El ser humano es asombroso, capaz de lo mejor, pero también de lo peor. La misma persona puede convertirse en un deportista de élite, ejemplo de superación y en un asesino a la misma vez. No sería prudente por mi parte condenarlo ya de entrada. Las pruebas apuntan a que es el único sospechoso pero tendrá que ser un tribunal el que lo condene, no los medios de comunicación, como usualmente ocurre.

Nos lamentamos de las 120 muertes acaecidas en un taller textil de Bangladesh, “pobre gente”, “qué lástima”, pero seguimos exigiendo que los precios de las prendas que adquirimos en nuestras tiendas, las del primer mundo, sean bajos; de la misma manera, rezamos para que el valor de las acciones de nuestras empresas textiles, esas que atesoramos en nuestras cuentas, suban constantemente.

Al margen de los tijeretazos que el Gobierno nos mete en la cartera, para matar nuestra calidad de vida familiar, a los policías (funcionarios) se nos trata de eliminar de múltiples formas durante nuestros quehaceres diarios. A veces a tijeretazos, como el Gobierno, y ahora no lo digo metafóricamente, pues muchos hemos tenido que desarmar a violentos armados con ese instrumento, ¿verdad, Fali Aradas?

El homicidio es la segunda causa de muerte entre las personas que comprenden la franja de edad de los 15 a los 24 años en Estados Unidos. Un porcentaje importante de estas víctimas vienen directamente provocadas por la generación de bandas juveniles y pandillas existentes en dicho país, y por las cuales se requiere de un análisis muy completo del caso en aras a la prevención de esta lacra.

El Centers for Disease Control and Prevention de Estados Unidos publicó hace un par de semanas un interesante estudio comparativo entre los homicidios provocados por bandas o pandillas y el resto de homicidios. Dicho estudio ha recabado datos de victimización de hasta 17 ciudades norteamericanas, durante los períodos de 2003 a 2008. De estas 17, cinco han formado parte del estudio definitivo por la prevalencia de homicidos producidos por pandillas: Los Angeles, California; Oklahoma City, Oklahoma; Long Beach, California; Oakland, California; and Newark, New Jersey.