En despoblado, cerca de ningún lugar,

al final de esos caminos de terracería

que parecen no llegar a ninguna parte,

donde por todos lados crece la mala hierba,

hay montones de basura y los árboles

se levantan con dosis de malignidad.

Allá, en tierra de nadie,

se cumple con los encargos de la muerte.

VÍCTOR RONQUILLO