El cibercriminólogo

Diciembre 12, 2013 11757
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Os voy a hablar de un pequeño grupo de personas que pueden hacer que el ciberespacio (sí el ciberespacio, algo inabarcable), sea más seguro para todos, pero sobre todo, para los más jóvenes. Este grupo se compone de personas, con multitud de conocimientos, que por separado no son tan eficaces como cuando se juntan todos ellos. La cibercriminología, campo en el que son expertos este grupo de criminólogos, aporta conocimientos sobre conductas problemáticas o delictivas en el ciberespacio y su trasvase a la vida real, aporta conocimientos sobre las consecuencias para las víctimas, pero lo más importante, aporta conocimiento para la prevención de estas conductas.

Se trata, además, de personas que no tienen el adecuado reconocimiento social, la sociedad ha invertido en su formación a través de muchas Universidades, pero no se ha utilizado su conocimiento convenientemente o no se conoce todo lo que pueden llegar a hacer, se trata de los criminólogos y las criminólogas especializados en cibercriminología: los cibercriminólogos.

A continuación vamos a ver qué opina este grupo sobre lo que sucede en el ciberespacio, cómo está cambiando la criminalidad (si es que está cambiando o simplemente adaptándose) y qué hacer. En primer lugar qué es el ciberespacio, nos dirán que se trata de un lugar en el que se producen relaciones humanas, como sucede en la vida real, es un lugar en el que puede suceder cualquier cosa que nos imaginemos, además es un lugar en el que se puede facilitar “ser malo”, y lo explican: el ciberespacio facilita la labor en la comisión de delitos por varias razones, la primera porque no existen barreras, la segunda porque en el ciberespacio existe el anonimato y la tercera porque la posibilidad de controlar el ciberespacio es muy limitada.

En este escenario, la mayor vulnerabilidad se encuentra en aquellos lugares en los que existe algún tipo de transacción económica, o en aquellos lugares en los que buscamos obtener un beneficio determinado. Podemos dividir los cibercrímenes entre aquellos que atentan contra intereses económicos y aquellos que atentan contra intereses personales (vida y seguridad personal). En el caso de los más jóvenes lo que más sucede son aquellos en los que se atenta contra su seguridad personal, en concreto dos fenómenos, que estos amigos, nos van a describir: cyberbullying y grooming.

El cyberbullying es la extensión de los problemas de convivencia al ciberespacio, es decir, se extiende de tal manera la agresión que llega a todos los rincones y se mantiene durante mucho más tiempo. En segundo lugar el child-grooming consiste en el acoso al que se somete a un niño/a o joven con el fin de obtener un beneficio sexual. Todos los días podemos observar noticias en las que alguien ha cogido la identidad de otra persona para hacerle la vida imposible o algún caso en el que un joven se ha suicidado porque no podía seguir con el acoso al que se le estaba sometiendo. Pero, ¿cómo funcionan estas tipologías criminológicas?

Para poder prevenir estas conductas debemos conocer muy bien cómo se producen los fenómenos, por eso nuestros amigos criminólogos se han centrado en tratar de analizar, bajo teorías criminológicas, los principales aspectos de estos fenómenos. Por ejemplo han utilizado una teoría muy conocida en Criminología, como lo es la formulada por los profesores Marcus Felson y Lawrence E. Cohen, sobre las actividades cotidianas (publicado en su trabajo de 1979 “Social Change and Crime Rate Trends: A Routine Activity Approach”). Esta teoría se basa en la oportunidad delictiva, deja de preguntarse de si los delincuentes son buenos o malos y se centra en conocer qué condiciones se deben dar para que se produzca un crimen. Es especialmente útil en este sentido porque lo que analizamos es cómo influye el ciberespacio. En concreto lo que necesitamos conocer si existen delincuentes motivados, víctimas propicias y hay una ausencia de protectores, si todo esto confluye en algún momento en el mismo lugar se producirá el delito.

En el caso que ocupa a este grupo de cibercriminólogos, ¿cómo influye el ciberespacio en esta teoría?. Muy sencillo, nos contestarán, se aumentará el riesgo porque en el ciberespacio cualquier delincuente motivado puede llegar a un número ilimitado de víctimas propicias, no existe el tiempo ni el espacio, y por el propio desarrollo de Internet no existen los suficientes protectores eficaces (o guardianes)

Así podemos observar que es necesario conocer el ambiente en el que se produce, es decir, los diferentes lugares en los que se produce esta victimización (foros, redes sociales, chat-room,…) y aquí es donde intervienen los “guardianes de este espacio”, los proveedores de estos servicios y responsables de las web.

