Problemas de la aceleración tecnológica en criminología

Junio 17, 2014 7094
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Sí, aunque parezca increible este avión no requiere de ningún piloto a bordo. Fotografía de Rennett Stowe Sí, aunque parezca increible este avión no requiere de ningún piloto a bordo. Fotografía de Rennett Stowe

“Giges era un pastor que servía al entonces rey de Lidia. Un día sobrevino una gran tormenta y un terremoto que rasgó la tierra y produjo un abismo en el lugar en que Giges llevaba el ganado a pastorear. Asombrado al ver esto, descendió al abismo y halló, entre otras maravillas que narran los mitos, un caballo de bronce, hueco y con ventanillas a través de las cuales divisó adentro un cadáver de tamaño más grande que el de un hombre, según parecía, y que no tenía nada excepto un anillo de oro en la mano. Giges le quitó el anillo y salió del abismo. Ahora bien, los pastores hacían su reunión habitual para dar al rey el informe mensual de lo concerniente a la hacienda, cuando llegó Giges llevando el anillo. Tras sentarse entre los demás, casualmente volvió el engaste del anillo hacia el interior de su mano. Al suceder esto se tornó invisible para los que estaban sentados allí, quienes se pusieron a hablar de él como si se hubiera ido. Giges se asombró, y luego, examinando el anillo,dio vuelta al engaste hacia afuera y tornó a hacerse visible. Al advertirlo, experimentó con el anillo para ver si tenía tal propiedad, y comprobó que así era: cuando giraba el engaste hacia adentro, su dueño se hacía invisible, y, cuando lo giraba hacia afuera, se hacía visible. En cuanto se hubo cerciorado de ello, maquinó el modo de formar parte de los que fueron a la residencia del rey como informantes; y una vez allí sedujo a la reina, y con ayuda de ella mató al rey y se apoderó del gobierno. Por consiguiente, si existiesen dos anillos de esa índole y se otorgara uno a un hombre justo y otro a uno injusto, según la opinión común no habría nadie tan íntegro que perseverara firmemente en la justicia y soportara el abstenerse de los bienes ajenos sin tocarlos, cuando podría tanto apoderarse impunemente de lo que quisiera del mercado, como, al entrar en las casas, acostarse con la mujer que prefiriera, y tanto matar a unos como librar de las cadenas a otros, según su voluntad, y hacer todo como si fuera igual a un dios entre los hombres. En esto el hombre justo no haría nada diferente del injusto, sino que ambos marcharían por el mismo camino. E incluso se diría que esto es una importante prueba de que nadie es justo voluntariamente, sino forzado.”

(II libro de "La República" de Platón)

La historia del anillo de Giges pertenece a uno de los diálogos de “La República” de Platón. Historia puesta en boca del sofista Glaucón, la hipótesis que se plantea estriba en el hecho de que, en caso de que un hombre cuente con la garantía de quedar impune ante cualquier acción que realice, por muy inmoral o reprochable que esta sea, o por mucho que cuente con un sentido de la justicia, ejercerá siempre su voluntad incluso aunque esta produzca un dolo en otros.

La aceleración tecnológica presenciada en los últimos veinte años, sobretodo a raíz de la world wide web y la era de la información global, están permitiendo reproducir escenarios en los que esta situación se da, aunque sea parcialmente, y que contribuyen a conocer hasta qué punto esta afirmación del diálogo platónico es o no certera, y las conclusiones que podemos sacar de todo esto.

 

EL ANONIMATO

Por ejemplo, recientemente se han presentado diferentes aplicaciones móviles que permitían enviar mensajes con la garantía total de anonimato. Sobretodo la más reciente de ellas, Yik Yak, que permite que cualquier mensaje que postees en dicha red pueda ser leído por 500 personas que se encuentren en un radio cercano al tuyo y, claro está, cuenten con dicha aplicación, ha sido la que ha generado más problemas.

La aplicación, que estaba pensada más para estudiantes universitarios, empezó a tener mucha mayor difusión entre los menores de edad, lo cual dio lugar a buena cantidad de mensajes obscenos y intimidatorios, actitudes de bullying y incluso amenazas de bomba, que llevó incluso a los autores de la aplicación a desactivar su uso en algunas ciudades temporalmente, como por ejemplo en el caso de Chicago. Si bien en los casos en los que había indicios de delito estos se persiguieron, lo que me interesa exponer es que se trata de un caso práctico perfecto de ese escenario que se presenta en el diálogo del anillo de Giges.              

