Por qué delinquen las mujeres. Teorías intermedias. Teoría Liberal-Funcionalista

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Después de que la delincuencia fuera explicada única y exclusivamente desde el punto de vista biológico, se dio una vuelta de tuerca al enfoque criminalístico añadiendo la perspectiva de la tradición liberal.

Este nuevo enfoque liberalista se caracteriza por la individualización de los conflictos sociales, lo que lleva a proponer como solución al problema del delito la existencia de un tratamiento, de esta manera se comienza a percibir al delincuente como un ser enfermo, centrando la esencia de las infracciones no en la sociedad sino en el propio individuo.

Esta perspectiva exige que el delincuente sea tratado bajo el enfoque de una pobre socialización, al considerar que es una persona que no ha logrado adaptarse totalmente a los valores sociales que representan sus intereses, de esta manera se rechaza la idea de que el delincuente es un ser vengativo. Bajo estos fundamentos, pero sin llegar a especificarlo claramente, el sistema social en ningún instante es culpable de ningún problema causado sino que lo es el propio sujeto que comete la acción delictiva.

Bien es cierto que las ideas que en su día propuso Cesare Lombroso se perpetúan pero se añade un mayor énfasis en la posibilidad de curación del sujeto que ha violado la ley.

 

LA TEORÍA LIBERAL-FUNCIONALISTA DE W.I. THOMAS

Williams I. Thomas avanzó en sus estudios desde una concepción lombrosiana del delito hasta otra visión totalmente funcionalista, rechaza para ello gran parte de las tesis biologicistas, introduce la discusión sobre herencia-medio y resalta el papel socializador que posee la familia.

Su teoría parte de que la mujer debe encontrarse siempre sujeta a algún tipo de control, puesto que de no ser así se verá sometida a definiciones desviadas de la situación porque la mayoría de las mujeres no son capaces de vivir en el ideal de virginidad y de pureza que se espera de ellas, de esta manera nos encontramos con bastantes mujeres que son consideradas amorales en el sentido lombrosiano del término.

Según Thomas, la mujer posee más variedades de amor que el hombre en su sistema nervioso con lo que el deseo de respuesta en la mujer es más intenso que en el hombre (esta afirmación es algo que raya más en la creencia popular y los estereotipos sociales que en un auténtico análisis científico pues resulta difícil crear un método que cuantifique el número y la intensidad de todos los sentimientos que puede llegar a albergar un espectro tan amplio de la población) y es esta adicional e intensa necesidad de sentir amor que le otorga Thomas lo que lleva a la mujer al delito, sobre todo a la comisión de delitos sexuales como la prostitución; también defiende que el deseo de querer adquirir los objetos materiales que la sociedad ofrece a las personas, hace que la mujer se inicie en la delincuencia pues desde su posición social no puede lograrlos y no tiene otro medio para conseguirlos que mediante la utilización inadecuada de su sexualidad (otra vez la mujer dedicándose a la prostitución). Concluye de esta manera que el único uso adecuado de la sexualidad en la mujer sería el de la reproducción, a fin de evitar situaciones que la hagan proclives a caer en la delincuencia.

¿Dónde radica su defensa del papel socializador de la familia? en que cuando el orden familiar tradicional desaparece y se esfuman las acciones familiares, la mujer que hasta entonces había estado reprimida por ellas, se encuentra desajustada socialmente y desvía su instinto social de dar y recibir amor a actividades delictivas, de esta forma, Thomas asume la concepción clásica de la “anormalidad” de la mujer delincuente pero, a diferencia de las tesis exclusivamente biologicistas, añade que ésta parece poder remediarse si se canalizan los desmedidos instintos amorosos de la mujer a través de algún tipo de instancias de control, de entre las que por su eficacia e inmediatez sancionadora parece ser idónea la estructura familiar.

La mujer queda así, una vez más, limitada bajo el arquetipo tradicional de la pureza y el amor y sometida a la estructura patriarcal de la familia y la sociedad, si se llega a desviar de esta imagen queda definida, inmediatamente, como mujer anormal y delincuente.

Modificado por última vez en Jueves, 13 Septiembre 2012 21:29
Ruth Alvarado Sánchez

Doctora en Sociología, especializada en desviación social y género.

Especialista en Investigación Criminal.

Apasionada de la justicia y la igualdad.

Intentando continuar la estela de las grandes mujeres y excepcionales penalistas Doña Concepción Arenal y Doña Victoria Kent en la creencia de que el delincuente (y la delincuente) es una persona y por ello su comportamiento y sus necesidades deben ser estudiados, conocidos y de ser posible (en la medida de lo posible) dar una respuesta y solución.