La corrupción está presente desde el momento de ingreso de los internos a la institución carcelaria hasta la vida cotidiana. Prácticamente todo se puede obtener con dinero, una celda de lujo; artículos prohibidos como teléfonos móviles, televisores, reproductores de música, DVD´s, teléfonos celulares, refrigeradores; servicios  de prostitutas; sustancias prohibidas como alcohol y drogas, entre otros. Ejemplo de lo anterior, en diciembre del 2010, surgió en las redes sociales de  comunicación, un cuenta de twitter (@internoRENO), presuntamente de tres reos que se encuentran recluidos en el Reclusorio Preventivo Norte, mediante la cual se denunciaban actos de corrupción por parte de la autoridad, así como fotografías donde se evidenciaba el pago a los custodios, la venta de drogas y la existencia de cabañas (espacios acondicionados para recibir a la visita familiar y conyugal, las cuales tienen un costo para los internos y sus visitas). Con relación a lo anterior, la Subsecretaría de Sistema Penitenciario del D.F., emitió el boletín titulado "La Subsecretaría del Sistema Penitenciario informa sobre los twitts emitidos por internos del Reclusorio Norte" en el que se manifestó que se llevaron a cabo diferentes operativos de revisión donde se encontraron un ipod, un aparato de banda ancha para internet así como una blackberry. Posteriormente y pese a lo anterior los internos continuaron denunciando a través de dicha cuenta.

Seguridad institucional

En el sistema penitenciario mexicano, el personal médico no es el único insuficiente; os elementos de seguridad y custodia, son un factor primordial para mantener el orden y la disciplina, así como la seguridad física de los internos. Con respecto a lo anterior, la normatividad nacional e internacional no establece una tasa específica de celadores por número de reos, aunque la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha establecido en algunas sentencias un estándar sugerido de un custodio por cada 10 internos. Sin embargo, en México, los motines, las fugas, las riñas, las lesiones, los homicidios, los suicidios, ocurridos dentro de los penales, constituyen un indicador negativo con respecto al bajo número de custodios. Para que el lector tenga una dimensión de la gravedad del problema, basta con mencionar que existen centros en los que llega a haber 1 celador por cada 71 internos (Reclusorio Preventivo Varonil Oriente), 1 por cada 63 (Reclusorio Preventivo Varonil Norte) y 1 por cada 53 (Reclusorio Preventivo Varonil Sur) (MNPT, 2008 a: 27).

Aunado a la sobrepoblación y al hacinamiento, el servicio médico que se brinda dentro de los centros penitenciarios, es deficiente. Carencia o desabasto de mobiliario, equipo, instrumental, insumos; plantilla insuficiente; constituyen la realidad del servicio médico dentro de los reclusorios.

En su mayoría los centros de reclusión  proporcionan atención de primer nivel[1], cuando se requiere de un servicio más especializado, los internos son trasladados a centros públicos de salud, con las limitaciones y conflictos que éstos  suponen; los internos deben esperar largos periodos de tiempo para ser intervenidos y tratados, sin mencionar que para realizar dichos traslados así como durante el tiempo que el interno se encuentra en los centros médicos, se requiere de personal de seguridad y custodia, quienes son destinados en un primer momento para velar por la seguridad de los centros penitenciarios. Cabe mencionar que han existido fugas durante dichos traslados o en los centros de salud.

“El grado de civilización de una sociedad se mide por el trato a sus presos”

Dostoievski

El Sistema Penitenciario Mexicano en cifras

Antes de comenzar, es importante hacer una revisión, que ilustre cuantitativamente la situación que impera en los centros de reclusión de la República Mexicana.

México cuenta con 419 centros penitenciarios, los cuales se dividen en 13 centros que dependen del Gobierno Federal, 305 centros que dependen de los gobiernos Estatales, 10 centros que dependen del Gobierno del Distrito Federal (D.F.) y 91 centros que dependen de los Gobiernos Municipales. (Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social, 2012: 8)