Vamos a hacer una pequeña aproximación a lo que se puede hacer en dos problemas concretos: child-grooming y ciberbullying. Lo más importante es la selección de los grupos de riesgo, lo que este grupo conoce es que es más efectiva la prevención secundaria en este sentido, la dirigida a aquellos chicos y chicas con mayor probabilidad de convertirse en víctimas y agresores.

El conocer estos aspectos no es algo sin importancia, sino que tiene el poder de determinar qué podemos hacer, en cuanto a los proveedores de servicios (“guardianes capaces” o “supercontroladores”) y las víctimas (“no propicias”). Este grupo nos dirá, teniendo en cuenta aspectos de prevención situacional (basadas en las 25 medidas propuestas por los profesores Cornish y Clarke, ya en el año 2003 a través de su trabajo 25 técnicas de prevención situacional), podemos hacer lo siguiente:

 

1. AUMENTAR EL ESFUERZO

  • Entorpecer objetivos: en los dos casos (cyberbullying y grooming) debemos educar a las víctimas propicias en la desconfianza a la hora de iniciar contactos a través del ciberespacio. Y educar en la privacidad de los datos que se cuelgan en Internet.
  • Controlar los accesos: esta es una tarea que corresponde a las familias y colegios, debemos educar a los padres/madres y profesores en la necesidad de supervisar lo que hacen sus hijos o hijas en Internet. Y dicen supervisar, no controlar. De cara a los responsables de las webs implementar módulos de acceso más seguros.
  • Controlar las salidas: En este caso se refieren al control de las personas que se encuentran en potenciales lugares criminógenos, lugares en los que se producen los primeros contactos entre los niños y los adultos. Por ejemplo se debería promover un adecuado control de acceso en aquellas redes sociales abiertas, como por ejemplo Habbo Hotel. Lo ideal es que estas plataformas identifiquen, de alguna manera, a los usuarios potenciales.
  • Desviar transgresores: Hay que tener especial cuidado en aquellos lugares virtuales en los que se ha detectado un elevado índice de anonimato para que los diferentes grupos de edades estén debidamente separados. Separación de menores con posibles adultos que tengan intenciones “oscuras”. De igual manera hay que potenciar la supervisión de los padres y el control por parte de los proveedores de servicios.
  • Controlar facilitadores: Medidas interesantes, de cara a evitar problemas en aquellos casos extremos en los que los chicos o chicas quedan con personas desconocidas en el espacio real, es que estén localizadas, mediante el anuncio a algún adulto que pueda supervisar el contacto. Pero más interesante aún es el tema de los responsables de las web, podrían filtrar a los usuarios en función del uso que hacen de sus servicios, a través de la supervisión de sus comentarios o de las quejas de los usuarios.

 

2. AUMENTAR EL RIESGO

  • Aumentar el número de guardianes: en este caso potenciar la educación para que todo internauta se convierta en una persona vigilante, que conozca los canales de comunicación de incidencias y sepa como utilizarlos para dar la voz de alarma en aquellos casos más graves.
  • Facilitar la vigilancia: articular canales de comunicación efectivos entre usuarios y autoridades, a través del  trabajo de los responsables de las webs.
  • Reducción del anonimato: a través del control de los usuarios de las plataformas, conocer el perfil de cada uno de ellos. Educar a los chicos y chicas para que sean capaces de detectar aquellos casos “más raros” en los que las personas pueden disfrazar su identidad real.
  • Introducir gestores de sitios: en los lugares en los que se produce un mayor incidencia de menores sería útil la figura de mediadores, articular servicios online que medien en los problemas del uso de estas redes, como consejo a los proveedores de servicios.
  • Reforzar la vigilancia formal: comunicación directa con las autoridades y promover las actuaciones efectivas de éstas.

 

3. DISMINUIR LAS GANANCIAS

  • Ocultar objetivos: mediante el uso responsable de los datos que se suben a la red y mediante la supervisión de los gestores de los lugares, donde adviertan del contenido que puede ser sensible.
  • Desplazar objetivos: la separación de menores de adultos, según la utilización de los servicios.
  • Identificar la propiedad: advertencias claras con las reglas que rigen en cada uno de los lugares. Importante que se conozcan las consecuencias de su mal uso.
  • Trastornar los mercados delictivos: es una consecuencia de la actuación de las fuerzas y cuerpos de seguridad, mediante el entorpecimiento de acceso de “personas sospechosas”, no hacer tan sencillo el acceso a la información en los sitios de Internet.
  • Eliminar beneficios: a través de la educación de los menores, para la detección de situaciones problemáticas, no acceder a las peticiones que realicen, sin ponerlo en conocimiento del gestor del lugar o de algún adulto.

