Hace más de 50 años, una filósofa alemana escribió un libro que planteó un nuevo paradigma para occidente acerca de la percepción del mal.  Hannah Arendt, quien fue enviada por la revista The New Yorker a Israel para cubrir uno de los juicios más controversiales del siglo pasado: el juicio de Adolf Eichmann, se encontró con una paradoja, que sólo ella con su excelente capacidad de análisis fue capaz de plasmar. Su libro “La banalidad del mal” reformó la percepción, de lo que hasta ese momento se creía sobre una persona que era considerada mala.

1. Constitución, Dogmática Penal y Penología Brasileña

La moderna constitución del saber jurídico positivo, en cuanto técnica transnacionalizada (Welzel) de conocimiento asentada en el paradigma dogmático de la ciencia jurídica (Jhering), tiene sus fundamentos forjados a la luz del liberalismo político ilustrado en el marco de la formación del Estado moderno, cuya fuerza motriz reside en las pretensiones de racionalización del poder soberano y del gerenciamiento burocrático del lupus artificialis desde el “monopolio legítima de la fuerza” (Weber).

El Estado como asociación de estructura jurídica de los individuos, es creado mediante el pacto social, a efecto de procurar y mantener el orden mediante diversas instituciones del poder político, con las facultades coercitivas que el Derecho le enviste, pero que además debe apoyarse en la sociedad civil. El Estado a través del poder político, está obligado a garantizar la seguridad en todos sus ámbitos: jurídica, pública, nacional, etcétera.