Sin embargo, ¿es realmente cierto que ese anonimato provoca siempre consecuencias nefastas y, aún más, una ausencia total de justicia?

Para mostrar esta contrapartida, he considerado adecuado detenerme en el caso de Silk Road, el conocido como “Ebay de las drogas”, que se lanzó a principios del año 2011. Para ello haré mención de dos estudios recientes presentados por Marie Claire Van Hout y Tim Bingham en la revista “International Journal of Drug Policy” (volúmenes 24 y 25) donde analizan las experiencias de los usuarios dentro de esta plataforma.

Para que os hagáis una idea de la magnitud de lo que fue Silk Road, web cerrada a finales de 2013, algunas cifras que dan buena cuenta de su éxito (Christin,2012):

·         Ventas mensuales estimadas en 1.9 millones de dólares.

·         200.000 usuarios registrados.

·         200.000 posts en sus foros.

·         24.400 productos en venta relacionados con drogas

·         Tipos de drogas: cannabis, cocaina, MDMA, ketamina, heroina, LSD…

Silk Road tan solo era accesible a través de Tor, software que dificulta el rastreo de tu IP enviando a tres servidores aleatorios diferentes tus datos antes de que estos se transmitan a la página web que desea visitar.  Si quieres tener una navegación mínimamente privada, ya está tardando demasiado en usar esta red. A ello se une que el proceso de compra se hace exclusivamente con Bitcoins, lo cual da un grado de anonimato todavía mayor (permite que se realicen transacciones globales sin que se siga el rastro del dinero), siempre con las consiguientes precauciones necesarias para efectuar una transacción de este tipo.

¿Qué es lo que resultaba tan atractivo a los compradores para que Silk Road se haya convertido, hasta ahora, en el mayor mercado de drogas online?

Algunas de las valoraciones de los consumidores eran:

1. El sistema de transacción

2. La variedad de productos anunciados

3. Los foros en los que se compartía información en torno al consumo de drogas

4. Puntuación de los usuarios a los vendedores, lo cual ayudaba en la elección de productos de buena calidad.

5. La resolución de disputas en caso de conflicto (al estilo Paypal)

6. Las drogas son más baratas.

7. Mayor calidad en las drogas (Mala calidad de drogas de su zona).

8. Posibilidad de obtener drogas que no se venden en su localidad.

9. Todas las compras le han llegado correctamente.

10. No han tenido problemas judiciales.

11. Perciben más seguridad que comprando en la calle.

12. No tienen la sensación de estar haciendo algo malo.

Por una parte nos encontramos con que la garantía de anonimato de Silk Road facilita el tráfico de drogas a nivel global. Sin embargo, si tenemos en cuenta que el bien jurídico protegido cuando se sanciona el tráfico de drogas es la salud pública, ¿Se podría decir que Silk Road contribuye en realidad a minimizar el daño que produce el consumo de drogas en las personas?¿O por el contrario la facilitación a la hora de obtener la droga produce un efecto claramente perjudicial? Podría parecer obvio que la respuesta correcta es la segunda, pero ahondemos un poco más en ello.  

En el estudio presentado, una de las valoraciones en las que se hace mayor énfasis es precisamente el elevado nivel de actividad que se daba en los foros: reseñas de productos y vendedores, feedback sobre los envíos (si se hicieron correctamente o no), tutoriales, guías completas sobre consumo de drogas,  información para reducir el posible daño que pueda producir una droga. Incluso existían foros en el mismo espacio en los que se ofrecía toda la ayuda necesaria a aquéllos que tuvieran el deseo de dejar de consumir drogas. En definitiva, una cantidad considerable de información valiosa que contribuye a que el daño a la salud pública se vea ostensiblemente reducido. El consumo se lleva a cabo de forma más controlada por parte del comprador.

A la vez, y a falta de estudios que ratifiquen la hipótesis, cabe considerar incluso la posibilidad de que este proceso de compraventa anónimo ayude a reducir el riesgo de violencia callejera fruto de conflictos territoriales entre vendedores de droga.

En cualquier caso, un espacio que a priori debiéramos considerar un perjuicio y un atentado a un bien jurídico protegido quizá esté contribuyendo más que otras medidas disuasorias-punitivas hasta ahora ineficaces en la reducción del daño provocado por el consumo de drogas. El anonimato de Giges adquiere aquí un valor positivo y diría más, solidario en tanto se genera toda una comunidad que informa en torno a las precauciones necesarias en el consumo y compra de droga.

