañas (espacios acondicionados para recibir a la visita familiar y conyugal, las cuales tienen un costo para los internos y sus visitas). Con relación a lo anterior, la Subsecretaría de Sistema Penitenciario del D.F., emitió el boletín titulado "La Subsecretaría del Sistema Penitenciario informa sobre los twitts emitidos por internos del Reclusorio Norte" en el que se manifestó que se llevaron a cabo diferentes operativos de revisión donde se encontraron un ipod, un aparato de banda ancha para internet así como una blackberry. Posteriormente y pese a lo anterior los internos continuaron denunciando a través de dicha cuenta.

Uno de los errores que se tiende a cometer a la hora de abordar la corrupción en el ámbito público es definir la misma como un mal endémico e inevitable del propio sistema. Lejos de plantear iniciativas que promuevan la reducción de la corrupción en nuestras administraciones, nos limitamos a percibir la misma como algo inevitable. Se produce entonces cierta actitud ciudadana en la que llega incluso a ser condescendiente con el corrupto en cuestión, con ese ya clásico “si yo estuviera en su lugar también lo haría”. Pero es precisamente esa respuesta la que indica que precisamente no se trata de un problema sistémico, sino de una cuestión relacionada con el control (o la ausencia de) sobre las oportunidades de llevar a cabo acciones ilícitas.

Todo ello viene a colación de un interesante artículo de Adam Graycar y Aiden Sidebottom publicado recientemente en el Journal of Financial Crime y en el que abordan la tesis de que se pueden llevar a cabo medidas prácticas para el control y la reducción de oportunidades de ejercer actos de corrupción en el entramado público, reduciendo ostensiblemente el perjuicio que estos ilícitos comportan al conjunto de una sociedad.

Un banquero desfonda un banco, mientras los clientes sufren la perdida, aquél es recompensado con un bono. Celebra tomando margaritas en las costas de la Riviera Maya.  

Un empresario trafica con armas ilegalmente ¿qué es legal en ese negocio? Su hijo se pasea en autos de lujo con su esposa súper modelo, en el asiento de atrás su nieto viaja feliz, es un abuelo consentidor.

Ese mismo día “ejecutan” a un montón de jóvenes, con armas, muy similares a las que aquél comercia, todo por dinero, como el que lava su mejor amigo, un banquero que es accionista de una empresa televisiva, la cual critica la violencia día a día, a la vez que la reproduce sin empacho en sus programas, la difumina con comedias ligeras, mismas en las que actúa el hijo del traficante de armas.

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