 

4. REDUCIR LAS PROVOCACIONES

  • Reducir frustraciones/estrés: detectar aquellos casos en los que se produce tensión en las relaciones que se establecen, pueden funcionar la labor de los mediadores. Sobre todo en aquellos casos en los que se deniega el uso de determinados servicios en Internet.
  • Evitar disputas: a través de los mediadores online antes mencionados, dar la imagen de control de las situaciones problema en los sitios de internet.
  • Reducir la excitación emocional: a través de la educación de los menores para que no suban información “sensible”, como por ejemplo fotografías íntimas.
  • Neutralizar la presión del grupo de referencia: actuar sobre las situaciones en las que las agresiones son grupales, acentuando la labor de los testigos de estas conductas y abrir canales de comunicación para que los gestores y autoridades puedan actuar en estos casos.
  • Disuadir imitaciones: dar la sensación que las conductas problema son sancionadas en Internet también, no extender la creencia que todo está permitido en Internet.

 

5. ELIMINAR EXCUSAS

  • Establecer reglas: establecer reglas claras y concretas del uso de determinados servicios en Internet.
  • Fijar instrucciones: tener muy claras las instrucciones de uso de los diferentes lugares y las consecuencias del incumplimiento.
  • Alertar la conciencia: dar a conocer cuáles son las consecuencias de estas conductas para las víctimas. Muy importante no centrar los programas de intervención en sólo estos aspectos, deben ser más amplios y conjugar todas las medidas que estamos desarrollando.
  • Asistir la conformidad: remover las barreras para que los propios menores sean los que identifiquen las situaciones de riesgo y que se pongan
  • Controlar precipitadores: este estudio está muy avanzado y hace hincapié en conocer qué es lo que funciona en los agresores a la hora de dar el paso al acto. Pueden confundirse con algunas de las medidas aquí propuestas, pero la idea, es tratar de poner freno en el momento de paso al acto. Se pueden aplicar medidas como las que hemos visto de reducir el anonimato, pero aplicada en el momento de ir a cometer la agresión.

 

Estas medidas, nos dirán los cibercriminólogos, han sido muy criticadas, porque muchas se centran en el control, no dejan espacios de libertad y muchas veces se deja esta discrecionalidad en manos de las autoridades. En este caso se piensa que las medidas puramente educativas, sin medidas de supervisión o de control de los agresores, puede ser útil y suficiente. Debemos pensar en este aspecto, también es importante, pero a los cibercriminólogos los preocupa más conocer la efectividad de las medidas de prevención, ¿será efectivo lo que proponen?. Sobre esto también tienen respuesta, el único estudio en el que se pregunta esto llega a la conclusión que por mucho que se informe a los jóvenes, éstos siguen asumiendo los riesgos de conductas peligrosas en Internet.

Todo se reduce, como más de un experto en la materia suele decir, por ejemplo el autor del Blog de Angelucho (http://elblogdeangelucho.com), el mejor antivirus somos nosotros. Aunque hay que pensar en este caso que los menores necesitan una labor de apoyo y asesoramiento, si es guiada por expertos en al materia mejor.

Recordad dos cosas: utilizar este grupo para hacer de Internet un lugar mejor y educar a los más jóvenes en el uso de Internet, con sus riesgos incluidos, y sobre todo hay que dar a conocer los recursos existentes para las víctimas.

 

 

 

SE TRATA DE UN EXTRACTO DE UN TRABAJO ACTUAL QUE SE ESTÁ LLEVANDO A CABO EN LA UNIVERSIDAD A DISTANCIA DE MADRID PARA DETECTAR LAS PRÁCTICAS QUE PUEDEN LLEVAR A CABO LAS EMPRESAS PROVEEDORAS DE SERVICIO DE INTERNET, GESTORAS DE LUGARES O PRODUCTOS PARA PREVENIR LA VICTIMIZACIÓN EN INTERNET A TRAVÉS DEL USO DE HERRAMIENTAS DE PREVENCIÓN SITUACIONAL, en este estudio participan el autor de este artículo y Martiniano Mallavibarrena, autor del artículo en Criminología y Justicia Cinco grandes tendencias tecnológicas de las que estar pendiente en Criminología 

Abel González

Abel González, es profesor de Criminología en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), además está empeñado en dar a conocer a la sociedad la utilidad de los criminólogos y criminólogas, para algo tan importante como lo es la mejora de las condiciones de vida de las personas, en cualquier lugar y en cualquier momento.

facebook.com/abelgonzalezUDIMA