 

TODO VA A SER VIGILADO

POR LOS GOBIERNOS

En contrapartida al anonimato que mencionábamos anteriormente, varias voces de activistas han empezado a denunciar lo contrario: la posibilidad de navegar anónimamente en la red va a ser cada vez más difícil. Según palabras recientes de Julian Assange: "La capacidad de vigilar a todos en el planeta está casi aquí y, sin duda, estará presente en el próximo par de años"

Y ciertamente, es lógico que nos hagan saltar las alarmas tras revelarse casos como el espionaje masivo denunciado por Edward Snowden en junio de 2013, haciendo públicos los programas de vigilancia masiva de telecomunicaciones PRISM y XKEYSCORE de la NSA.

El escándalo da buena cuenta de hasta qué punto el secreto de nuestras comunicaciones está puesto en duda. A día de hoy, si no tomas precauciones que por otra parte no deberían ser necesarias dado que los sistemas jurídicos de la mayor parte de los países supuestamente nos protegen, todos tus datos de navegación están expuestos. Sin embargo, parece existir cierta condescencia (con excepción de países como Alemania o Brasil, quienes sí levantaron la voz), por lo menos en Europa, sobre el despotismo del gobierno de los Estados Unidos, que a costa de su neurosis con la seguridad nacional es capaz de pisotear y faltar sin consecuencia alguna los derechos del resto de países. Quizá los gobiernos europeos también tienen el deseo (si no lo están llevando ya a cabo) de controlar todo cuanto sucede en la red, y de ahí su silencio.

Sea como fuere, los métodos de control ciudadano van a ser cada vez más eficaces, y con ello, supuestamente la incidencia en la reducción de la delincuencia también. ¿O en realidad no tanto?

El experto en tecnología Enrique Dans discrepaba en un artículo reciente:

“¿Por qué? Porque además de ser contrario a los derechos fundamentales, no sirve absolutamente para nada. Las políticas de retención de datos generan volúmenes de información demasiado grandes como para resultar útiles, y no contribuyen a una mayor seguridad, sino simplemente a que aquellos que pretenden llevar a cabo acciones contra la misma utilicen otros canales alternativos, y se termine por generar un desproporcionado almacén de los usos y costumbres de ciudadanos que no hacían absolutamente nada malo. De la teórica protección y la supuesta seguridad, a un absolutamente injustificable Gran Hermano gubernamental. De la misma manera que no sería lógico pensar que alguien nos siguiese a todas partes y espiase nuestros movimientos cuando nos movemos por la calle, no lo era que lo hiciesen cuando nos movíamos por la red.”

El almacenamiento de datos por sí solo no contribuye necesariamente a más seguridad si no hay mecanismos que permitan tratar esos datos de manera efectiva. Por otra parte, lo que comenta Enrique Dans es precisamente lo que sucedía en Silk Road. Aquél que quería traficar con droga en dicha página tan solo tenía que tomar ciertas precauciones para reducir al mínimo posible su rastro, y evitar así cualquier represalia. Así, lo único que se estaría haciendo es precisamente vigilar a los ciudadanos que en realidad no han hecho nada y que navegan sin ningún temor porque no han hecho nada. En definitiva, se atenta a los derechos de muchos por la persecución de unos pocos.


 

POR LOS CIUDADANOS

En 2003, Thomas J. Cowper y Michael E. Buerger publicaban un informe para el F.B.I en el que analizaban a fondo las posibilidades que podía ofrecer la realidad aumentada para uso policial. En el mismo llegan a presentar hasta 22 posibles propuestas para hacer más eficaz la labor de los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Algunas de las propuestas fueron por ejemplo:

Patrullando. Reconocimiento facial, de huella dactilar y otros datos biométricos de criminales con antecedentes que permitan su identificación de manera instantánea.

Capacidad para proveer al investigador del reconocimiento de voz sobre criminales con antecedentes penales.

Monitorización en tiempo real de las actividades de patrullaje a través del uso de vídeo y audio en las mismas calles.

Uso de mapas tridimensionales completos con planos de construcción, alcantarillado, rutas de transporte público...que permitan dar una respuesta mucho más eficaz y pragmática a cada caso particular, o incluso faciliten la labor de patrullaje.

