Recensión de "Principios de criminología". La nueva edición

Febrero 27, 2014 7378
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Redondo, S. y Garrido, V. (2013), Principios de Criminología, Valencia: Tirant lo Blanch

En las próximas líneas nos proponemos hacer un breve resumen de la obra de Vicente Garrido y Santiago Redondo y su implicación en el desafío profesional de la Criminología. Esta obra, ya desde su primera edición, en la que contaba también con Per Stangeland, se configuró como la obra principal y aglutinadora del saber criminológico y su desarrollo social y científico en los últimos años. Supuso una obra de referencia para profesores y estudiantes, y también para los primeros criminólogos que iniciaban su andadura profesiona. Con el paso de los años la obra se fue quedando obsoleta en algunos planteamientos, pero sobre todo, en los datos que se aportaban, así los autores decidieron refrescarla de arriba a abajo y configurar, con la experiencia de las pasadas ediciones, una obra centrada en la Criminología española y Latinoamericana.

Nos ha sido muy grato comprobar que el desarrollo de la Criminología española en los últimos 10 años ha permitido que los autores puedan incluir numerosas investigaciones actuales, esto quiere decir, que vamos por el buen camino. Pero aún nos queda mucho por andar y por reclamar en el futuro profesional de los criminólogos y criminólogas, siendo esta obra fundamental para el avance en este sentido.

La obra se estructura en cuatro partes: la primera, dedicada a la justificación, por si existían dudas, de la entidad científica de la Criminología, de su breve historia, de su metodología y de los grandes cuerpos teóricos; en la segunda se centra en conocer en profundidad el objeto de estudio de la misma, en la tercera se centra en conocer los medios de control social, es decir, profundizar en la segunda parte de su objeto de estudio y en la cuarta aspectos claves de la aplicabilidad de los conocimientos criminológicos: prevención e intervención.

De la primera parte debemos destacar los dos retos de futuro más importantes para esta ciencia, por un lado la mejora y consolidación de la formación universitaria y, por otro, el desarrollo profesional y aplicado de la disciplina. El primero de ellos se resume en la frase: “la Criminología debería adquirir en las Universidades españolas su identidad y autonomía plenas, haciendo compatible la colaboración y el intercambio de conocimientos y métodos con otras disciplinas cercanas (como el derecho, la psicología o la sociología) con, a la vez, liberarse de antiguas filiaciones y servidumbres, particularmente en España en relación con las facultades de derecho. El derecho fue un buen padre histórico para la Criminología española, a la que dio vida en origen y se ocupó durante muchos años, por todo lo cual la Criminología debe mostrar su sincera y afectuosa gratitud. Pero hoy la Criminología ha crecido y madurado y tiene su propia vida y aspiraciones de ciencia adulta, y es propio de los buenos padres y madres favorecer la autonomía, el desarrollo pleno y la felicidad de sus hijos, sin someterlos a vínculos patológicos y tutelas infantilizantes.” (p. 125). Del segundo de los retos cabe destacar los campos de aplicación de la Criminología, como lo son: mejor comprensión e interpretación de los casos individuales de violencia y delincuencia, análisis globales y de evolución de las cifras de criminalidad, preparación de las reformas penales, asignación más ajustada y racional de los medios asignados a los condenados, predicción más ajustada y racional de la reincidencia, aplicación de medidas de control social informal en las familias, colegios, ...; aunque nos advierten que será un camino largo y difícil. Desde el trabajo de los diferentes criminólogos y criminólogas seguro que haremos que el camino sea menos difícil y más corto.

En la segunda parte se centra en el conocimiento actual de diversas tiplogías delictivas, como aspecto esencial del objeto de estudio de la Criminología. En concreto se centra en el estudio de la delincuencia contra la propiedad, violenta, sexual, económica, organizada, terrorismo, violencia en la familia. De esta parte, aunque aporta los últimos conocimientos al respecto, se echan en falta capítulos dedicados a las nuevas tendencias: cibercriminología, aunque se trata de una manera fugaz en algunos apartados, sería deseable un mayor desarrollo de la criminalidad en el ciberespacio; green criminology, dedicado a hablar de las nuevas tecnologías en el análisis delictivo, a través de la utilización de Sistemas de Información Geográfica, o el desarrollo de la criminalidad medioambiental; por último, blue criminology, o la Criminología en los grandes conflictos de la humanidad, en la guerra y otros escenarios globales, así como los intentos de las diferentes organizaciones internacionales para su prevención.

En la tercera de las partes se desarrollan los dos aspectos esenciales del objeto de estudio: las víctimas y la reacción social frente a la delincuencia (sistemas judiciales, policía y prisiones). Quizás lo más interesante es el repertorio de investigación que se expone sobre el funcionamiento de todos estos sistemas, pero se echa en falta un mayor desarrollo de la victimología.

Por último, en la cuarta parte de la obra, se centra en dos aspectos clave de la aplicabilidad crimininológica: el tratamiento de los delincuentes y la prevención de la delincuencia. Los autores nos dejan entrever el potencial de la criminología aplicada en este sentido, lo que quizás abre la puerta para la edición de una obra específica sobre criminología aplicada.

Desde estas líneas no nos queda más que agradecer el esfuerzo titánico de Santiago y Vicente en la revisión completa de esta obra. Como hemos señalado al principio, obra fundamental para la Criminología española y, permitidnos decirlo, mundial, porque en nada envidia a los grandes handbooks anglosajones. La lectura de este Principios de Criminología nos anima a seguir con más fuerza en el empeño de aportar base empírica, innovación y esfuerzos en la apertura profesional de la Criminología, muchas gracias a los dos por esta motivación.

 

ABEL GONZAĹEZ GARCÍA

PEDRO CAMPOY TORRENTE

Modificado por última vez en Viernes, 28 Febrero 2014 09:59
Abel González

Abel González, es profesor de Criminología en la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), además está empeñado en dar a conocer a la sociedad la utilidad de los criminólogos y criminólogas, para algo tan importante como lo es la mejora de las condiciones de vida de las personas, en cualquier lugar y en cualquier momento.

facebook.com/abelgonzalezUDIMA