Hace más de 50 años, una filósofa alemana escribió un libro que planteó un nuevo paradigma para occidente acerca de la percepción del mal.  Hannah Arendt, quien fue enviada por la revista The New Yorker a Israel para cubrir uno de los juicios más controversiales del siglo pasado: el juicio de Adolf Eichmann, se encontró con una paradoja, que sólo ella con su excelente capacidad de análisis fue capaz de plasmar. Su libro “La banalidad del mal” reformó la percepción, de lo que hasta ese momento se creía sobre una persona que era considerada mala.