Diez años después, este informe cobra cada vez más relevancia, y sus propuestas son cada vez más viables por una sencilla razón: el inminente lanzamiento de las gafas de realidad aumentada por parte Google y otras compañías que también están trabajando en proyectos similares, provocará que en pocos años el coste del uso de esta tecnología se reduzca ostensiblemente. Actualmente las gafas de Google ya se han empezado a distribuir a un precio de 1.500 dólares, que ya de por sí es una cifra muy inferior a la que hubiera hecho falta hace diez años. Algunos móviles de gama alta ya permitían el uso de realidad aumentada, pero la practicidad no es tan buena como lo será este producto específicamente pensado para ello.

Por una parte, resulta evidente que la proyección de la realidad aumentada para efectos policiales puede ser muy beneficiosa. Sin embargo, como contrapartida, la instauración generalizada entre los usuarios resulta ser un arma de doble filo. Si con la eclosión de los smartphones las fotografías han sido el gran referente, las gafas de realidad aumentada introducen como elemento destacado la videograbación (si bien los primeros modelos de Google Glass dificultan realizar videograbaciones largas debido al elevado consumo de su batería). Si hasta ahora cualquier cosa era fotografiada, a partir de ahora el fenómeno en auge va ser la videograbación. La proyección que han tenido aplicaciones móviles como Vine, consistente en la publicación de vídeos de muy corta duración, es un buen indicador de lo que está por venir.

Al mismo tiempo, el desarrollo en el reconocimiento facial tanto de Facebook como de otras empresas empieza a alcanzar cotas que rozan la perfección. Según el último informe de Facebook sobre DeepFace, el sistema de reconocimiento facial que utilizan, su precisión alcanza ya el 97,25% de efectividad, tan solo unas décimas por debajo del ojo humano. Así, es el propio ciudadano el que se convierte, más que nunca, en el nuevo Gran Hermano. Todo es susceptible de ser registrado visualmente con tal facilidad, y a la vez las tecnologías de reconocimiento empiezan a ser tan sofisticadas, que por mucho que procuremos evitarlo, todo el mundo sabrá dónde estás, con quién estás y qué haces en cada momento de tu vida. Y además, quedará registrado de por vida. Por mucho que te empeñes en denunciar el derecho al olvido en internet, y que esté jurídicamente protegido, si algo alcanza cierta viralidad en la red es muy difícil eliminarlo por completo: siempre habrá una copia guardada en algún ordenador lista para ser difundida. Y aunque esta fuera borrada por completo, estamos hablando de vídeos que se difunden en cuestión de horas, y que en un periodo muy breve de tiempo son capaces de alcanzar millones de visitas, velocidad imposible de manejar jurídicamente.

Un ejemplo paradigmático de esta situación es el caso Technoviking. En el año 2000 el artista Matthias Fritsch grabó un video en el marco del festival FuckParade en el que aparecía esta figura que hasta ahora permanece anónima. Sin embargo no fue hasta el año 2007 que este vikingo amante del techno empezó a hacerse famoso gracias a la viralidad que le proporcionó Youtube. Fruto de ello, el video llegó a recibir más de 16 millones de visitas, y se han realizado más de 700 réplicas y videos relacionados con este fenómeno (en las dos acepciones de la palabra, la kantiana y como modo de calificar a Technoviking).  

Technoviking se apuntó incluso a la moda de bailar la canción de Pharrell Williams "Happy"

Hace poco más de tres años, Matthias recibió una denuncia por parte del abogado de TV obligándole a la retirada de dicho contenido, cosa que hizo, así como el pago de una indemnización por 8000 euros. Sin embargo, es imposible retirar la cantidad de videos que se han publicado.  

Imágenes como las expuestas probablemente hayan provocado un perjuicio evidente sobre estas persona, a pesar de que su caso pueda no ser tan graves vistos a priori. Sin embargo, del mismo modo se da la difusión de videos con contenido sexual explícito sin consentimiento del afectado (en España tuvimos un caso bastante sonado hace poco con una política que por otro lado luego se ha acabado aprovechando de ese acontecimiento para obtener fama y no poco dinero), o directamente de vejaciones sobre una persona.

 

AVANCES TECNOLÓGICOS DE DOBLE FILO

Uno de los grandes problemas con los que se enfrentan las jurisdicciones de cualquier estado es que, ante un avance tecnológico de cierta importancia, tiende a darse generalmente cierta ausencia normativa o vacío legal, o bien la normativa que se implanta no es lo suficientemente buena debido al escaso conocimiento que existe sobre su potencial uso.

Uno de los ejemplos más vigentes gira en torno al uso de los drones. No fue hasta el año 2011 que la Organización de Aviación Civil Internacional equiparó los drones con aeronaves tripuladas, pero hasta entonces su uso podía realizarse de manera libre.

Y aunque no ha sido hasta ahora que hemos empezado a escuchar hablar de este sector en su plano más comercial, las fuerzas militares estadounidenses llevan familiarizadas con este sector desde 2001.

En 2001, las fuerzas militares estadounidenses contaban con apenas 50 drones. A fecha de 2012 eran ya 7.500. Pero lo más preocupante de todo es que su uso no se ha remitido exclusivamente a la vigilancia. Los drones han resultado ser armas mortales tremendamente eficaces, capaz de abatir a alguien sin riesgo de sufrir ataque alguno. The Bureau of Investigative Journalism lleva ya un tiempo denunciando lo que ellos llaman la “Guerra de los Drones”.

Solo en la guerra de Estados Unidos con Pakistán, 2.534 personas han sido abatidas por drones en los últimos 10 años por parte de los militares de Estados Unidos, 168 de las cuales eran niños. 2010 (curiosamente el año anterior al inicio del marco regulatorio del dron) fue el año que concentró más muertes por dron: 874. Resulta curioso que el el Departamento de Justicia de Estados Unidos haya negado el uso de dichos aparatos como instrumentos armados a la vez que anunció que desde 2004 se gastó casi 4 millones de dólares en ello ¿Solo para vigilar?

Es cuestión de tiempo que los drones empiecen a ser utilizados de manera generalizada dentro de los cuerpos policiales, y ello entraña un peligro: si no hay un análisis previo sobre las ventajas y los riesgos que el uso de estos elementos pueden producir en la prevención de la criminalidad, las consecuencias pueden ser nefastas.

 

LA CRIMINALIZACIÓN DE LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Hace unas semanas asistimos en España a un rocambolesco episodio en el que la presidenta de la diputación de León Isabel Carrasco, fue asesinada a tiros en plena calle.

En España vivimos desde el inicio de la crisis en constante indignación con nuestros políticos. Los múltiples casos de corrupción que se han descubierto estos últimos años han llevado a una falta de confianza generalizada en nuestras instituciones.

Y en parte como reflejo de eso, fueron no pocos los comentarios desagradables que se virtieron en la red en torno a la muerte de Isabel Carrasco. Fueron muchos los que sintieron poca o ninguna pena por lo sucedido, amén de la aparición de informaciones en las que no se hablaba precisamente bien de su figura (llegó a ostentar 13 cargos políticos en el año 2010, cobrando cerca de 150.000 euros).

Tras los continuos mensajes de desprecio a la figura de Isabel y de los políticos, el ministro de interior Jorge Fernandez Díaz anunciaba que “iban a limpiar las redes sociales de indeseables”.

Dicho y hecho, un jóven de 19 años era el primero en pagar los platos rotos y era detenido por los siguientes comentarios:

“Ara sols falta que maten a Rajoy, a Soraya Saez de Santa Maria, a Aguirre, a Aznar, a Fabra, a Paqito Camps, a Rita Barberà, a Cospedal…”

“Que m'els posen en fila un al costat d l'altre i que em donen un AK-47 qe voràs tu com acabe amb tots eixos fills de putes feixistes d merda”

Por estos deplorables comentarios se le imputa un delito de apología del asesinato que conlleva una pena de entre 7 y 10 años de cárcel.

No tardaron en aparecer voces criticando lo absurdo de la situación, tanto por la ineficacia de una medida como ésta (un detenido entre los miles de comentarios vertidos), como por el doble rasero con el que desde el gobierno se persiguen este tipo de conductas.

Como ejemplo, en diferentes medios de comunicación aparecieron diferentes comentarios vertidos en Twitter en torno a Catalunya. La cuenta de Twitter “Despertem el poble” ha retuiteado más de 6.000 comentarios que se encuentran al mismo nivel que los mencionados:

Lo mostrado anteriormente es solo un pequeño ejemplo de lo que se ha llegado a decir en los últimos meses, sobretodo a raíz de la convocatoria en Catalunya de una consulta por la independencia. ¿Por qué el ministro del interior no hizo en su momento una “limpieza de redes sociales” y ahora sí?

A la vez que se produjo esta detención, desde el gobierno se abogaba por la necesidad de una ley restrictiva sobre las redes sociales.

Recientemente Jan Malinowski, jefe de la sociedad de la información del Consejo de Europa, hacía unas acertadas declaraciones en las que criticaba dicha propuesta:

“Las leyes hay que hacerlas de forma ecuánime para que duren, y no de manera reactiva. Hay que educar a la gente y si hay actividad criminal hay que combatirla. Las leyes existen y hay que aplicarlas. Ahora bien, un comentario, que podría ser vejatorio o podría parecer que llama a una conducta criminal, a lo mejor no es criminal en sí mismo. La cuestión ahí es: ¿acaso es suficiente para provocar la acción criminal? A veces es un comentario estúpido de una persona en un momento dado y que no tiene más trascendencia.”

Una hipotética ley que restrinja las redes sociales solo tiene un perjudicado: el ciudadano que desea ejercer libremente su libertad de expresión. No existe razón alguna por la que una ley así tenga sentido:

1. El código penal ya persigue la actividad criminal independientemente de dónde se produzca.

2. Se trataría de una ley completamente ineficaz ¿Hay espacio en la cárcel para todos los que vierten comentarios similares cada día en la red? ¿Y los juzgados, serían capaces de tramitar tantos expedientes?

3. No es lo mismo una conducta reprochable que una conducta criminal.

4. Sería discriminativa. Como en el caso que hemos presentado, la imposibilidad de perseguir toda la marabunda de comentarios daría lugar a detenciones y persecuciones con un caracter meramente simbólico y muy selectivo, obedeciendo más a intereses políticos que a una efectiva acción que disminuya este tipo de comentarios.

Los comentarios despreciativos o “troll” no deben perseguirse penalmente si estos no constituyen un delito. Lo que emana no es más que el reflejo de una sociedad, pero ese cambio solo es facticamente realizable desde la educación ciudadana. Lo que se escucha en las redes sociales no es más que lo que se ha venido escuchando toda la vida en calles y bares, medios de comunicación que fomentan el odio, y como no puede ser de otro modo, partidos políticos. Cambia el escenario y la difusión, pero no la conducta.

Los gobernantes han estado muy malacostumbrados a la unidireccionalidad de su discurso y por ello esta libertad de expresión les incomoda.Que la muerte de una figura política no sea considerada una desgracia para un sector amplio de la población es un síntoma más de una realidad en la que el problema que emana de ello no es la existencia de una conducta criminal, sino la de un hartazgo absoluto de los ciudadanos con las instituciones públicas.

 

A MODO DE CONCLUSIÓN

No son pocos y además mayúsculos los retos que supone la aceleración tecnológica y su incidencia en la criminalidad. No se puede hablar, a día de hoy, de solución fácil a ninguno de los problemas presentados anteriormente, pero no por ello se deben adoptar medidas precipitadas. Por ello, no me veo capaz de sacar grandes conclusiones o valoraciones sobre las medidas más oportunas a adoptar. Lo que sí creo que se va a ver es que el punitivismo resultará cada vez más ineficaz. Veremos si el tiempo me da la razón. 

 

*Este artículo es fruto de la conferencia impartida en el pasado Congreso Internacional de Criminología del Colegio Libre de Estudios Universitarios de México (CLEU), que llevó el título "Problemas y oportunidades de la aceleración tecnológica en criminología", y se presentó el día 23 de mayo de 2014 en Boca del Río, Veracruz. 

Jose Servera

Analista de entornos laborales. Director del Grupo Criminología y Justicia.

Mi experiencia profesional: Desde la finalización de mis estudios universitarios en 2009, mi experiencia profesional se ha basado fundamentalmente en la creación de proyectos personales, algo que se gestó por necesidad pero que se ha convertido en una adicción. Así, el primer proyecto fue Criminología y Justicia, la primera revista digital con contenido criminológico-jurídico en español. Tras esa primera experiencia enriquecedora han surgido entonces diferentes proyectos todos ellos enfocados al ámbito de la difusión de contenidos criminológicos dando lugar desde entonces a Criminología y Justicia MéxicoCriminólogos.euJobooksCrimibooks y ahora Anomics. En 2013 la Sociedad Mexicana de Criminología Capítulo Nuevo León me invitó a participar por primera vez en un congreso en México. A partir de ahí, he impartido charlas como “Emprendimiento Criminológico",“¿Tengo futuro como criminólogo?" y “Problemas y oportunidades de la aceleración tecnológica en criminología". También ha participado en diferentes jornadas de criminología en España, todas ellas relacionadas con la inserción laboral del criminólogo. Compagino además la creación y gestión de proyectos trabajando como tutor de grado de criminología en la Universitat Oberta de Catalunya. La primavera de 2014 publiqué mi primera obra, “Emprender en criminología", que llegó a situarse en el top 100 de ventas de Amazon y que puedes descargar gratuitamente en antitrabajo.com.

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